El 87% de los ataques de ransomware analizados por Semperis apuntó a sistemas de identidad

Notipress.- Proteger identidades digitales se convirtió en un componente central de la ciberseguridad empresarial, pero prevenir accesos indebidos no garantiza que una organización pueda recuperarse después de un ataque. El compromiso de credenciales privilegiadas puede facilitar la entrada de ciberdelincuentes a sistemas corporativos y permitirles desplazarse dentro de una infraestructura utilizando permisos aparentemente legítimos.

Durante la presentación del documental Midnight in the War Room, Fernando Oliveira, vicepresidente de Semperis para América Latina, explicó a NotiPress que la identidad digital cumple una doble función: permite a los defensores controlar quién accede a los recursos tecnológicos, pero también puede convertirse en una herramienta para los atacantes cuando logran comprometer una cuenta.

Una credencial con privilegios elevados representa un riesgo particular porque puede proporcionar acceso a recursos y funciones administrativas. Por ello, Oliveira considera que la identidad se ha convertido en una de las principales fronteras de la ciberseguridad.

Esta visión se reflejada en el Ransomware Risk Report 2026 de Semperis, publicado en octubre. Según el estudio, el 87% de los ataques de ransomware examinados tuvo como objetivo sistemas de identidad, una proporción que evidencia su relevancia dentro de los incidentes analizados.

Sin embargo, las capacidades de recuperación no presentan el mismo nivel de preparación. Entre las organizaciones afectadas por ransomware incluidas en el informe, el 50% contaba con respaldos específicos de identidad y únicamente el 40% disponía de herramientas automatizadas para recuperar esos sistemas.

La diferencia resulta importante porque los sistemas de identidad administran mecanismos de autenticación y autorización necesarios para acceder a recursos corporativos. Su compromiso puede dificultar la recuperación operativa cuando una organización necesita restablecer accesos confiables después de un incidente.

Detección y contención

Debe distinguirse la identificación de una amenaza de su detención en la dinámica de respuesta a incidentes. Esta diferencia muestra que las capacidades de detección y contención deben considerarse por separado. Reconocer actividad sospechosa no significa necesariamente haber interrumpido el acceso de un atacante ni recuperado el control de los sistemas comprometidos.

En este contexto, Oliveira plantea que la elección entre arquitecturas abiertas o cerradas no debería resolverse únicamente por sus características tecnológicas. Una arquitectura abierta puede ofrecer mayor flexibilidad e interoperabilidad, aunque también ampliar la superficie de ataque. Una cerrada puede reducir determinados puntos de exposición, pero incrementar la dependencia tecnológica.

El criterio central, desde su perspectiva, debe ser el riesgo, acompañado de mecanismos de mínimo privilegio, monitoreo continuo y capacidad de recuperación. Así, la identidad funciona como un punto de control dentro de la arquitectura, independientemente del modelo tecnológico elegido.

Coordinación empresarial

Por su parte, la resiliencia también depende de decisiones organizacionales. Para el especialista, el punto de partida consiste en identificar los procesos críticos del negocio y comprender las consecuencias que tendría su interrupción.

“Primero hay que entender qué procesos son críticos y qué impacto tendría su interrupción. A partir de ahí se definen las responsabilidades de las personas, los procesos de respuesta y las plataformas que los soportan”, detalló.

A partir de esa evaluación deben establecerse responsabilidades, procedimientos de respuesta y plataformas capaces de sostener la continuidad operativa. La recuperación deja de ser una tarea exclusivamente tecnológica y pasa a involucrar a las personas responsables de ejecutar decisiones durante una crisis.

Regular forma parte de este esquema, aunque el directivo considera que debe entenderse como un nivel mínimo de cumplimiento y no como el objetivo final de la estrategia de seguridad.

Semperis refuerza incorporar la recuperación de identidad a la planificación empresarial. La disponibilidad limitada de respaldos específicos y herramientas automatizadas entre las organizaciones afectadas revela diferencias en su preparación para responder a incidentes que comprometen estos sistemas.

Proteger las identidades digitales requiere combinar prevención, detección, contención y recuperación. La coordinación entre personas, procesos, tecnología y regulación constituye, según Oliveira, la base para construir organizaciones capaces de responder a un ataque sin depender exclusivamente de sus barreras de defensa.