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El talento sin constancia, es infructuoso. Por Jordy Abraham.

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El talento sin constancia, es infructuoso

“Si fracasas en prepararte, estás preparado para fracasar”. Esta frase fue acuñada por Mark Spitz, un atleta estadunidense histórico que obtuvo siete medallas de oro en los Juegos Olímpicos de Munich 1972. Fue el primer deportista en conseguir esta hazaña y fue mundialmente reconocido por ello. El mismo Spitz, cuyo deporte era la natación, dijo alguna vez que los récords estaban hechos para romperse. Así sucedió varios años después cuando Michael Phelps, otro nadador, rompió la marca de su colega en Pekín 2008, con ocho medallas conseguidas.

Destaco el énfasis que Mark Spitz pone a la preparación como camino al éxito. Frecuentemente, cuando observamos a un deportista privilegiado o a un artista excepcional, pensamos que todo radica en su talento nato. Nos quedamos de la idea de que son seres superdotados, fuera de serie, sin comparación con una persona normal. Nuestra visión es parcial. Claramente, no tenemos la oportunidad de valorar y apreciar el enorme esfuerzo que hay detrás del éxito de estas personalidades. Vemos sus triunfos, sin conocer la cantidad de sacrificios que han tenido que soportar para llegar hasta tal punto. El talento sin constancia, esInfructuoso. Lo que verdaderamente vale la pena, jamás se conseguirá si no hay empeño y perseverancia dentro de la fórmula. No hay secretos ni atajos. Es válido tener anhelos o metas ambiciosas, siempre y cuando contemos con la convicción necesaria para no desistir hasta lograr el objetivo.

El problema es que las afrentas son inevitables. En todo recorrido al éxito, se presentan obstáculos, y algunos son más grandes que otros. Cuando realmente se quiere algo, se encuentra la manera de alcanzarlo. Cuando hay desidia, siempre se busca una excusa para dejar de luchar. El desánimo debe erradicarse de la actitud de un ganador. “Los ganadores nunca se rinden y los que se rinden nunca ganan”, repetía Vincent Lombardi, ejemplar entrenador de futbol americano.

Hay muchos ejemplos que nos demuestran que el éxito cuesta trabajo y por lo general no llega de forma inmediata. La escritora Joan Rowling, vio rechazada su obra Harry Potter, decenas de veces por diferentes editoras, antes de convertirse en el rotundo best seller que es hoy en día. Más aun, tenemos la historia del pintor Van Gogh, quien tuvo fama y reconocimiento después de haber fallecido.

El miedo es aliado del fracaso. El primer paso es la decisión, pero es solo eso justamente: el primer paso. La perfección no consiste en la carencia de defectos, sino en la firme intención de ser cada vez mejor. Decide y actúa.