A los 17 años, Zaid Yael Pérez Rosas conquistó el oro en taekwondo en Santo Domingo 2026, en su primera experiencia en una competencia de adultos, después de superar una historia personal marcada por complicaciones al nacer y un diagnóstico de epilepsia durante su adolescencia.

La medalla de oro que Zaid Yael Pérez Rosas consiguió para México en los Juegos Centroamericanos y del Caribe Santo Domingo 2026 tiene un significado que va mucho más allá del resultado sobre el tatami. El joven capitalino, de apenas 17 años, se proclamó campeón de la categoría masculina de menos de 58 kilogramos y comenzó así su etapa en la categoría adulta con un título internacional.

El dato deportivo está plenamente confirmado. La Comisión Nacional de Cultura Física y Deporte informó que Pérez ganó la final por 2-0 ante el venezolano Johel Díaz. El organismo destacó además que el mexicano formó parte de una jornada en la que México consiguió tres medallas de oro en taekwondo, junto con Daniela Souza y Nadia Ferreira.

Centro Caribe Sports, organismo responsable de los Juegos, también registró el triunfo de Pérez por 2-0 en la final de los 58 kilogramos. Es decir, no se trató únicamente de una actuación destacada para el joven atleta, sino de uno de los tres títulos que México consiguió durante la primera jornada de finales de taekwondo en Santo Domingo.

Pero detrás del podio existe una historia personal que ha llamado especialmente la atención.

Según relató Zaid en una entrevista difundida por N+, nació a los ocho meses de gestación y llegó al mundo sin signos vitales, por lo que tuvo que ser reanimado. Su madre explicó que, debido a la asfixia que sufrió durante el nacimiento, los médicos tenían entonces un pronóstico reservado sobre su desarrollo.

El propio deportista resumió aquella experiencia con una frase que posteriormente se convirtió en una especie de retrato de su historia: “Nací prácticamente muerto y reviví”. La expresión corresponde al testimonio personal de Pérez y no a un diagnóstico médico independiente; por ello, el dato debe entenderse en el contexto del relato familiar sobre sus primeros momentos de vida.

Años después apareció otro desafío. N+ reportó que en 2022, cuando tenía 13 años, Pérez fue diagnosticado con epilepsia juvenil. De acuerdo con ese mismo medio, los médicos llegaron a plantear que quizá tendría que abandonar el taekwondo.

La realidad terminó tomando otro camino. Pérez continuó entrenando y, cuatro años después, llegó a Santo Domingo para disputar una competencia internacional en la categoría adulta.

Su recorrido hacia el título comenzó con una victoria que le permitió avanzar hasta la definición por el oro. En la final se encontró con Johel Díaz, representante de Venezuela, a quien derrotó en dos asaltos para quedarse con el campeonato.

El resultado también fue significativo por la edad del mexicano. Con 17 años, Pérez afrontó un escenario reservado habitualmente para competidores con mayor experiencia. La propia historia publicada por La Nación destaca que se trataba de su primer año dentro de la categoría de adultos.

Y es que dar el salto desde las categorías juveniles a la competencia adulta no es un cambio menor. Los rivales tienen mayor experiencia, los combates pueden exigir otra lectura táctica y la presión de representar a un país en un torneo regional añade una responsabilidad distinta.

La jornada de Pérez, además, se produjo dentro de una actuación sobresaliente del taekwondo mexicano. La CONADE informó que México consiguió seis preseas durante ese primer día de combates: tres oros, dos platas y un bronce. Daniela Souza ganó en los 49 kilogramos, Nadia Ferreira lo hizo en los 53 y Pérez completó la cosecha dorada en los 58.

Centro Caribe Sports confirmó el mismo balance competitivo y situó al mexicano entre los primeros campeones de taekwondo de Santo Domingo 2026. Prensa Latina también reportó que México obtuvo tres de los seis títulos disputados en esa jornada.

Para Pérez, sin embargo, el campeonato no parece reducirse a una estadística más en el medallero. Después de la final atribuyó parte del resultado al trabajo realizado durante su preparación y al respaldo de sus padres, su familia y su entrenador.

También habló de lo que el taekwondo le ha dejado fuera de las competencias: disciplina y capacidad para levantarse después de atravesar momentos complicados. En sus palabras, el deporte le ha enseñado a ser resiliente y a continuar independientemente de las dificultades.

Su siguiente objetivo ya apunta más lejos. Tras convertirse en campeón centroamericano y del Caribe, el joven mexicano aseguró que sueña con llegar a las “grandes ligas”. Por ahora, el primer paso ya está dado.

La historia de Zaid Pérez todavía está comenzando. Su oro en Santo Domingo no borra las dificultades que ha enfrentado ni convierte su diagnóstico médico en una explicación automática de su rendimiento deportivo. Lo que sí demuestra es algo más sencillo y, quizá por eso, más poderoso: a los 17 años, el mexicano encontró en el tatami el lugar desde el cual quiere construir su futuro.