La UEFA y la CONCACAF solicitaron revisar las reservas financieras de la FIFA y plantearon distribuir al menos 10 millones de dólares a cada una de sus 211 asociaciones miembro, abriendo un nuevo capítulo en la discusión sobre el desaparecido proyecto FIFA Forward Enterprise.

La discusión financiera dentro de la FIFA ha cambiado de escenario. Después de que la organización retirara su proyecto FIFA Forward Enterprise, conocido como FFE, los presidentes de la UEFA y la CONCACAF, Aleksander Ceferin y Victor Montagliani, pidieron revisar con mayor detalle las cuentas de la máxima institución del fútbol mundial para determinar si realmente era necesario recurrir a capital externo para aumentar los recursos destinados al desarrollo del deporte.

De acuerdo con información de EFE y Reuters, ambos dirigentes, que también son vicepresidentes de la FIFA, enviaron el 18 de septiembre una carta conjunta al presidente Gianni Infantino. En ella plantean que las confederaciones realicen un análisis conjunto de las reservas de la FIFA y determinen qué cantidad podría liberarse directamente para las asociaciones nacionales.

El argumento central se apoya en una cifra considerable. Ceferin y Montagliani estiman que la FIFA podría cerrar el ciclo financiero 2023-2026 con reservas cercanas a 6 mil millones de dólares. A partir de esa estimación, sostienen que existiría margen para realizar una distribución extraordinaria durante el periodo 2027-2030 sin comprometer la estabilidad financiera de la organización.

La propuesta concreta contempla entregar al menos 10 millones de dólares a cada una de las 211 asociaciones miembro. En conjunto, la operación representaría aproximadamente 2 mil 100 millones de dólares. Los recursos serían adicionales al programa FIFA Forward, que continuaría funcionando conforme a los compromisos previamente establecidos.

La cuestión de fondo, sin embargo, no es únicamente cuánto dinero podría distribuirse. También está en discusión cómo debe financiarse el desarrollo del fútbol mundial y quién debe controlar las decisiones sobre esos recursos.

FIFA Forward Enterprise había sido presentado como un mecanismo para obtener recursos sustancialmente mayores mediante la participación de inversores externos en una nueva estructura vinculada con los derechos comerciales de las competiciones de la FIFA. El proyecto generó oposición y finalmente fue retirado. En julio, Infantino confirmó oficialmente que la propuesta no continuaría después de escuchar las posiciones de las asociaciones miembro, las confederaciones y otros actores.

Ahora UEFA y CONCACAF sostienen que las propias reservas de la FIFA podrían ofrecer una alternativa. Reuters informó que las dos confederaciones solicitaron también una revisión financiera independiente con acceso completo a las cifras. La intención sería comprobar las proyecciones y establecer con mayor precisión cuánto dinero puede liberarse sin poner en riesgo las obligaciones futuras de la organización.

La carta propone que, después de una eventual distribución, las reservas de la FIFA no descendieran por debajo de aproximadamente mil 500 millones de dólares durante el próximo ciclo. Los firmantes aseguran que ese nivel permanecería por encima del mínimo de reservas contemplado en las previsiones financieras del periodo 2023-2026.

Conviene distinguir entre una propuesta y una decisión. La FIFA no ha anunciado la aprobación de este reparto y, hasta el momento de la información disponible, tampoco había emitido una respuesta pública a la solicitud de Ceferin y Montagliani. La propuesta deberá recorrer los mecanismos formales de gobernanza de la organización si obtiene el respaldo necesario.

Los recursos planteados tendrían como destino infraestructura y desarrollo futbolístico. Para muchas asociaciones nacionales, especialmente aquellas con capacidades financieras más limitadas, una cantidad extraordinaria de esa magnitud podría representar un margen adicional para instalaciones, formación, competencias y programas de desarrollo. Sin embargo, la manera en que cada federación utilice esos fondos dependería de sus propias estructuras y prioridades.

La controversia también tiene una dimensión de gobernanza. Reuters y Associated Press han descrito la iniciativa como parte de las crecientes tensiones internas alrededor de la gestión de Infantino y del proyecto FFE. Esa interpretación corresponde a las agencias y al contexto político-deportivo que rodea la disputa; no constituye por sí misma una determinación sobre las motivaciones de los dirigentes.

Lo que sí está sobre la mesa es una pregunta financiera concreta: si la FIFA dispone de reservas considerablemente mayores y puede distribuir una parte de ellas sin comprometer su estabilidad, ¿era indispensable buscar recursos adicionales mediante una operación con inversores externos? UEFA y CONCACAF quieren que esa pregunta sea respondida con números, auditorías y procedimientos institucionales.

La próxima discusión ya tiene fecha prevista. La propuesta busca llegar al Consejo de la FIFA en su reunión del 15 de octubre. Hasta entonces, el debate permanecerá abierto entre quienes defienden el uso de las reservas acumuladas y quienes tendrán que valorar su impacto sobre la estabilidad financiera de la organización.