A catorce años del huracán Sandy, Nueva York desarrolla un sistema de protección costera que incluye elevar hasta tres metros el East River Park, construir muros de contención y habilitar compuertas contra inundaciones. La inversión, cercana a los 2000 millones de dólares, busca proteger a más de 110.000 residentes del bajo Manhattan.
El 29 de octubre de 2012, el huracán Sandy provocó una de las emergencias más graves en la historia reciente de Nueva York. La marejada ciclónica inundó viviendas, estaciones del metro y túneles, además de ocasionar cortes de electricidad e incendios. En un periodo de 48 horas, 44 personas perdieron la vida, cerca de dos millones de habitantes quedaron sin suministro eléctrico y 6500 pacientes tuvieron que ser evacuados de hospitales y residencias para adultos mayores.
Tras aquella experiencia, las autoridades municipales impulsaron una estrategia de infraestructura para reducir la vulnerabilidad de la ciudad ante fenómenos meteorológicos extremos y el incremento del nivel del mar. Uno de sus principales componentes es el Proyecto de Resiliencia Costera del East Side, diseñado para reforzar la protección de más de cinco kilómetros del litoral oriental de Manhattan.
Un parque elevado y defensas que permanecen ocultas
En el East River Park, los trabajos contemplan elevar el terreno hasta tres metros mediante la incorporación de material de relleno. Esta intervención forma parte de una cadena de defensas que incluye muros de contención integrados al parque y estructuras de protección instaladas en el subsuelo.
Bobby Issac, comisionado adjunto de Construcción de Resiliencia Costera del Departamento de Diseño y Construcción de Nueva York, explicó que la mayor parte de la infraestructura no es visible para los visitantes. Según detalló, los pilotes rellenos de concreto se introducen aproximadamente 30 metros en el terreno, debido a las condiciones del suelo ganado al río y a la presencia de antiguos embarcaderos y restos de embarcaciones.
El sistema también contempla 18 compuertas contra inundaciones y cerca de 100 barreras abatibles en distintos puntos del paseo marítimo. De acuerdo con las autoridades, alrededor del 90 % de la infraestructura ya se encuentra instalada. Mientras concluyen las obras, previstas para 2027, se utilizan barreras temporales para cerrar posibles espacios vulnerables ante la llegada de tormentas.
Una amenaza que va más allá de los huracanes
El huracán Sandy ocasionó daños estimados en 19.000 millones de dólares. Para Kathryn Prybylski, comisionada adjunta de la Oficina de Resiliencia Costera de Nueva York, las nuevas obras representan una respuesta a aquella catástrofe, pero también una preparación frente a los riesgos que se intensificarán en las próximas décadas.
La preocupación no se limita a la posibilidad de que otro huracán impacte la ciudad. La elevación del nivel del mar puede provocar inundaciones recurrentes incluso durante las mareas habituales. Nueva York cuenta con aproximadamente 840 kilómetros de costa, por lo que distintas zonas podrían experimentar anegamientos cada vez más frecuentes si no se implementan medidas de protección.
Prybylski advirtió que algunas áreas podrían registrar inundaciones varias veces al mes y, con el paso del tiempo, incluso diariamente. Esta situación afectaría actividades cotidianas como trasladarse al trabajo, llevar a los niños a la escuela y utilizar las calles cercanas al litoral.
La Organización Meteorológica Mundial ha señalado que la velocidad de aumento del nivel del mar prácticamente se ha duplicado desde el inicio de las mediciones satelitales en 1993. A ello se suma el calentamiento de los océanos, que favorece la intensificación de determinados fenómenos meteorológicos.
Una amenaza para millones de personas en el mundo
El problema trasciende las fronteras de Estados Unidos. De acuerdo con un informe reciente de Naciones Unidas, aproximadamente 770 millones de personas viven en zonas costeras situadas a menos de cinco metros sobre el nivel de la pleamar, lo que las coloca en una situación de elevada exposición ante el aumento del nivel del mar.
El secretario general de la ONU, António Guterres, ha advertido sobre los impactos que enfrentarán las grandes ciudades del mundo. En este contexto, Navid Hanif, del Departamento de Asuntos Económicos y Sociales de Naciones Unidas, consideró que el proyecto de Nueva York constituye una experiencia que otras ciudades deberían reconocer y tomar como referencia.
Sin embargo, las consecuencias no son iguales para todas las regiones. Mientras que ciudades con mayores recursos pueden invertir en infraestructura de protección, las comunidades de zonas bajas del sur de Asia enfrentan riesgos particularmente graves. Más de 14 millones de personas en esa región podrían perder sus hogares debido a inundaciones permanentes. Asimismo, habitantes de Fiyi, Vanuatu, las Islas Salomón y otros territorios insulares del Pacífico ya han tenido que abandonar sus lugares de residencia.
La ONU pide mayor financiamiento para la adaptación climática
Frente a este panorama, los Estados miembros de Naciones Unidas adoptaron la Declaración sobre el Aumento del Nivel del Mar, un acuerdo que establece por primera vez una posición común sobre este desafío. Entre sus principales planteamientos destaca la necesidad de garantizar financiamiento más predecible y accesible para proyectos de adaptación y resiliencia, especialmente en pequeños Estados insulares y países menos desarrollados.
El East River Park muestra cómo estas inversiones pueden combinar la protección de las comunidades con la recuperación de espacios públicos. En las zonas donde las obras ya concluyeron, los residentes utilizan senderos, áreas verdes, instalaciones deportivas, parques infantiles y espacios de convivencia junto al río.
De esta manera, el proyecto de Nueva York representa una respuesta urbana ante los efectos del cambio climático, pero también evidencia la dimensión económica y social de la adaptación. La experiencia plantea un desafío para las ciudades costeras: anticiparse a los riesgos y desarrollar infraestructura que proteja tanto a sus habitantes como a los espacios donde transcurre la vida cotidiana.


