La presidenta Claudia Sheinbaum informó que envió cartas al rey Felipe VI y al presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, para explicar su decisión de no asistir a la XXX Cumbre Iberoamericana de Madrid. La mandataria justificó su ausencia por la proximidad de su próximo viaje a China para participar en la reunión de líderes de APEC, mientras anunció que buscará conversar telefónicamente con el jefe del Ejecutivo español.

La ausencia de la presidenta mexicana en la XXX Cumbre Iberoamericana, celebrada los días 4 y 5 de noviembre en Madrid, respondió, según explicó, a una decisión de carácter logístico y político: evitar permanecer demasiado tiempo fuera del país debido a su próxima participación en el Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC), programada para el 18 y 19 de noviembre en Shenzhen, China.

Durante su conferencia matutina de este viernes, Sheinbaum confirmó que comunicó personalmente su decisión mediante cartas dirigidas a Felipe VI, jefe del Estado español, y a Pedro Sánchez, presidente del Gobierno. Ambos habían extendido la invitación para que México participara en el encuentro iberoamericano.

La mandataria explicó que consideró excesivo acumular dos viajes internacionales en un periodo relativamente corto, por lo que optó por concentrar su agenda exterior en la reunión de APEC. En consecuencia, México estuvo representado en Madrid por el secretario de Relaciones Exteriores, Roberto Velasco, quien participó en las actividades y reuniones del foro.

Un gesto diplomático para evitar interpretaciones

La explicación de Sheinbaum también tiene una lectura diplomática. La decisión de no acudir a una cumbre internacional de esta naturaleza puede generar interpretaciones sobre las prioridades de política exterior de un gobierno, especialmente cuando el país anfitrión es una nación con la que México mantiene vínculos históricos, económicos y culturales.

Por ello, el envío de las cartas constituye una señal de cortesía institucional y una medida para evitar que la ausencia sea interpretada como un distanciamiento deliberado respecto de España. La presidenta, además, adelantó que buscará sostener una conversación telefónica con Pedro Sánchez para abordar personalmente el asunto, aunque no ofreció una fecha ni precisó los temas que podrían tratarse.

La relación entre México y España ha atravesado momentos de tensión diplomática, particularmente por las diferencias en torno a la interpretación histórica de la Conquista y las demandas de reconocimiento y disculpa por los agravios cometidos durante el periodo colonial. Aunque el episodio de la cumbre no fue presentado por Sheinbaum como consecuencia de esas diferencias, el contexto histórico y político explica por qué cualquier decisión relacionada con los vínculos bilaterales recibe especial atención.

Una cumbre con resultados, pero con ausencias relevantes

La reunión de Madrid congregó a representantes de los 22 países que integran la Comunidad Iberoamericana, aunque solamente diez estuvieron representados por sus jefes de Estado o de Gobierno. Entre las ausencias más significativas estuvieron las de Claudia Sheinbaum, el presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva y la presidenta venezolana Delcy Rodríguez. En estos casos, los gobiernos enviaron a sus respectivos responsables de política exterior.

La baja asistencia de mandatarios reflejó las dificultades para reunir al máximo nivel político a los países de la región, en un escenario marcado por diferencias ideológicas, prioridades nacionales y tensiones internacionales. Sin embargo, la cumbre consiguió avanzar en acuerdos de cooperación.

Entre sus principales resultados destacan la creación de la Alianza Iberoamericana de Inteligencia Artificial, la Carta Iberoamericana de Movilidad Académica y la Carta Iberoamericana de Cuidados y Apoyos. También se acordó establecer una red regional para fortalecer la prevención y respuesta ante desastres naturales.

Estos compromisos muestran que el foro conserva espacios de coordinación institucional, aunque su capacidad de influencia política depende, en buena medida, de la voluntad de los gobiernos para participar activamente y dar continuidad a los acuerdos alcanzados.

APEC y el acercamiento de México a Asia-Pacífico

La próxima visita de Sheinbaum a China tendrá una relevancia estratégica distinta. La reunión de líderes de APEC reúne a 21 economías de Asia y el Pacífico, entre ellas algunas de las principales potencias comerciales y tecnológicas del mundo. Para México, participar en este espacio representa una oportunidad para fortalecer relaciones económicas, atraer inversiones y ampliar sus vínculos con una región determinante para el comercio internacional.

El encuentro también se desarrollará en un contexto de tensiones comerciales y reconfiguración de las cadenas globales de suministro. México mantiene una relación económica estrecha con Estados Unidos a través del T-MEC, pero al mismo tiempo necesita diversificar sus relaciones comerciales y aprovechar las oportunidades de cooperación con las economías asiáticas.

En ese escenario, los posibles encuentros bilaterales con Donald Trump y Xi Jinping adquieren especial interés. No obstante, hasta el momento de las declaraciones de la presidenta, no se habían confirmado reuniones específicas con ambos mandatarios. Su eventual realización dependerá de las agendas diplomáticas y de las condiciones políticas de la cumbre.

Dos escenarios de la política exterior mexicana

La decisión de Sheinbaum permite observar dos dimensiones de la política exterior mexicana. Por un lado, la relación con España y el espacio iberoamericano, sustentados en vínculos históricos, culturales y lingüísticos; por otro, la creciente importancia de Asia-Pacífico en la economía mundial y en la competencia por inversiones, tecnología y mercados.

No necesariamente existe una contradicción entre ambos objetivos. México puede mantener una participación activa en los mecanismos de cooperación iberoamericana y, al mismo tiempo, fortalecer su presencia en los foros económicos del Pacífico. La cuestión central consiste en evitar que la selección de prioridades termine reduciendo la capacidad de interlocución del país en cualquiera de esas regiones.

La ausencia de la presidenta en Madrid, por tanto, no debe interpretarse automáticamente como una ruptura con España ni como un abandono de la agenda iberoamericana. Sin embargo, sí evidencia que el Gobierno mexicano está obligado a administrar cuidadosamente sus prioridades internacionales en un momento de transformaciones geopolíticas y comerciales.

La conversación que Sheinbaum prevé sostener con Pedro Sánchez será una oportunidad para mantener abiertos los canales políticos entre ambos gobiernos. Mientras tanto, la participación mexicana en APEC permitirá conocer con mayor claridad el alcance de la estrategia de acercamiento hacia Asia-Pacífico y el lugar que México pretende ocupar en la nueva configuración económica internacional.