Yucatán participó en el Segundo Simulacro Nacional 2026 con más de 118 mil personas y dos mil 257 inmuebles registrados, mientras el gobernador Joaquín Díaz Mena destacó la importancia de revisar protocolos y fortalecer la coordinación ante posibles emergencias.
La prevención volvió a ocupar un lugar central en Yucatán este 19 de septiembre, Día Nacional de Protección Civil. El gobernador Joaquín Díaz Mena participó en la Sesión del Comité Nacional de Emergencias, realizada como parte del Segundo Simulacro Nacional 2026, en una jornada que combinó ejercicios de preparación con el homenaje a las víctimas de los sismos de 1985 y 2017.
Durante la sesión nacional, en la que participaron integrantes del Gabinete de Seguridad, autoridades federales y representantes de las entidades federativas, Díaz Mena destacó que los simulacros permiten poner a prueba los protocolos, detectar áreas que necesitan ajustes y mejorar la coordinación entre instituciones.
El planteamiento cobra especial relevancia en Yucatán, una entidad cuyo principal historial de emergencias está relacionado con fenómenos hidrometeorológicos, particularmente ciclones tropicales, lluvias intensas e inundaciones. La preparación, por ello, no se limita a responder ante un sismo, sino que forma parte de una estrategia más amplia de gestión de riesgos.
De acuerdo con cifras del Gobierno de Yucatán, el Segundo Simulacro Nacional movilizó a 118 mil 331 personas de 72 municipios y contempló la participación de dos mil 257 inmuebles. En estos espacios se practicaron procedimientos de evacuación y respuesta, con participación de instituciones públicas, centros laborales y ciudadanía.
La cifra muestra una participación importante, aunque también debe ponerse en contexto. Durante el Primer Simulacro Nacional de 2026, realizado en mayo, Yucatán había reportado 120 mil personas en dos mil 585 inmuebles. Esto significa que el segundo ejercicio tuvo una participación menor a la registrada en mayo, aunque mantuvo un número elevado de participantes y establecimientos.
La diferencia también demuestra por qué estos ejercicios son útiles. Un simulacro no funciona únicamente como una prueba para determinar cuántas personas participan; permite observar qué tan rápido se evacua un inmueble, si las rutas están despejadas, si las brigadas conocen sus funciones y si las instituciones pueden comunicarse entre sí cuando se activa un protocolo.
En el ámbito nacional, el Segundo Simulacro Nacional 2026 incorporó además el sistema de alertamiento a teléfonos celulares, que durante el ejercicio llegó a decenas de millones de dispositivos. El mecanismo forma parte de los esfuerzos para ampliar las vías mediante las cuales las autoridades pueden advertir a la población ante una emergencia real.
Para Yucatán, donde la temporada de ciclones representa uno de los principales riesgos naturales, la existencia de una población familiarizada con los protocolos puede ser especialmente importante. Protección Civil estatal mantiene, entre sus herramientas de prevención, recomendaciones para hogares, productores y pescadores, además de protocolos relacionados con ciclones tropicales, incendios y otros fenómenos.
La jornada tuvo también un componente de memoria. En Yucatán se realizó una ceremonia cívica luctuosa en recuerdo de las personas que perdieron la vida en los terremotos de 1985 y 2017. En representación del gobernador, el secretario general de Gobierno, Omar Pérez Avilés, encabezó el acto en el que la Bandera Nacional fue izada a media asta.
El homenaje se realizó de manera paralela al acto encabezado por la presidenta Claudia Sheinbaum en el Zócalo de la Ciudad de México. El 19 de septiembre se mantiene como una fecha estrechamente relacionada con la cultura de prevención en México precisamente por la coincidencia de los terremotos de 1985 y 2017.
El origen del actual Sistema Nacional de Protección Civil también está relacionado con las lecciones dejadas por los grandes desastres de la década de 1980. El Gobierno de Yucatán recuerda en su legislación y documentos de protección civil que el sistema nacional fue creado en 1986, después de una serie de emergencias que evidenciaron la necesidad de una estructura institucional coordinada.
En la jornada participaron autoridades civiles y militares de Yucatán, entre ellas representantes de la IX Zona Naval, la Guardia Nacional, la XVII Zona Aérea Militar, el 7.º Batallón de Ingenieros de Combate, Protección Civil estatal, la Secretaría de Seguridad Pública, la Fiscalía General del Estado, el Congreso local, el Tribunal Superior de Justicia, el Ayuntamiento de Mérida, la Comisión Federal de Electricidad, Conagua, los Servicios de Salud y la Cruz Roja Mexicana.
La amplitud de esta participación refleja uno de los principios básicos de la protección civil: una emergencia de gran escala difícilmente puede atenderse desde una sola dependencia. La respuesta requiere que seguridad, salud, energía, agua, comunicaciones, fuerzas armadas, gobiernos locales y grupos de auxilio tengan definidos sus procedimientos antes de que ocurra un evento real.
En ese sentido, el simulacro funciona como una especie de ensayo general. No reproduce todas las dificultades de una emergencia verdadera, pero sí permite descubrir fallas que, en condiciones normales, pueden pasar inadvertidas. Una salida que no está despejada, una comunicación que no llega a tiempo o una brigada que desconoce su función son problemas mucho más fáciles de corregir durante un ejercicio que durante una crisis.
El gobernador Díaz Mena reiteró que Yucatán continuará trabajando con el Gobierno de México y con las demás entidades para fortalecer la preparación y proteger a la población. La declaración coincide con una política estatal que ha colocado la prevención ante fenómenos naturales como uno de los componentes permanentes de Protección Civil.
Al concluir la jornada, quedó una doble tarea. Por un lado, mantener viva la memoria de quienes perdieron la vida en los terremotos que marcaron al país. Por otro, convertir esa memoria en hábitos concretos de prevención.
En Yucatán, donde la población está acostumbrada a seguir avisos y protocolos durante la temporada de huracanes, el reto es conservar esa cultura preventiva durante todo el año. Porque cuando llega una emergencia, el margen para improvisar es reducido. La preparación comienza mucho antes de que suene una alarma.


