La número uno del mundo pidió a la jueza de silla intervenir durante su triunfo ante Kamilla Rakhimova al considerar que el olor a cannabis era demasiado intenso, un problema que vuelve a generar molestias entre los tenistas en Flushing Meadows.
Aryna Sabalenka encontró este viernes un obstáculo poco habitual durante su camino por el Abierto de Estados Unidos. No fue su rival ni una lesión, sino un fuerte olor a marihuana que llegó hasta la pista Louis Armstrong y la llevó a detener momentáneamente el partido para pedir la intervención de la jueza de silla.
La bielorrusa, número uno del mundo y bicampeona defensora del torneo, se encontraba en los primeros compases de su duelo de tercera ronda contra la uzbeka Kamilla Rakhimova cuando se acercó a la árbitra Eva Asderaki-Moore.
Sabalenka señaló que alguien estaba fumando marihuana y pidió que se hiciera algo porque el olor era “muy fuerte”. La interrupción fue breve, pero suficiente para poner nuevamente sobre la mesa una situación que no es nueva en el complejo de Flushing Meadows.
De acuerdo con Reuters, la tenista explicó posteriormente que no pretendía cuestionar que los adultos consuman cannabis de manera legal en Nueva York. Su preocupación estaba relacionada con el lugar y el momento. Según relató, pidió a los espectadores que, si iban a fumar, evitaran hacerlo cerca de las pistas para no afectar a quienes están compitiendo.
Y es que el problema no parece limitarse necesariamente a las gradas. Sabalenka reconoció que no podía determinar con certeza de dónde procedía el olor, ya que el viento podía llevarlo desde el exterior hacia el estadio.
La número uno mundial consiguió dejar atrás la distracción y terminó imponiéndose a Rakhimova por 6-3 y 6-4, resultado que le permitió avanzar a los octavos de final. Reuters destacó que, pese al episodio, Sabalenka mantuvo su racha de victorias en el torneo y continúa defendiendo su título en Nueva York.
El episodio también coincidió con otra queja. Jessica Pegula, que disputaba su encuentro en la pista Arthur Ashe, reconoció igualmente haber percibido olor a cannabis durante su partido. Para las jugadoras, la situación forma parte de un conjunto más amplio de distracciones que en esta edición del torneo han incluido también comportamientos de algunos aficionados y creadores de contenido.
La explicación del fenómeno tiene un componente geográfico. El complejo Billie Jean King National Tennis Center se encuentra junto a Flushing Meadows-Corona Park, y el viento puede transportar olores desde las zonas exteriores hacia las instalaciones deportivas.
El antecedente más recordado ocurrió en 2023, cuando varios jugadores se quejaron por el olor en la pista 17. Alexander Zverev llegó a comparar aquella cancha con el salón del rapero Snoop Dogg, mientras que Maria Sakkari también manifestó su molestia durante un partido.
En aquella ocasión, la Asociación de Tenis de Estados Unidos investigó el origen del olor y no encontró evidencias de que los espectadores estuvieran fumando marihuana dentro de las gradas de la pista 17. Associated Press informó entonces que una de las hipótesis más probables era que el olor procediera del cercano parque.
La situación se entiende también a partir de la legislación local. Nueva York legalizó el uso recreativo del cannabis para adultos en 2021. Sin embargo, esa legalización no significa que fumar esté permitido dentro del recinto del US Open, que mantiene sus propias restricciones sobre el consumo de humo.
Así, el episodio protagonizado por Sabalenka vuelve a plantear una cuestión incómoda para uno de los torneos más importantes del tenis mundial: cómo preservar las condiciones de concentración de los jugadores cuando un evento deportivo de esta magnitud convive prácticamente pared con pared con un gran espacio público.
La tenista, eso sí, optó por tomárselo con cierta ligereza después del partido. Su mensaje no fue contra quienes consumen cannabis, sino contra cualquier conducta que termine interfiriendo con la competencia. En un torneo donde cada punto puede decidirse por unos centímetros, una distracción tan persistente como un olor intenso puede convertirse, aunque parezca anecdótica, en una molestia real.


