Después de más de un año de restricciones por el gusano barrenador, México reactivó este lunes el envío de ganado en pie hacia Estados Unidos por Agua Prieta, Sonora, con un esquema gradual y controles sanitarios reforzados.

La frontera ganadera entre Sonora y Arizona volvió a abrir este lunes 24 de agosto para el tránsito de ganado mexicano hacia Estados Unidos, después de más de un año de restricciones provocadas por la propagación del gusano barrenador. El primer embarque contempla 750 cabezas y el volumen aumentará gradualmente hasta mil 500 animales.

La reapertura fue anunciada por la presidenta Claudia Sheinbaum durante su conferencia matutina, mediante un enlace con la estación cuarentenaria de Agua Prieta. Desde ese punto, las autoridades estatales y federales supervisaron el reinicio de las operaciones hacia Douglas, Arizona.

Sonora es la primera entidad fronteriza mexicana en recuperar este flujo comercial después de la suspensión. La reapertura forma parte de un acuerdo entre México y Estados Unidos para restablecer de manera escalonada las importaciones de ganado mexicano bajo protocolos más estrictos de vigilancia sanitaria.

La medida tiene una importancia económica considerable para los productores mexicanos. El cierre de la frontera obligó durante meses a los ganaderos a modificar sus rutas comerciales, mantener animales durante más tiempo en los corrales o buscar mercados alternativos, con costos adicionales para un sector que depende en buena medida de la exportación hacia Estados Unidos.

Associated Press informó que la suspensión afectó a una industria ganadera mexicana valuada en alrededor de mil 200 millones de dólares y que la reapertura representa un alivio para productores que llevaban más de un año esperando recuperar el acceso al mercado estadounidense.

El reinicio, sin embargo, no significa que el problema sanitario haya desaparecido. El gusano barrenador del Nuevo Mundo continúa presente en México y recientemente fue detectado por primera vez en Sonora. Reuters reportó que las autoridades mexicanas activaron medidas de vigilancia, contención y control después de confirmar el caso en la entidad.

Por esa razón, el nuevo esquema establece controles desde el nacimiento del animal hasta su llegada al destino estadounidense. La Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural señaló que se mantendrá un sistema de trazabilidad que permitirá identificar el origen y el recorrido de cada cabeza de ganado.

También se reforzarán las inspecciones en la zona fronteriza. El Gobierno mexicano informó que mantendrá vigilancia sanitaria en un perímetro de 200 kilómetros, realizará revisiones permanentes en los centros ganaderos y desplegará brigadas para continuar con los barridos sanitarios.

Otro componente fundamental será la liberación de moscas estériles para combatir al gusano barrenador. México ha incrementado esta estrategia, conocida como técnica del insecto estéril, con el objetivo de reducir la reproducción de la plaga. Reuters informó que las autoridades mexicanas están ampliando la dispersión de estos insectos en Sonora y Chihuahua.

El control sanitario también involucra a las autoridades estadounidenses. Según Associated Press, los animales que crucen hacia Arizona estarán sujetos a identificación electrónica, inspecciones y otros mecanismos destinados a detectar posibles signos de infestación antes de permitir su ingreso al mercado estadounidense.

La reapertura será gradual precisamente por ese motivo. Las autoridades estadounidenses han establecido límites iniciales al número de animales que pueden ingresar diariamente y prevén aumentar el volumen si las primeras operaciones cumplen satisfactoriamente con los protocolos sanitarios.

La diferencia entre el primer envío anunciado por México, de 750 cabezas, y los límites operativos estadounidenses refleja esa estrategia de cautela. No se trata de abrir de golpe el comercio al nivel previo, sino de recuperar progresivamente el flujo mientras se comprueba que los controles funcionan.

El gobernador de Sonora, Alfonso Durazo, destacó que el estado cuenta con una larga trayectoria en materia de sanidad ganadera y agradeció las gestiones realizadas para recuperar la actividad exportadora. También señaló que el estado busca aprovechar la reapertura para impulsar infraestructura que permita dar mayor valor agregado a la producción pecuaria.

El reto, sin embargo, va más allá de recuperar una ruta comercial. El gusano barrenador representa una amenaza sanitaria para el ganado porque sus larvas se alimentan de tejido vivo y pueden provocar lesiones graves o incluso la muerte de los animales. Su expansión ha obligado a México y Estados Unidos a coordinar esfuerzos que incluyen vigilancia, inspección y control biológico.

La situación también tiene consecuencias para los consumidores estadounidenses. El hato bovino de Estados Unidos se encuentra en niveles históricamente bajos y el país enfrenta precios elevados de la carne. Associated Press señaló que la reapertura de las importaciones mexicanas puede ayudar a ampliar la oferta, aunque los especialistas consideran que el impacto inmediato sobre los precios será limitado debido al carácter gradual del reinicio.

Para México, el objetivo inmediato es recuperar la confianza sanitaria de su principal mercado ganadero sin poner en riesgo los avances logrados contra la plaga. La frontera volvió a abrir, pero bajo una condición muy clara: cada envío tendrá que demostrar que puede cumplir con los controles establecidos.

Así, el primer embarque de 750 cabezas representa mucho más que el regreso de una operación comercial. Es también una prueba para el sistema sanitario mexicano. Si los protocolos funcionan y la vigilancia logra contener la expansión del gusano barrenador, el flujo podrá aumentar. Si aparecen nuevos focos o fallas de control, la reapertura podría volver a enfrentar restricciones.