El cruce de registros encontró trámites y movimientos posteriores a la fecha de desaparición en 40 mil 628 casos, pero las autoridades advierten que una coincidencia no significa que la persona haya sido localizada.
CIUDAD DE MÉXICO.— El Gobierno de México encontró actividad posterior a la fecha en que fueron reportadas como desaparecidas o no localizadas 40 mil 628 personas inscritas en el Registro Nacional de Personas Desaparecidas y No Localizadas. De ese universo, 6 mil 939 casos ya cuentan con un reporte de localización.
El hallazgo surge del proceso de revisión del RNPDNO mediante la Plataforma Única de Identidad, una herramienta creada a partir de las reformas legales publicadas en julio de 2025 para ampliar las capacidades de búsqueda, localización e identificación.
La cifra resulta relevante, pero también exige cautela. La Secretaría de Gobernación aclaró que detectar un trámite, registro o actividad posterior al reporte no demuestra por sí mismo que una persona haya sido encontrada. Cada coincidencia debe ser revisada por las autoridades para establecer qué ocurrió y determinar si existe realmente una pista útil para la búsqueda.
La Plataforma Única de Identidad fue diseñada precisamente para realizar cruces permanentes entre diferentes bases de información. Los lineamientos oficiales establecen que puede interconectarse con el registro nacional de desaparecidos, carpetas de investigación, el Banco Nacional de Datos Forenses y diversos registros administrativos, además de sistemas de instituciones privadas cuando su consulta resulte necesaria para la búsqueda.
La lógica es sencilla, aunque el desafío es enorme: si una persona reportada como desaparecida deja posteriormente algún rastro en un registro, ese movimiento puede convertirse en una pista que antes permanecía aislada. El sistema busca conectar esos fragmentos de información para que las autoridades puedan investigarlos.
La reforma legal de 2025 estableció además que la plataforma permita monitorear el uso de la CURP de una persona desaparecida o no localizada y generar avisos cuando aparezcan movimientos o coincidencias que puedan contribuir a su localización o identificación.
Arturo Medina, subsecretario de Derechos Humanos, Población y Migración, informó que el Gobierno incorporará a diez especialistas nacionales y extranjeros en análisis de datos, estadística, matemáticas, inteligencia artificial y programación para revisar técnicamente las bases de información y los procesos de búsqueda.
El objetivo es mejorar la calidad de los registros y reducir uno de los problemas que durante años ha acompañado la crisis de desapariciones en México: bases de datos con información incompleta, desactualizada o que no necesariamente está conectada entre instituciones.
Los resultados presentados por Gobernación también incluyen otras cifras de localización. Durante los últimos dos meses, autoridades federales y estatales consiguieron 3 mil 39 localizaciones mediante mecanismos de búsqueda generalizada. A esa cifra se suman 2 mil 572 personas localizadas durante los últimos seis meses mediante la Alerta Nacional de Búsqueda Inmediata, en su mayoría dentro de las primeras 48 horas después del reporte.
La rapidez es un factor determinante. La propia estrategia gubernamental pretende que la respuesta ante una desaparición ocurra desde las primeras horas y no después de varios días. Las reformas de 2025 establecieron que la denuncia debe activar mecanismos de búsqueda e investigación sin esperar el antiguo plazo de 72 horas.
La Comisión Nacional de Búsqueda también participa en las acciones territoriales. De acuerdo con los datos difundidos por el Gobierno, sus brigadas localizaron con vida a mil 75 personas, de las cuales 86 por ciento correspondió, según la autoridad, a ausencias voluntarias no relacionadas con algún delito.
Sin embargo, las cifras de localización no deben confundirse con una solución definitiva a la crisis. México mantiene un registro oficial que supera las 130 mil personas desaparecidas o no localizadas y enfrenta, además, un importante rezago en materia de identificación de restos humanos.
Ahí aparece otra de las prioridades anunciadas por el Gobierno: un Plan Nacional de Identificación Humana que involucre a la Fiscalía General de la República y a las fiscalías estatales, además de la revisión de perfiles genéticos y carpetas de investigación.
La estrategia también contempla reforzar las búsquedas en hospitales y centros penitenciarios. Son espacios donde puede existir información relevante sobre personas cuya situación no ha sido correctamente actualizada en los registros oficiales.
La dimensión tecnológica de la nueva estrategia no elimina, sin embargo, la responsabilidad humana. Un algoritmo puede detectar que una CURP aparece en determinado registro, pero son los investigadores quienes deben determinar si se trata de la misma persona, cuándo ocurrió el movimiento, quién lo realizó y qué significado tiene para el caso.
El reto es particularmente delicado porque detrás de cada registro existe una familia que lleva meses o años esperando respuestas. Una coincidencia informática puede representar una oportunidad para avanzar, pero también puede generar expectativas que solamente una investigación completa puede confirmar.
La Comisión Nacional de Búsqueda y las autoridades estatales tendrán ahora que convertir esos miles de coincidencias en expedientes revisados, búsquedas concretas y, cuando corresponda, localizaciones confirmadas. La diferencia entre encontrar un dato y encontrar a una persona es precisamente la tarea que queda por delante.
El Gobierno anunció también una ruta de trabajo por distintas entidades del país para reunirse con familiares y colectivos, revisar carpetas y perfiles genéticos y fortalecer la coordinación entre las fiscalías y las comisiones locales de búsqueda.
La apuesta es que la tecnología ayude a ordenar un universo de información que durante años ha estado fragmentado. La Plataforma Única de Identidad puede ofrecer una herramienta poderosa para ello, siempre que los datos sean correctos, las instituciones compartan información de manera efectiva y cada coincidencia sea investigada con rigor.
Por ahora, las 40 mil 628 coincidencias representan pistas, no respuestas. Y esa diferencia es fundamental para las familias que continúan buscando a sus seres queridos.


