Un representante de la Oficina Comercial de Estados Unidos planteó que México y Canadá deben coordinar sus políticas comerciales con Washington para fortalecer la industria de América del Norte y limitar la entrada indirecta de productos chinos, en el contexto de la próxima revisión del T-MEC.
México y Canadá deben trabajar de manera coordinada con Estados Unidos para fortalecer la competitividad económica de América del Norte frente a China, afirmó Daniel O’Brien, representante comercial adjunto interino para el Hemisferio Occidental de la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos (USTR).
Durante su participación en la 51.ª Convención Nacional del Consejo Nacional de la Industria Manufacturera de Exportación (Index), el funcionario sostuvo que la seguridad económica se ha convertido en una prioridad para los distintos sectores políticos estadounidenses, debido a la competencia comercial con el país asiático.
O’Brien explicó que Washington espera que sus principales socios comerciales, particularmente México y Canadá, participen en una estrategia común para proteger la capacidad industrial estadounidense y fortalecer las cadenas de suministro regionales.
El planteamiento se produce mientras los tres países se preparan para la revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), proceso en el que Washington ha manifestado interés en abordar asuntos como el déficit comercial, las reglas de origen y la seguridad económica.
Aranceles y controles a las inversiones, entre los temas centrales
El representante de la USTR señaló que la cooperación podría incluir mecanismos de coordinación para aplicar controles a las exportaciones y supervisar las inversiones. También consideró relevante establecer criterios comunes en materia arancelaria para evitar que productos provenientes de China ingresen al mercado estadounidense a través de México o Canadá.
Desde la perspectiva de Washington, explicó, la imposición de barreras comerciales a determinados insumos chinos perdería efectividad si esos mismos productos pudieran ingresar indirectamente mediante sus socios norteamericanos. No obstante, reconoció que coordinar los aranceles externos representa un desafío que implica ventajas y costos para los tres países.
O’Brien también mencionó que el presidente chino, Xi Jinping, estableció un nuevo mecanismo de control de inversiones inspirado, según su interpretación, en el modelo estadounidense. Este tipo de medidas refleja la creciente importancia que ambos países conceden a la supervisión de capitales y sectores considerados estratégicos.
México podría concentrar nuevas inversiones industriales
Otro de los asuntos planteados durante la convención fue la necesidad de trasladar parte de las cadenas de suministro desde Asia hacia América del Norte. O’Brien consideró que México podría recibir una proporción importante de esas inversiones debido a su ubicación geográfica y su integración comercial con Estados Unidos.
El funcionario reconoció que China ha consolidado ventajas industriales mediante costos competitivos, infraestructura logística y redes de proveedores. Por ello, sostuvo que trasladar operaciones manufactureras a Norteamérica requiere identificar las dependencias existentes y determinar qué productos pueden fabricarse regionalmente sin perder competitividad.
También señaló que será necesario diseñar incentivos y tomar decisiones de política industrial para atraer nuevas inversiones y fortalecer la capacidad productiva de la región. A su juicio, estos asuntos tendrán mayor relevancia conforme avance el proceso de revisión del tratado comercial.
El intercambio comercial entre México y Estados Unidos
La importancia de la relación económica bilateral se refleja en las cifras comerciales. Entre enero y agosto de 2026, México exportó productos al mercado estadounidense por 419 mil 344 millones de dólares, mientras que las importaciones procedentes de ese país sumaron 263 mil 473 millones de dólares.
Estos flujos generaron un saldo comercial favorable para México de 155 mil 871 millones de dólares durante el periodo referido, de acuerdo con los datos citados por El Economista.
La magnitud del intercambio confirma la relevancia del mercado estadounidense para las empresas mexicanas, particularmente para el sector manufacturero de exportación. En ese contexto, las propuestas de Washington sobre reglas de origen, aranceles y controles a las inversiones podrían tener consecuencias directas para las compañías que participan en las cadenas productivas de América del Norte.
Las declaraciones de O’Brien reflejan la intención estadounidense de incorporar la competencia con China como uno de los asuntos centrales de la revisión del T-MEC. Para México y Canadá, el desafío será definir el alcance de una eventual coordinación comercial sin perder de vista sus propios intereses económicos, sus compromisos internacionales y las condiciones de acceso a los mercados.


