¿Qué pasa cuando un atacante consigue entrar a una red?
Notipress.- La estrategia Zero Trust prioriza la resiliencia en ciberseguridad frente a la idea de que todos los ataques pueden prevenirse. El modelo parte de reconocer que las organizaciones enfrentan errores humanos, robo de credenciales, configuraciones incorrectas y amenazas cambiantes. En lugar de depender de defensas consideradas infalibles, propone verificar los accesos de manera continua y limitar las consecuencias de posibles incidentes.
De acuerdo con Edilson Cantadore, director de Ingeniería de Soluciones para Latinoamérica en SonicWall, Zero Trust no busca alcanzar una seguridad perfecta, sino desarrollar capacidades de protección que puedan adaptarse y mejorar con el tiempo.
El especialista explica para NotiPress que las campañas de phishing pueden tener éxito, las credenciales pueden reutilizarse y los atacantes pueden intentar desplazarse lateralmente dentro de una red después de obtener acceso. Por ello, la estrategia contempla la posibilidad de que los controles iniciales no sean suficientes.
Esta perspectiva modifica el objetivo de la protección empresarial: además de intentar evitar accesos no autorizados, las organizaciones deben establecer mecanismos que reduzcan el alcance de una cuenta o un dispositivo comprometidos.
Cómo Zero Trust limita el impacto de una brecha de seguridad
El principio central de Zero Trust es no confiar en ningún acceso sin verificarlo previamente. Esto implica evaluar las solicitudes de conexión sin asumir que un usuario o dispositivo es seguro simplemente porque se encuentra dentro de la red corporativa.
Cantadore señala que el modelo se apoya en cuatro prácticas: verificación continua, segmentación de redes, acceso con privilegios mínimos y monitoreo constante.
La verificación permite revisar las solicitudes de acceso, mientras que los privilegios mínimos buscan restringir los permisos a aquellos necesarios para realizar determinadas funciones.
Por su parte, la segmentación de redes establece límites entre distintos entornos y recursos de la organización. Su propósito es dificultar que un atacante que haya comprometido una cuenta o dispositivo pueda extender su acceso hacia otros sistemas.
El monitoreo constante permite observar el comportamiento de los accesos y detectar situaciones que requieran ajustes en los controles existentes.
En conjunto, estas medidas buscan reducir el movimiento lateral de los atacantes y contener el impacto de los incidentes de seguridad, en lugar de depender exclusivamente de mecanismos destinados a impedir el acceso inicial.
La mejora continua permite adaptar las defensas empresariales
La implementación de Zero Trust no termina cuando una organización configura sus primeras políticas de seguridad. Según Cantadore, es posible que inicialmente existan permisos demasiado amplios, dificultades para los usuarios o mecanismos de autenticación que necesiten ajustes.
Estas situaciones no representan necesariamente el fracaso del modelo, porque su funcionamiento contempla la revisión de las políticas a partir de la experiencia operativa.
El especialista compara este enfoque con la construcción de un sistema de autopistas. Las barreras de protección, los límites de velocidad y los sistemas de monitoreo no eliminan todos los accidentes, pero permiten gestionar los riesgos. Cuando ocurre un incidente, la información obtenida puede utilizarse para modificar la infraestructura y mejorar las condiciones de seguridad.
De manera similar, las organizaciones pueden fortalecer sus controles de ciberseguridad mediante evaluaciones y ajustes sucesivos.
Este proceso comienza con la identificación de los activos críticos y la implementación de mecanismos sólidos de autenticación. Posteriormente, las empresas pueden segmentar sus redes, analizar comportamientos y modificar las políticas de acceso según las necesidades observadas.
Cantadore destaca que cada revisión permite corregir deficiencias identificadas durante la operación y fortalecer progresivamente la postura de seguridad.
Identidad y privilegios mínimos son puntos de partida para Zero Trust
Para las organizaciones que comienzan a adoptar el modelo, el especialista identifica tres medidas fundamentales: fortalecer la verificación de identidad, reducir el acceso generalizado a la red y aplicar privilegios mínimos en los sistemas críticos.
Estas acciones buscan disminuir la dependencia de esquemas tradicionales que consideran confiables a los usuarios una vez que ingresan a la infraestructura corporativa.
En entornos donde se utilizan servicios en la nube y sistemas distribuidos, Zero Trust plantea verificar cada solicitud de acceso como si proviniera de una red abierta.
El enfoque tampoco supone que los empleados dejarán de abrir enlaces maliciosos o que las credenciales nunca serán comprometidas. Por el contrario, considera estos escenarios al establecer restricciones y mecanismos de supervisión.
Cantadore sostiene que Zero Trust debe entenderse como una estrategia de seguridad adaptable, no como un producto aislado ni como una medida destinada únicamente a cumplir requisitos.
Desde esta perspectiva, la resiliencia en ciberseguridad depende de la capacidad de las organizaciones para reconocer errores, ajustar sus defensas y reducir las consecuencias de los incidentes. La finalidad no es construir una infraestructura impenetrable, sino mantener controles capaces de evolucionar frente a nuevas amenazas y cambios tecnológicos.


