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Las tecnologías de la comunicación al servicio de las lenguas indígenas

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Guaraní, k´iche´, náhuatl, quechua, mixteco, achi´, aymara, itza´… la lista es larga.

 

Más de 250 hablantes de lenguas originarias y 45 comunicadores indígenas de toda América Latina, jóvenes en su gran mayoría, se dan cita del 25 al 27 de octubre en la Ciudad de Guatemala para discutir cómo aprovechar al máximo la oportunidad que brinda la democratización del internet al reconocimiento, revitalización y promoción de sus idiomas.

 

Sus organizadores se refieren al Festival Latinoamericano de Lenguas Indígenas en Internet como un encuentro de activistas digitales cuyo objetivo es promover y discutir el uso de las lenguas indígenas a través de las nuevas tecnologías de la comunicación e información. “Es importante porque viene a contribuir y a fortalecer las lenguas indígenas a través de plataformas, aplicaciones y herramientas digitales”, afirman.

 

De acuerdo con ellos, para crear una nueva generación de hablantes, es necesario poner a su alcance contenidos en sus propias lenguas.

 

El origen

Guatemala es un país rico en historia, cultura y tradiciones indígenas, donde se hablan 25 lenguas originarias, 24 de ellas variantes del maya. Por eso no es sorprendente que la idea de llevar a cabo este festival haya surgido precisamente ahí.

 

Fue en 2018, explica Lucía Bethancourt, una de las organizadoras de la reunión: “El festival nace porque queríamos proponer que las lenguas indígenas pudieran sumarse al internet, a las tecnologías. El internet ya es multilingüe por los diversos idiomas que se utilizan, pero todavía no hacía un espacio para las lenguas indígenas de Guatemala, de Mesoamérica, de Latinoamérica”.

 

“Hay muchos esfuerzos académicos en torno a las lenguas indígenas para hacer estudios netamente lingüísticos, pero pensamos que la apuesta por las tecnologías de la información y la comunicación y lo digital puede ser una oportunidad para los verdaderos indígenahablantes o mayahablantes, en el caso de Guatemala.”

 

Sobre esta base, los activistas pusieron manos a la obra, dice Lucía.

 

“En esto nos unimos y el año pasado tuvimos un encuentro de activismo digital en lenguas indígenas y vimos una muy buena recepción en la parte local y había interés internacional, entonces decidimos lanzarlo, hacerlo más grande y apostarle para hacer un encuentro desde y por Latinoamérica.”

 

Para ello buscaron apoyos nacionales e internacionales, entre ellos la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), que celebra el Año Internacional de las Lenguas Indígenas; el Centro Cultural de España en Guatemala; la Deutsche Welle Akademie, la Federación de Escuelas Radiofónicas de Guatemala y Global Voices.

 

Doble filo

Las tecnologías han abierto nuevos horizontes, pero también son un arma de doble filo y presentan grandes desafíos.

 

Alma López Mejía, activista de origen maya k´iche´ y fundadora de la Alianza de Mujeres Indígenas de Centroamérica y México dice que las tecnologías “empiezan como un sistema de mercado del sistema capitalista y nunca piensan a quién van a ser dirigidas”.

 

Subraya, sin embargo, que ya instalada en el sistema, la tecnología puede ser una herramienta muy útil. “Si empezamos a identificar el uso de las tecnologías como una herramienta, tenemos que asegurarnos de que esa herramienta nos sea útil a nosotros, no nosotros ser útiles a la herramienta”, añade.

 

Brecha digital

Los participantes en el festival se esfuerzan por valerse de la tecnología, simplificarla y hacerla asequible para todos los pueblos indígenas. Su labor abarca el desarrollo de propuestas que faciliten su uso. Pero existe un gran obstáculo: la brecha digital.

 

Lucía Bethancourt lamenta que aún no haya en la región en general propuestas de ley o políticas públicas, “estamos muy incipientes en eso”, apunta.

 

Por eso, el punto del festival “es tratar de tocar instituciones gubernamentales, como la Academia Nacional de Lenguas Mayas, los ministerios de Cultura y Educación”, acota.

 

“Colaboramos con otras organizaciones, sin embargo, lo que pasa en nuestros países es un fenómeno extraño porque puede ser que no haya acceso a electricidad siquiera pero, de repente, llegas a las comunidades preguntándote cómo comunicar algo y sale el adulto de unos 65 años que dice, bueno yo tengo un smartphone, mándelo a FaceBook porque yo lo quiero ver por ahí”, relata la organizadora del festival.

 

Ninguna de las organizaciones que respaldan la iniciativa trabaja específicamente la brecha digital, ni el acceso o la infraestructura de las tecnologías de la información y la comunicación, pero sí lo tienen en mente como un referente importante en sus propuestas.

 

“Nos hemos dado cuenta, por ejemplo, de que la apuesta por hacer contenidos digitales en dispositivos móviles es clave, porque la gente está buscando los medios para poder tener un teléfono inteligente para conectarse con las plataformas sociales digitales”, asevera Lucía.

 

El mar de necesidades y el largo camino por andar no detiene a los jóvenes. Son optimistas y responden con entusiasmo y trabajo. Los jóvenes indígenas participantes en el festival tienen la mira puesta en hacer que las tecnologías de la información estén al servicio de las lenguas originarias.

 

 

Producción: Carla García

 

 

Boletín de prensa de la ONU