Más de 4.000 atletas de 15 países dieron vida a la apertura de los XIII Juegos Suramericanos Santa Fe 2026, en una ceremonia que convirtió al Monumento Nacional a la Bandera en el corazón deportivo de Sudamérica.

Rosario encendió este sábado la llama de los XIII Juegos Suramericanos Santa Fe 2026 con una ceremonia cargada de música, identidad y emoción. El Monumento Nacional a la Bandera fue transformado en un gran escenario para recibir a las delegaciones de 15 países, justo antes de que la competencia comenzara formalmente en las ciudades de Rosario, Santa Fe y Rafaela.

La dimensión del acontecimiento se refleja en las cifras. De acuerdo con la organización de Santa Fe 2026, más de 4.000 atletas competirán hasta el 26 de septiembre en 43 deportes y 60 disciplinas. Se trata, además, de la primera ocasión en que una provincia argentina organiza los Juegos Suramericanos distribuyendo la actividad entre tres ciudades sede.

La ceremonia comenzó con la interpretación de Canción con todos, a cargo de Juan Carlos Baglietto junto con un amplio grupo de artistas. Después llegó uno de los momentos protocolarios centrales: el himno argentino, interpretado por Abel Pintos y Baglietto, antes del desfile de las delegaciones.

Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Venezuela, Perú, Paraguay, Uruguay, Bolivia, Ecuador, Panamá y los demás países participantes fueron recibidos en una celebración que buscó mostrar una cara profundamente santafesina del evento. La organización había anunciado una puesta en escena con música, teatro, danza, pantallas, iluminación y tecnología proyectada sobre el propio Monumento a la Bandera.

La presencia de figuras deportivas también tuvo un peso especial. Entre los referentes santafesinos que participaron como escoltas estuvieron Ayelén Stepnik, Walter Herrmann, Maximiliano Rodríguez y Germán Chiaraviglio, representantes de distintas generaciones y disciplinas que forman parte de la historia deportiva de la provincia.

El momento más simbólico llegó con el encendido del pebetero. La responsabilidad recayó en Luciana Aymar, la histórica jugadora rosarina de hockey sobre césped y una de las grandes figuras del deporte argentino. Su participación dio al acto un significado particular: la llama de los Juegos quedó en manos de una atleta que convirtió a Rosario en referencia mundial de su disciplina.

La música ocupó buena parte de la noche. Soledad Pastorutti, Valentino Merlo, Luck Ra, Agustín Rada Aristarán, Mery Sandamasso, Cacho Deicas, Abel Pintos y Juan Carlos Baglietto formaron parte de una programación artística pensada para acompañar la apertura y mostrar distintas generaciones de la escena musical de Santa Fe y Argentina.

Según informó la Municipalidad de Rosario, la ceremonia fue concebida como un espectáculo que integraría música, teatro, danza e identidad santafesina, con más de 100 artistas involucrados en la puesta. El Monumento Nacional a la Bandera no fue solamente un telón de fondo: la tecnología y el mapping lo incorporaron activamente al espectáculo.

Con la fiesta inaugural concluida, ahora comienza lo verdaderamente importante para los deportistas. Durante dos semanas, Rosario, Santa Fe y Rafaela serán escenario de competencias que reunirán a algunas de las principales figuras deportivas de la región y también a jóvenes que buscan abrirse camino en el alto rendimiento.

El programa contempla 43 deportes y 60 disciplinas, entre ellas atletismo, natación, ciclismo, fútbol, voleibol, gimnasia, escalada y deportes electrónicos. Además, información difundida por la provincia señala que 26 disciplinas otorgarán plazas clasificatorias para los Juegos Panamericanos de Lima 2027, por lo que algunas competencias tendrán una recompensa que irá mucho más allá de las medallas de Santa Fe.

El evento también representa una apuesta de largo plazo para Rosario. La ciudad fue elegida el pasado 28 de agosto como sede de los Juegos Panamericanos Junior de 2029, después de imponerse a Ciudad de Guatemala por 29 votos contra 24 en la Asamblea General de Panam Sports. La elección confirma el creciente protagonismo de Rosario dentro del calendario deportivo continental.

Para Santa Fe, los Juegos Suramericanos son, por tanto, algo más que una competencia de 15 días. Son una oportunidad para probar infraestructura, atraer visitantes y demostrar que la provincia puede organizar acontecimientos deportivos de gran escala. La verdadera medida de ese esfuerzo, sin embargo, se conocerá después de la clausura, cuando comiencen a evaluarse el uso y el impacto de las instalaciones construidas o renovadas.

Por ahora, el deporte ya tiene la palabra. La ceremonia quedó atrás y las banderas dejaron paso a los uniformes de competencia. Desde este domingo, las medallas comenzarán a definir la historia de Santa Fe 2026.