El peso mexicano terminó la semana por encima de las 17 unidades por dólar, presionado por el fortalecimiento de la moneda estadounidense y por un cambio en las expectativas sobre las tasas de interés de la Reserva Federal.

El peso mexicano cerró este viernes con una nueva pérdida frente al dólar y puso fin a la semana con un balance negativo, en una jornada marcada por el mensaje más firme de la Reserva Federal de Estados Unidos sobre la necesidad de contener la inflación.

De acuerdo con datos del Banco de México, el tipo de cambio terminó la sesión en 17.0308 pesos por dólar, frente a las 16.9712 unidades del cierre previo. Esto representó una depreciación de 5.96 centavos, equivalente a 0.35 por ciento.

El movimiento tuvo lugar después de la intervención del presidente de la Reserva Federal, Kevin Warsh, en el simposio económico de Jackson Hole, Wyoming. El funcionario dejó claro que el combate contra la inflación continúa siendo una prioridad y advirtió que todavía existe trabajo por hacer si los precios no avanzan con suficiente claridad hacia el objetivo de 2 por ciento.

La reacción de los mercados fue prácticamente inmediata. Según Reuters, las expectativas de los operadores sobre una posible subida de 25 puntos base en la reunión de septiembre aumentaron de alrededor de 35 a cerca de 60 por ciento después del discurso de Warsh. Al mismo tiempo, el dólar ganó terreno frente a otras monedas importantes. 

En México, esa fortaleza del billete verde se reflejó directamente en el tipo de cambio. El dólar llegó a cotizar hasta en 17.0645 pesos durante la jornada, mientras que su nivel más bajo fue de 16.9440 pesos.

El Índice Dólar, que mide el comportamiento de la moneda estadounidense frente a una canasta de seis divisas de referencia, avanzó 0.52 por ciento y se ubicó en 99.67 puntos. El dato ayuda a entender que la presión sobre el peso no fue un fenómeno exclusivamente mexicano, sino parte de un movimiento más amplio de fortalecimiento del dólar.

La semana comenzó con un peso que había alcanzado niveles especialmente favorables. La moneda mexicana llegó a registrar 16.9203 pesos por dólar la semana anterior, su mejor nivel desde mayo de 2024. Sin embargo, al cierre de este viernes acumuló una depreciación semanal de 11.05 centavos, equivalente a 0.65 por ciento.

Y es que el mensaje de la Reserva Federal cambió el ánimo de los inversionistas. Warsh sostuvo que las condiciones financieras estadounidenses no parecen suficientemente restrictivas y que, si la inflación subyacente no muestra una trayectoria convincente hacia el objetivo de 2 por ciento, las autoridades monetarias tendrán que actuar.

Reuters destacó que el discurso elevó los rendimientos de los bonos del Tesoro de corto plazo y llevó al rendimiento del bono a dos años a su nivel más alto en aproximadamente un mes. El movimiento reflejó una mayor percepción de que las tasas podrían permanecer elevadas durante más tiempo o incluso aumentar. 

Para el peso mexicano, este escenario es particularmente relevante. Una política monetaria estadounidense más restrictiva puede reducir el atractivo relativo de activos denominados en monedas de economías emergentes, mientras que un dólar más fuerte suele generar presión adicional sobre las divisas como la mexicana.

Christian De la Huerta, economista de Casa de Bolsa Finamex, consideró que la Reserva Federal está adoptando un tono más firme frente a la inflación y que los mercados pudieron haber sobrerreaccionado al interpretar el discurso como una señal de un incremento inminente de las tasas.

El contexto internacional se suma a una semana con información económica relevante para México. El Instituto Nacional de Estadística y Geografía reportó que la economía creció 1.4 por ciento trimestral durante el segundo trimestre de 2026, mientras que el Banco de México elevó a 1.5 por ciento su previsión de crecimiento para todo el año. 

También se conoció que la inflación mexicana alcanzó 3.26 por ciento anual durante la primera quincena de agosto, todavía dentro del intervalo de variabilidad alrededor del objetivo del Banco de México, aunque con una aceleración respecto de la medición anterior.

Así, el cierre semanal del peso no puede interpretarse únicamente como una señal de deterioro de la economía mexicana. La cotización responde también a las expectativas sobre las decisiones de la Reserva Federal, al comportamiento global del dólar y a la búsqueda de los inversionistas por activos con diferentes niveles de riesgo y rendimiento.

La próxima semana, por ello, los mercados seguirán atentos a los nuevos datos de inflación, empleo y actividad económica en Estados Unidos. Esos indicadores serán determinantes para saber si el mensaje de Warsh termina convirtiéndose en una política monetaria más restrictiva o si las expectativas vuelven a moderarse.