La Uady y el Cinvestav participarán en el diagnóstico y saneamiento de tres cuerpos de agua de Mérida, después del fallecimiento de un hombre de 33 años relacionado con una infección atribuida a la llamada ameba comecerebros.
Después de la muerte de un hombre de 33 años relacionada con la presencia de la llamada ameba comecerebros, autoridades de Yucatán anunciaron trabajos de diagnóstico y saneamiento en tres cuerpos de agua de Mérida. La Universidad Autónoma de Yucatán y el Centro de Investigación y de Estudios Avanzados participarán en la evaluación de los espacios y en la revisión de sus sistemas de filtración.
Los sitios contemplados son los lagos de Plaza La Isla, La Plancha y el Acuaparque. El objetivo es conocer las condiciones de estos cuerpos de agua, identificar posibles factores de riesgo y establecer medidas que permitan mejorar sus sistemas de tratamiento y filtrado.
El secretario de Salud de Yucatán, Alberto Alcocer Gamboa, informó que especialistas de ambas instituciones colaborarán en los trabajos científicos y técnicos. La participación de centros académicos busca aportar capacidades especializadas para determinar las condiciones microbiológicas de los espacios y definir acciones de saneamiento.
Concluye la vigilancia epidemiológica
Paralelamente, la Secretaría de Salud de Yucatán concluyó la vigilancia epidemiológica relacionada con el caso. De acuerdo con la información proporcionada por la dependencia, 360 personas que permanecían bajo observación fueron dadas de alta y el seguimiento sanitario terminó el pasado 4 de octubre.
El cierre de la vigilancia significa el término del seguimiento de las personas consideradas dentro del protocolo establecido, pero no elimina la necesidad de mantener medidas preventivas sobre los espacios acuáticos. Precisamente por ello, las autoridades plantearon continuar con las evaluaciones de los lagos y reforzar sus mecanismos de filtración.
La preocupación se relaciona con Naegleria fowleri, microorganismo conocido popularmente como ameba comecerebros. Se trata de un organismo que puede encontrarse en agua dulce templada y que, en circunstancias poco frecuentes, puede provocar una infección grave cuando el agua contaminada ingresa por la nariz.
La infección es excepcional, pero puede evolucionar rápidamente y provocar meningoencefalitis amebiana primaria, una enfermedad de elevada letalidad. La principal vía de prevención consiste en evitar que agua dulce potencialmente contaminada entre por la nariz, especialmente durante actividades recreativas.
El reto será mantener la prevención
Los trabajos anunciados en Mérida abren una discusión que va más allá de la respuesta inmediata ante un caso. El saneamiento de los cuerpos de agua requiere conocer de manera periódica sus condiciones y establecer protocolos de mantenimiento que permitan detectar oportunamente cambios en la calidad microbiológica.
La participación de la Uady y el Cinvestav puede contribuir a que las decisiones se basen en análisis científicos y no únicamente en acciones posteriores a un incidente. La evaluación de los sistemas de filtración, el monitoreo del agua y la identificación de factores ambientales pueden convertirse en herramientas permanentes de prevención.
El desafío para las autoridades será determinar si estas medidas permanecerán como parte de un programa continuo de vigilancia sanitaria o si se limitarán a una intervención extraordinaria derivada del caso registrado. En espacios públicos utilizados con fines recreativos, la prevención sostenida resulta especialmente relevante porque permite reducir riesgos antes de que aparezcan nuevos casos.
Por ahora, el cierre de la vigilancia epidemiológica y el inicio de los trabajos de diagnóstico marcan dos etapas distintas: la primera corresponde al seguimiento de las personas expuestas y la segunda al análisis de las condiciones ambientales. La efectividad de la respuesta dependerá de que esta última se mantenga con controles periódicos y medidas de saneamiento verificables.


