Trump prevé el fin de la guerra con Irán después de las elecciones

El presidente estadounidense afirmó que el conflicto con Irán podría terminar después de las elecciones legislativas de noviembre y vinculó un eventual acuerdo con una posible caída de los precios de los combustibles.

Donald Trump afirmó este domingo que espera que la guerra con Irán termine antes de que concluya el año y planteó que el desenlace podría producirse justo después de las elecciones legislativas de medio mandato que Estados Unidos celebrará en noviembre.

Durante una conversación con periodistas en Irlanda, donde asistió al torneo de golf Irish Open, el presidente estadounidense aseguró que Teherán estaría buscando una salida negociada, aunque advirtió que Washington solamente aceptará un acuerdo que considere favorable.

“Lo de Irán terminará justo después, quizá antes, pero terminará justo después de las elecciones de mitad de mandato”, declaró Trump. El mandatario añadió que, si el conflicto termina, los precios de la gasolina podrían caer con fuerza.

La afirmación llega mientras la guerra mantiene bajo presión los mercados energéticos y aumenta la preocupación internacional por la seguridad de las rutas utilizadas para transportar petróleo. Un eventual acuerdo con Irán podría reducir parte de esa tensión, aunque el comportamiento de los precios también dependerá de la producción mundial y de la estabilidad de las principales rutas comerciales.

Trump sostuvo que Irán está interesado en alcanzar un acuerdo y aseguró que existen contactos constantes. Sin embargo, no presentó detalles sobre esas conversaciones ni explicó qué condiciones tendría que aceptar Teherán para poner fin al conflicto.

La ausencia de un calendario concreto deja abierta la duración de la guerra. La propia administración estadounidense ha manejado distintos escenarios sobre el posible final de las hostilidades, mientras los enfrentamientos y sus consecuencias económicas continúan afectando a la región.

El mandatario también se refirió a la guerra entre Rusia y Ucrania. Trump pidió al presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, que deje de atacar instalaciones rusas relacionadas con la producción y distribución de diésel.

“Hay muchos otros objetivos. No ataque el combustible diésel”, dijo Trump al ser consultado por los ataques ucranianos. El presidente estadounidense insistió en que Kiev debería dejar de atacar el combustible ruso.

Ucrania ha intensificado durante los últimos meses sus ataques contra refinerías y otras instalaciones energéticas de Rusia. Kiev considera que estas operaciones buscan reducir los ingresos de Moscú y afectar su capacidad para mantener la maquinaria de guerra.

La estrategia, sin embargo, también ha generado efectos sobre el mercado de combustibles ruso. Los ataques contra instalaciones petroleras han contribuido a reducir la capacidad de refinación del país y han obligado al Gobierno de Vladimir Putin a adoptar medidas para garantizar el suministro interno.

Trump también aprovechó su jornada en Irlanda para hablar sobre inteligencia artificial y la competencia tecnológica con China. El presidente estadounidense defendió que Estados Unidos mantenga su liderazgo en este sector y rechazó las propuestas que, a su juicio, podrían frenar innecesariamente su desarrollo.

“Quien gane en inteligencia artificial, gana”, afirmó Trump al ser preguntado sobre la posibilidad de establecer mayores controles para esta tecnología.

El mandatario reconoció que pueden establecerse medidas de supervisión, pero consideró exageradas algunas de las advertencias sobre los riesgos de la inteligencia artificial. Su postura refleja una de las prioridades de Washington: mantener la ventaja tecnológica estadounidense frente a China mientras intenta desarrollar reglas que no reduzcan la competitividad de sus empresas.

Las tres cuestiones abordadas por Trump durante su visita a Irlanda tienen, de hecho, un punto en común: la competencia estratégica de Estados Unidos en un escenario internacional cada vez más complejo. La guerra con Irán afecta directamente a la energía; el conflicto entre Rusia y Ucrania continúa alterando la seguridad europea y los mercados, y la inteligencia artificial se ha convertido en un nuevo terreno de rivalidad entre Washington y Pekín.

Por ahora, el pronóstico más importante de Trump es también el que genera más interrogantes. El presidente asegura que la guerra con Irán terminará este año, posiblemente después de las elecciones de noviembre, pero no ha presentado un acuerdo concreto ni una ruta pública que permita determinar cuándo podría producirse ese desenlace.

Mientras tanto, el precio de los combustibles y la evolución del conflicto seguirán siendo factores de presión para la economía estadounidense. Para Trump, una eventual reducción de las tensiones podría convertirse además en un argumento político en un año electoral marcado por el costo de la energía y la política exterior.