El sacerdote José Juan Montalvo, conocido como “Padre Borre”, llamó a reflexionar sobre las consecuencias que las críticas, las burlas y los mensajes de odio en redes sociales pueden provocar en la salud emocional de los jóvenes.

Ante la creciente presencia de las plataformas digitales en la vida cotidiana, el fundador de la pastoral digital de la Arquidiócesis de Monterrey señaló que estos espacios se han convertido en lugares de convivencia, interacción y búsqueda de pertenencia. Sin embargo, advirtió que también pueden facilitar comportamientos agresivos que afectan a quienes reciben comentarios ofensivos.

En entrevista con EWTN News Español, el sacerdote reconoció que las redes sociales ofrecen oportunidades positivas, como recibir muestras de apoyo y encontrar comunidades de acompañamiento. No obstante, señaló que la comunicación detrás de una pantalla puede hacer que algunas personas expresen comentarios que difícilmente dirían frente a frente, sin considerar el daño que pueden ocasionar.

La autoestima frente a la aprobación digital

Uno de los riesgos que identificó el Padre Borre es la dependencia emocional de las reacciones que se reciben en internet. Explicó que la autoestima puede comenzar a vincularse con la cantidad de “me gusta”, seguidores y comentarios, lo que lleva a algunas personas a buscar constantemente la aprobación de los demás.

Esta dinámica también puede propiciar que los usuarios construyan una imagen pública que no corresponde necesariamente con su realidad. De acuerdo con el sacerdote, incluso cuando alguien recibe numerosos mensajes positivos, un solo comentario hiriente puede permanecer en sus pensamientos durante todo el día.

Por ello, invitó a establecer una relación más equilibrada con las plataformas digitales. A su juicio, el objetivo no consiste en abandonar las redes sociales, sino en aprender a utilizarlas sin permitir que sustituyan o condicionen la vida fuera del entorno virtual.

Escuchar y acompañar a quienes atraviesan momentos difíciles

El sacerdote también destacó la importancia de prestar atención a los cambios de comportamiento de los jóvenes, especialmente cuando manifiestan sentimientos de soledad, desesperanza o expresiones relacionadas con la pérdida de sentido de la vida.

Ante estas señales, recomendó acercarse a las personas, escucharlas y hacerles saber que su valor no depende de la aceptación que obtengan en internet. En ese sentido, subrayó que la cantidad de seguidores o las reacciones a una publicación no determinan la importancia ni la dignidad de una persona.

Una misión digital basada en la esperanza

Finalmente, el Padre Borre recordó que los misioneros digitales tienen la responsabilidad de transmitir mensajes de esperanza a los jóvenes mediante las herramientas tecnológicas. Desde la perspectiva cristiana, señaló que es necesario recordarles que el amor de Dios no depende de la apariencia, la popularidad ni de las opiniones que otras personas expresen en las redes sociales.

Su llamado plantea la necesidad de promover una convivencia digital más respetuosa, en la que la empatía, el acompañamiento y la responsabilidad sobre lo que se publica sean elementos fundamentales para prevenir el daño emocional.