El lanzamiento del MTG-I2 a bordo del Ariane 6 completa el primer trío de la nueva generación Meteosat y permitirá observar con mayor rapidez y detalle tormentas, incendios, rayos y otros fenómenos meteorológicos sobre Europa y el norte de África.

Europa acaba de dar un paso importante para mejorar la forma en que observa y anticipa los fenómenos meteorológicos extremos. El 27 de agosto, el satélite MTG-I2 despegó con éxito desde el Puerto Espacial Europeo de Kourou, en la Guayana Francesa, a bordo de un cohete Ariane 6.

La misión, operada para Eumetsat bajo el programa de la Agencia Espacial Europea, completa el primer grupo de tres satélites de la constelación Meteosat de Tercera Generación. El MTG-I2 se suma al primer satélite Imager, lanzado en 2022, y al MTG-Sounder, puesto en órbita en 2025.

De acuerdo con la Agencia Espacial Europea, el lanzamiento se produjo a las 22:11 horas CEST y representó además la novena misión del Ariane 6. Fue la primera ocasión en que este lanzador europeo llevó una carga útil hasta una órbita de transferencia geoestacionaria, un nuevo hito para el sistema de transporte espacial europeo.

La importancia del MTG-I2, sin embargo, va mucho más allá del éxito del lanzamiento. Una vez que concluya su puesta en servicio, el satélite permitirá obtener información de la atmósfera con una rapidez que puede resultar decisiva cuando una tormenta severa se desarrolla en cuestión de minutos.

Situado a unos 36.000 kilómetros sobre el ecuador, el satélite permanecerá en una órbita geoestacionaria. Desde allí podrá observar de manera continua una extensa región del planeta y proporcionar imágenes de alta resolución de Europa y el norte de África cada 2,5 minutos.

Según la ESA, esta capacidad será especialmente útil para la predicción meteorológica inmediata, conocida como nowcasting. En términos sencillos, permitirá a los especialistas seguir fenómenos que están ocurriendo prácticamente en tiempo real, en lugar de depender únicamente de modelos que anticipan cómo evolucionará el tiempo durante las próximas horas.

La diferencia puede ser especialmente relevante ante tormentas intensas, inundaciones repentinas o incendios forestales. Cuando una situación cambia rápidamente, disponer de una nueva imagen cada pocos minutos puede ayudar a los servicios meteorológicos a identificar antes el desplazamiento y la evolución de un fenómeno peligroso.

El MTG-I2 cuenta además con dos instrumentos fundamentales. Uno de ellos es el Flexible Combined Imager, encargado de generar imágenes detalladas de la evolución de los sistemas atmosféricos. El otro es el Lightning Imager, diseñado para detectar y localizar continuamente las descargas eléctricas de los rayos, tanto de día como de noche.

La combinación de estas herramientas permitirá estudiar con mayor precisión la evolución de las nubes, las tormentas y otros procesos atmosféricos. La ESA señala que el sistema podrá contribuir también al seguimiento de incendios y de la contaminación atmosférica.

Y es que observar un rayo no es solamente una cuestión científica. La actividad eléctrica puede ofrecer información valiosa sobre la intensidad y evolución de determinadas tormentas, algo que puede ser aprovechado para mejorar los avisos meteorológicos y reducir el tiempo de reacción de las autoridades.

El programa también supone un salto considerable en la cantidad de información disponible. La Agencia Espacial Europea estima que, cuando la constelación Meteosat de Tercera Generación esté plenamente operativa, generará al menos 50 veces más datos que la anterior generación de satélites Meteosat.

Ese volumen de información tendrá que convertirse en productos útiles para meteorólogos, investigadores y servicios de emergencia. Por ello, el éxito de la misión no termina con el lanzamiento: todavía quedan por delante las etapas de despliegue, puesta en servicio, calibración y validación de los instrumentos.

Después de separarse del Ariane 6, el MTG-I2 estableció comunicación con los equipos en tierra. A partir de ahora, los especialistas deberán completar el despliegue de sus sistemas, ajustar su trayectoria y preparar los instrumentos antes de que comience su explotación científica y meteorológica.

El desarrollo de esta infraestructura es también una muestra de cooperación industrial europea. El programa MTG está liderado por la ESA y cuenta con un consorcio encabezado por Thales Alenia Space, con participación de OHB System y Leonardo. Una vez terminada la fase de puesta en servicio, Eumetsat asumirá la explotación de los satélites y la distribución de sus datos.

La mirada hacia el futuro ya está puesta en la siguiente etapa. La ESA prevé una segunda familia de satélites MTG a partir de 2033, con el objetivo de garantizar la continuidad de las observaciones más allá de 2040.

En un contexto marcado por fenómenos meteorológicos cada vez más costosos y difíciles de anticipar, contar con información más rápida y precisa desde el espacio adquiere un valor evidente. El MTG-I2 no impedirá que ocurran tormentas, incendios o inundaciones, pero sí puede ayudar a entenderlas antes y a reaccionar mejor.