En política la unidad es el fundamento de toda victoria. Sin la unidad, lo único garantizado es la derrota y en el menor de los males, es la victoria sin legitimidad, lo cual significa un desgaste que a la larga termina en la debacle.

 

Cecilia Patrón Laviada

En el PAN de Yucatán viene bien esta reflexión, toda vez que encaran los retos de ganar la Alcaldía de Mérida en el 2027, la mayoría de las Alcaldías del interior del estado y la mayoría en el Congreso del Estado.

 

En las últimas semanas se ha calentado el ambiente debido a un presunto conflicto entre dos liderazgos importantes dentro del panismo yucateco. Por un lado la influencia del Senador y ex Gobernador, Mauricio Vila Dosal; y por el otro, el tres veces Alcalde de Mérida, Renán Barrera Concha.

 

Este “conflicto” resulta un tanto absurdo, tomando en consideración la historia que los une desde el 2012, cuando en equipo lograron la hazaña de levantar al PAN de la debacle en la que estaba y recuperaron la Alcaldía de Mérida con Renán a la cabeza y Mauricio como Diputado local.

 

Esa época marcó el rumbo del blanquiazul e impulsó el relevo generacional que le cayó bien a Yucatán. Tanto Renán como Mauricio fueron ejes de esos momentos de “gloria política”.

 

Este dato es muy importante pues el “enemigo” está a la vista, es Morena, no el mismo PAN. Cuando surgen ataques contra Renán o contra Vila, al que se ataca es al PAN. El que no lo vea así vive en el error.

 

En estos momentos cualquier división afecta las posibilidades del PAN.

 

Lo ideal es sentarse y dialogar; porque tanto Mauricio Vila como Renán Barrera son importantes y están llamados a sacar la casta para derrotar Morena y evitar que Mérida, especialmente, caiga en sus manos. En ellos está evitar la desgracia para una Ciudad que ha sido modelo de Ciudad y de bueno gobierno a nivel nacional e internacional.

 

Los dos, tienen el deber político y moral, de respaldar a Cecilia Patrón Laviada para que, fortalecida por la unidad del partido, encabece la lucha de retener la Alcaldía de Mérida en el 2027. Es el momento de Cecilia, como lo fue en su momento el de Vila y el de Renán. Pero ellos dos deben reconciliar intereses.

 

Ambos son referentes de la ideología del PAN, porque a diferencia de Morena, el blanquiazul tiene ideología y praxis política.

 

Unidad para ganar la elección, unidad para vencer los retos internos, unidad para conciliar las candidaturas y los espacios del poder; unidad para decir a los meridanos que van a luchar para evitar que Morena destruya Mérida, nuestra casa, nuestro hogar, nuestro patrimonio.

 

No es momento para destruir lo que por tanto tiempo se ha construido de la mano de la sociedad; Mérida no merece tener gobiernos de cuarta; Mérida debe ser cuidada, protegida y bien gobernada, para evitar el caos que se vive en otras ciudades de México, donde la inseguridad destruye la paz de las familias.

 

Que prive la unidad y el acuerdo, que prive la fidelidad a los principios rectores del PAN, que el bien común prevalezca por encima de los intereses personales.

El llamado es a no debilitarse frente a la gran amenaza que representa la “mano oscura” del Morenismo. No más fuego amigo, no más ataques entre sí, no más.

 

Sobre Mauricio Vila y Renán Barrera recae la fortaleza del PAN, el futuro de Mérida y el de Yucatán.

 

Unidad, unidad, unidad.