Uno de cada cuatro hogares en Colombia vive con algún tipo de déficit habitacional, principalmente por viviendas que requieren mejoras
Notipress.- En Colombia, tener una vivienda no garantiza necesariamente condiciones adecuadas para vivir, y millones de hogares todavía enfrentan carencias dentro de sus propios espacios. Durante 2025, más de 4,8 millones de hogares presentaron algún tipo de déficit habitacional, equivalente al 25,6 % del total nacional.
Buena parte del problema está dentro de viviendas que ya existen y pueden mejorarse mediante intervenciones específicas. Del total de hogares, 19,3 % presentaba déficit cualitativo, relacionado con servicios públicos, materiales de los pisos o situaciones de hacinamiento mitigable.
Otro 6,3 % enfrentaba déficit cuantitativo, una condición más estructural que requiere una nueva solución de vivienda. Esta categoría incluye problemas relacionados con materiales, espacio disponible, cohabitación entre hogares o hacinamiento que no puede resolverse mediante adecuaciones simples.
Servicios, espacio y suelo explican buena parte de la brecha
Las cifras muestran que el desafío habitacional no consiste únicamente en construir más casas para atender la demanda. También implica mejorar viviendas existentes, garantizar servicios básicos y reducir condiciones que afectan directamente la seguridad y habitabilidad de las familias.
Estas dificultades también pueden aparecer en viviendas formalmente establecidas, sobre todo cuando existen carencias de espacio, materiales o acceso a servicios. En asentamientos de origen informal, además, pueden sumarse dificultades relacionadas con la propiedad del suelo, la legalización urbanística y los conflictos de tenencia.
Un sondeo realizado con 18 oficinas regionales de la Defensoría del Pueblo encontró una presencia importante de asentamientos ubicados sobre terrenos privados. Esa situación puede dificultar procesos de formalización, legalización y resolución de conflictos vinculados con la permanencia de las familias en esos territorios.
Más de la mitad de los asentamientos reportados también estaban ubicados en zonas con condiciones de riesgo. Estos hallazgos relacionan las necesidades habitacionales con problemas acumulados de planificación territorial, crecimiento urbano, disponibilidad de suelo y gestión frente a amenazas.
Las diferencias territoriales también revelan una brecha significativa entre las ciudades y otras áreas del país. Durante 2025, el déficit llegó al 58,6 % en centros poblados y zonas rurales dispersas, frente al 16,5 % registrado en cabeceras municipales.
Consecuencias que alcanzan la vida cotidiana
Vivir con déficit habitacional puede significar compartir espacios insuficientes, enfrentar servicios inadecuados o permanecer en viviendas que requieren mejoras estructurales. Estas condiciones afectan directamente la posibilidad de mantener entornos seguros, funcionales y adecuados para las actividades cotidianas de cada hogar.
La vivienda adecuada también está relacionada con acceso a agua, saneamiento, transporte, educación, salud, empleo y seguridad en la tenencia. Cuando alguna de esas condiciones falla, la dificultad habitacional deja de limitarse a la estructura física y alcanza otros aspectos de la vida.
En zonas expuestas a amenazas, además, las familias pueden enfrentar riesgos que obliguen a considerar traslados, reasentamientos o medidas preventivas. Los conflictos sobre la propiedad del terreno también pueden dificultar soluciones permanentes y prolongar situaciones de incertidumbre sobre la permanencia territorial.
La Defensoría del Pueblo plantea que las respuestas deben combinar acceso a suelo seguro, servicios públicos, gestión del riesgo y participación comunitaria. También considera necesario fortalecer la seguridad de la tenencia y prevenir vulneraciones durante procesos de traslado o reasentamiento.

