El mandatario estadounidense utilizó una encuesta realizada entre republicanos para afirmar que es seis veces más admirado que Abraham Lincoln, aunque los resultados no representan la opinión del conjunto de los estadounidenses.
WASHINGTON.— Donald Trump volvió a utilizar los sondeos para reivindicar su influencia dentro del Partido Republicano y llegó a compararse favorablemente con algunos de los presidentes más reconocidos de la historia de Estados Unidos. El mandatario afirmó que una encuesta demuestra que es “seis veces más popular” que Abraham Lincoln, George Washington o cualquier otro presidente del país.
La declaración apareció este sábado en Truth Social, donde Trump elogió además a Harry Enten, analista jefe de datos de CNN, por presentar los resultados de la encuesta que dio pie a su afirmación.
El estudio, realizado por CNN y SSRS entre el 7 y el 31 de mayo, consultó a poco más de mil 200 adultos que se identificaron como republicanos. Ante la pregunta sobre qué presidente admiraban más, 53 por ciento eligió a Trump, frente a 18 por ciento para Ronald Reagan, 8 por ciento para Abraham Lincoln y 5 por ciento para George Washington. La medición tiene un margen de error de aproximadamente 5.2 puntos porcentuales.
Los números explican de dónde salió la comparación. El 53 por ciento obtenido por Trump es más de seis veces el 8 por ciento registrado por Lincoln y más de diez veces el 5 por ciento correspondiente a Washington. Pero existe una diferencia fundamental entre lo que muestran los datos y la interpretación que hizo el presidente.
La encuesta no preguntó a todos los estadounidenses. Su universo estuvo limitado a personas que se identificaron como republicanas. Por ello, el resultado mide principalmente la relación de Trump con la base de su propio partido y no permite concluir que sea el presidente más admirado por la población estadounidense en general.
El propio Harry Enten puso el dato en ese contexto al presentar los resultados en CNN. El analista señaló que Trump continúa ocupando una posición central dentro del Partido Republicano y destacó la magnitud de la diferencia respecto de otros presidentes.
La cadena mostró que Trump prácticamente triplica a Reagan, un expresidente que durante décadas ha mantenido una posición privilegiada entre los republicanos. La distancia frente a Lincoln es todavía mayor, aunque la comparación tiene una carga histórica evidente: Lincoln es considerado por numerosas evaluaciones académicas como uno de los mejores presidentes estadounidenses.
Trump, sin embargo, no parece interesado en moderar esa comparación. Su mensaje en Truth Social fue también un reconocimiento inusual a un periodista de CNN, cadena a la que suele criticar con dureza. El presidente calificó a Enten como “la mejor persona” de la televisora y pidió que no fuera despedido por haber difundido los datos.
La encuesta también coincide con otra medición mencionada por Enten, realizada por la Universidad de Elon, que igualmente encontró un alto nivel de valoración de Trump entre los republicanos. La coincidencia refuerza la conclusión de que el mandatario conserva una influencia extraordinaria sobre la base partidista.
Eso no significa, sin embargo, que su popularidad sea equivalente fuera del Partido Republicano. De hecho, otras mediciones recientes muestran un panorama más complejo. Un análisis de CNN presentado por Enten en agosto señaló que Trump mantenía alrededor de 80 por ciento de aprobación entre republicanos en una medición distinta, pero también mostró que su desempeño no necesariamente se traduce de manera automática en apoyo electoral para todos los candidatos republicanos.
La distinción es importante porque el Partido Republicano se encuentra ante las elecciones legislativas de 2026. La capacidad de Trump para movilizar a sus seguidores, influir en las primarias y respaldar candidatos continúa siendo un factor político de primer orden, pero la elección general involucra también a independientes y votantes demócratas.
La encuesta de CNN y SSRS tampoco compara directamente la popularidad histórica de los presidentes. Pregunta a los participantes cuál de determinados mandatarios admiran más. Son cuestiones relacionadas, pero no idénticas. Además, Lincoln gobernó durante la Guerra Civil en el siglo XIX y Washington fue el primer presidente del país; Trump está siendo evaluado por una generación que vive una realidad política completamente distinta.
La diferencia temporal hace que cualquier comparación tenga que tomarse con cautela. Una encuesta contemporánea puede medir la admiración actual de los republicanos hacia figuras históricas, pero no puede reproducir las condiciones sociales y políticas bajo las cuales Washington, Lincoln o Reagan fueron conocidos y valorados por sus contemporáneos.
También existe otro elemento: Trump ha mostrado un interés recurrente por su propio legado. Apenas un día antes de sus declaraciones sobre la encuesta, compartió en Truth Social una clasificación de presidentes en la que se colocó a sí mismo en la categoría de “el mejor”, por encima de Lincoln y Washington, a quienes ubicó en un nivel inferior de valoración.
El episodio encaja así en una estrategia de comunicación que busca reforzar una idea concreta: Trump no solo dirige actualmente al Partido Republicano, sino que pretende presentarse como una figura histórica dentro de la política estadounidense.
Los datos disponibles sí respaldan una conclusión menos grandilocuente, pero políticamente importante. Entre los republicanos consultados por CNN y SSRS, Trump fue claramente el presidente más admirado, con 53 por ciento de las preferencias. Lincoln obtuvo 8 por ciento y Washington 5 por ciento.
La frase “seis veces más popular” tiene, por tanto, una base numérica concreta, pero únicamente dentro de ese grupo de encuestados y para esa pregunta específica. Convertir ese resultado en una afirmación sobre todos los estadounidenses sería ir mucho más allá de lo que realmente mide el sondeo.
Lo que sí queda claro es que, a pocos meses de las elecciones legislativas, Trump mantiene una influencia excepcional sobre la base republicana. Y mientras esa relación siga siendo tan estrecha, sus declaraciones, respaldos y preferencias continuarán teniendo un peso considerable en el rumbo del partido.


