G20 en Atlanta: guerras, comercio y energía dominan una cumbre marcada por choques diplomáticos
Notipress.- Los cancilleres del Grupo de los 20 (G20) se reúnen este viernes 30 y sábado 31 de octubre en Atlanta, Estados Unidos, en medio de un panorama geopolítico complejo marcado por las guerras en Ucrania y Medio Oriente, las tensiones comerciales y la seguridad energética como principales asuntos de negociación.
El secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, encabeza el encuentro preparatorio de la cumbre de líderes prevista para mediados de diciembre en un complejo turístico y club de golf de Donald Trump en Doral, cerca de Miami. Las discusiones transcurren entre desacuerdos que ya provocaron la suspensión de la fotografía oficial y enfrentamientos diplomáticos entre las delegaciones.
Washington busca que las principales economías encuentren respuestas a las “crisis geopolíticas que contribuyen a las perturbaciones económicas mundiales”, de acuerdo con el Departamento de Estado. Sin embargo, la presencia rusa, la exclusión de Sudáfrica y las discrepancias comerciales con China muestran las dificultades para alcanzar posiciones compartidas.
Las guerras amenazan las rutas estratégicas del comercio mundial
La libertad de navegación constituye una prioridad estadounidense. Las negociaciones comprenden el estrecho de Ormuz, el mar Rojo, el mar Negro y el mar de China Meridional, también denominado mar del Este. Estas vías permiten transportar recursos energéticos, alimentos y mercancías entre regiones estratégicas, por lo que las amenazas militares pueden afectar el abastecimiento y aumentar los costos comerciales.
El estrecho de Ormuz concentra especial preocupación por las tensiones con Irán, debido a su importancia para el transporte de hidrocarburos procedentes del Golfo. El mar Rojo resulta fundamental para el comercio entre Asia y Europa, mientras el mar Negro mantiene relevancia para las exportaciones de productos de la región, incluida Ucrania.
La posibilidad de una nueva intervención estadounidense contra Irán aumenta la incertidumbre. Funcionarios de Washington alertaron a gobiernos de Medio Oriente sobre eventuales ataques posteriores a las elecciones legislativas del martes y posibles represalias iraníes. Arabia Saudita figura entre los aliados atentos a las consecuencias de una escalada militar.
La guerra entre Rusia y Ucrania plantea otro obstáculo. Las diferencias sobre Moscú, las sanciones y la respuesta internacional al conflicto dificultan la posibilidad de establecer posiciones compartidas entre los integrantes del G20.
Energía y alimentos: las consecuencias económicas de los conflictos
La agenda contempla una sesión plenaria sobre Energía y Crecimiento Económico, encabezada por Rubio. La presidencia estadounidense estableció como prioridad “desbloquear cadenas de suministro de energía asequibles y seguras”, ante los riesgos que representan los conflictos militares para el abastecimiento internacional.
Existen diferencias sobre cómo garantizar el suministro. Francia promueve una mayor diversificación y transición hacia energías limpias, mientras la administración Trump favorece la extracción de petróleo y gas. Turquía, por su parte, prevé plantear las consecuencias de los ataques en el Golfo sobre las infraestructuras energéticas.
La seguridad alimentaria también ocupa un lugar prioritario. Durante la sesión sobre cuestiones geopolíticas, Rubio advirtió sobre nuevas interrupciones en los suministros mundiales y tensiones en los mercados de alimentos.
El problema no depende exclusivamente de la producción agrícola. Los mayores costos energéticos, las dificultades marítimas y las alteraciones logísticas pueden encarecer la distribución de productos básicos, con consecuencias especialmente sensibles para las economías dependientes de importaciones. Washington también pretende preservar las cadenas de suministro de minerales críticos, necesarios para distintas actividades industriales y tecnológicas.
