Deepfakes, falsificación documental y estafas crecen mientras empresas aceleran IA antifraude, aunque persisten brechas de gobernanza
Notipress.- El fraude apoyado en inteligencia artificial está avanzando más rápido que la capacidad de respuesta de muchas organizaciones. Solo 7% de los profesionales antifraude afirma que sus organizaciones están moderadamente preparadas para detectar o prevenir estas amenazas, de acuerdo con el Reporte de Referencia sobre Tecnología Antifraude 2026, elaborado por la Association of Certified Fraud Examiners (ACFE) y SAS.
Durante los últimos dos años, 77% de los 713 profesionales encuestados en ocho regiones reportó un aumento de leve a significativo en la ingeniería social mediante deepfakes. El crecimiento también alcanzó al fraude y las estafas a consumidores y a la falsificación documental con IA generativa, ambos con 75%, mientras la inyección digital mediante deepfakes registró 72%.
Ante este panorama, las expectativas apuntan a una mayor presión sobre las defensas corporativas. El 55% espera que tanto la ingeniería social mediante deepfakes como el fraude y la falsificación documental con IA generativa aumenten significativamente durante los próximos 24 meses.
La adopción de herramientas para responder a estas amenazas también se acelera. Actualmente, 25% de las organizaciones utiliza inteligencia artificial y aprendizaje automático en sus programas antifraude, frente a 18% registrado en 2024, mientras otro 28% espera incorporarlos antes de 2028. En el caso de la IA generativa, 16% ya la utiliza y 58% planea hacerlo, principalmente para detectar phishing y estafas, identificar y evaluar riesgos y elaborar reportes.
Aunque el uso tecnológico crece, el estudio identifica diferencias entre las prioridades declaradas y los controles implementados. El 86% considera importante o muy importante la precisión de los resultados al adoptar IA generativa, pero solo 18% señala que su organización evalúa los modelos para detectar sesgos o garantizar equidad. Además, 82% considera importante la explicabilidad y apenas 6% se siente completamente seguro de poder explicar cómo sus modelos toman decisiones relacionadas con el combate al fraude.
Otro frente es el financiero. El 55% prevé que su organización aumentará los recursos destinados a tecnología antifraude durante los próximos dos años, pero 84% identifica las restricciones presupuestarias y financieras como un desafío importante o moderado.
John Gill, presidente de la ACFE, advirtió que las amenazas impulsadas por IA ya se encuentran en operación y evolucionan rápidamente. En paralelo, Stu Bradley, vicepresidente senior de Soluciones de Riesgo, Fraude y Cumplimiento en SAS, señaló que los ciberdelincuentes pueden adoptar nuevas tecnologías sin enfrentar los ciclos de gobernanza, presupuesto o regulación que condicionan a las organizaciones.


