El ex primer ministro canadiense llamó a México y Canadá a mantenerse unidos y evitar provocaciones durante una revisión comercial que ha elevado la tensión entre los tres socios de Norteamérica.
Justin Trudeau lanzó un mensaje de cautela a México frente a las presiones de Estados Unidos durante la revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), al recomendar que el Gobierno de Claudia Sheinbaum mantenga la calma, actúe en coordinación con Canadá y evite ceder ante provocaciones durante las negociaciones.
El ex primer ministro canadiense hizo estas declaraciones este viernes en el Auditorio Nacional de la Ciudad de México, donde participó como ponente en el encuentro México Siglo XXI, organizado por la Fundación Telmex Telcel. Al responder una pregunta sobre la manera de enfrentar a un “abusador” en una mesa de negociación internacional, Trudeau sostuvo que su experiencia le enseñó la importancia de desescalar los conflictos y no caer en provocaciones.
“No caer en la trampa” fue, en esencia, el consejo dirigido a México. Trudeau recordó que Canadá enfrentó una situación similar durante las negociaciones comerciales de 2018, cuando decidió retirarse temporalmente de las conversaciones antes de alcanzar posteriormente un acuerdo que, según su propia valoración, resultó más favorable.
El exmandatario también destacó la cooperación que México y Canadá mantuvieron durante aquellas negociaciones. A su juicio, la coordinación entre ambos países fue fundamental para evitar que las presiones de Washington terminaran fragmentando el bloque económico norteamericano.
Y es que la revisión actual del T-MEC ocurre en un escenario considerablemente más complicado. Estados Unidos y México ya han celebrado varias rondas bilaterales de conversaciones durante 2026, mientras que los negociadores tienen previsto continuar el proceso en Washington durante septiembre.
La Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos ha confirmado que las conversaciones con México incluyen asuntos especialmente sensibles, entre ellos las reglas de origen, la industria automotriz, el acero y el aluminio, la agricultura y la seguridad económica. La dependencia estadounidense también ha planteado como prioridad reducir la dependencia de proveedores externos a Norteamérica y fortalecer las cadenas regionales de suministro.
Trudeau insistió en que una negociación comercial no debería plantearse como una batalla en la que necesariamente existe un ganador y un perdedor. “No existe el ganar-perder en política internacional”, señaló, al advertir que un acuerdo que perjudique a alguno de los participantes puede terminar generando consecuencias negativas incluso para quien inicialmente parezca beneficiado.
La advertencia adquiere especial relevancia porque Canadá atraviesa un nuevo episodio de tensión comercial con Washington. El Gobierno canadiense anunció que responderá con aranceles de entre 15 y 50 por ciento a determinados productos estadounidenses a partir del 8 de septiembre, después de que Estados Unidos impusiera nuevos gravámenes de hasta 50 por ciento sobre determinados bienes canadienses.
De acuerdo con información del Departamento de Finanzas de Canadá, las nuevas medidas de represalia abarcarán productos estadounidenses por un valor aproximado de 27 mil 600 millones de dólares canadienses y afectarán sectores como el acero, los electrodomésticos, productos agrícolas, electrónicos y otros bienes. En el caso del acero y el aluminio, algunos aranceles canadienses subirán de 25 a 50 por ciento para igualar las tasas estadounidenses.
El conflicto comercial añade presión a una relación económica profundamente integrada. Las cadenas productivas de México, Estados Unidos y Canadá funcionan, en muchos sectores, como una sola red: una pieza puede cruzar varias veces las fronteras antes de convertirse en un producto terminado. Por eso, cualquier cambio abrupto en aranceles o reglas de origen puede repercutir mucho más allá de la empresa que realiza directamente una exportación.
La incertidumbre también comienza a preocupar a los inversionistas. Reuters reportó esta semana que algunas empresas están reconsiderando sus planes de inversión en México ante la falta de certeza sobre las condiciones futuras del T-MEC, aun cuando el país mantiene una posición relevante dentro de las cadenas de suministro destinadas al mercado estadounidense.
En este contexto, el Gobierno mexicano ha optado por mantener abiertas las conversaciones bilaterales con Washington. La tercera ronda entre ambos países abordó temas como manufactura, automóviles, acero y aluminio, agricultura y seguridad económica, y dejó prevista una cuarta ronda en Washington para septiembre.
Para Trudeau, la cooperación entre México y Canadá sigue siendo una pieza importante frente al proteccionismo. Su mensaje no implica una propuesta concreta para modificar el tratado, pero sí una recomendación política: mantener la coordinación, evitar respuestas impulsivas y recordar que la fortaleza económica de Norteamérica depende, en buena medida, de que sus tres integrantes encuentren un terreno común.
La revisión del T-MEC apenas comienza a definir sus puntos más delicados. Para México, el reto será defender las condiciones de acceso de sus exportaciones al mercado estadounidense sin romper el diálogo con Washington y, al mismo tiempo, preservar la relación estratégica con Canadá. La negociación será larga y, como sugiere la experiencia recordada por Trudeau, mantener la calma puede ser tan importante como las concesiones que finalmente se pongan sobre la mesa.