Europa boicotea la fotografía oficial por la presencia rusa
La participación de Serguéi Lavrov provocó uno de los principales enfrentamientos del encuentro. Varios diplomáticos europeos rechazaron compartir la fotografía oficial con el canciller ruso y algunos amenazaron con abandonar el recinto si eran obligados a posar juntos. Ante las objeciones, Rubio suspendió el retrato grupal.
El ministro alemán de Exteriores, Johann Wadephul, justificó el boicot al declarar que “con Rusia no se hacen las cosas como de costumbre” y defendió la necesidad de “evitar enviar señales visuales equivocadas”. Su homólogo polaco, Radosław Sikorski, respaldó la decisión: “No soy el único que no quiere ser fotografiado con Lavrov”.
Los aliados europeos también observan con inquietud la política estadounidense hacia el Kremlin, particularmente después de que Washington eximiera a Rusia de nuevas sanciones. La posible participación de Vladímir Putin en la cumbre de diciembre añade otro motivo de preocupación.
Moscú denunció además dificultades para obtener los visados de su delegación, resueltas a último momento. La portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores ruso, María Zajárova, sostuvo que los inconvenientes demostraron que “no todos en Washington estaban contentos” con la presencia de Lavrov.
Ian Kelly, exembajador estadounidense y profesor de la Universidad Northwestern, advirtió sobre las consecuencias para la posición occidental ante los ataques rusos contra Ucrania: “Sin duda, restará impacto al mensaje que, al menos, los miembros occidentales desean transmitir”. Ucrania, que no integra el G20, quedó fuera de la reunión de Atlanta.
Sudáfrica y China profundizan las diferencias diplomáticas
La exclusión de Sudáfrica abrió otra controversia. Pretoria, que presidió el G20 durante el año anterior, denunció que su ausencia “no es voluntaria” y cuestionó la decisión de Washington de dejarla fuera de las invitaciones.
Lavrov reclamó la restitución de sus derechos de participación y defendió una “rápida reforma de las instituciones económicas mundiales”. Tanto Rusia como Sudáfrica tienen una relación directa por medio de BRICS.
China también redujo el nivel de su representación. El canciller Wang Yi no viajó a Atlanta y Pekín envió al viceministro de Asuntos Exteriores Ma Zhaoxu, mientras persisten las disputas arancelarias y las diferencias sobre el mar de China Meridional.
Paralelamente, Rubio participa en una reunión ministerial del Quad, integrado por Estados Unidos, India, Japón y Australia. El mecanismo busca fortalecer la coordinación estratégica en el Indo-Pacífico, donde sus integrantes procuran contrarrestar la influencia comercial y militar china. El canciller indio, S. Jaishankar, participa en estas conversaciones.
Argentina y Brasil coinciden sin diálogo bilateral
Las tensiones sudamericanas también llegaron a Atlanta. El canciller argentino, Pablo Quirno, y su homólogo brasileño, Mauro Vieira, participan en las sesiones multilaterales, pero sus equipos descartaron una reunión bilateral.
El deterioro diplomático aumentó después de que el gobierno de Javier Milei facilitara el tránsito de Flávio Bolsonaro hacia Estados Unidos tras perder el balotaje brasileño contra Luiz Inácio Lula da Silva. La Casa Rosada tampoco envió una felicitación protocolar por la reelección del presidente brasileño y se limitó a tomar nota del resultado.
Durante las sesiones, Quirno mostró señales de alineamiento con la administración Trump al utilizar el término “superinteligencia” para referirse a la inteligencia artificial, en consonancia con una directriz interna de la Casa Blanca orientada a sustituir esa denominación en documentos oficiales estadounidenses.
Para el sábado 31 de octubre, la cumbre cerrará sus sesiones de trabajo sobre cadenas de suministro y tecnología con la certeza de que no habrá una declaración conjunta de consenso debido a las profundas fracturas geopolíticas entre Occidente y Rusia. En su lugar, el secretario Rubio emitirá un resumen unilateral de la presidencia tras las ruedas de prensa finales.


