Claudia Sheinbaum defendió el rumbo de su gobierno durante su Segundo Informe y presentó un balance centrado en seguridad, bienestar social, inversión, salarios e infraestructura, mientras su administración enfrenta todavía retos económicos, energéticos y de seguridad que permanecen abiertos.
Claudia Sheinbaum presentó este martes su Segundo Informe de Gobierno con un mensaje político marcado por la defensa de la soberanía, la continuidad de la Cuarta Transformación y la idea de que México avanza con estabilidad pese a un entorno internacional complicado.
Desde el Patio de Honor de Palacio Nacional, la presidenta sostuvo que los resultados de sus primeros 23 meses de administración demuestran que el país tiene rumbo y que ese rumbo, dijo, está determinado por el pueblo. La mandataria también aprovechó el acto para cerrar filas dentro de su movimiento y negar cualquier escenario de división.
“Mientras yo tenga el honor de servir como Presidenta de la República, defenderé con toda firmeza nuestra soberanía, nuestra dignidad y nuestra independencia”, afirmó Sheinbaum al abordar la relación con otros países, particularmente con Estados Unidos.
La presidenta planteó una relación internacional basada en cooperación y diálogo, pero estableció una frontera política clara. “Cooperación no significa sometimiento. Amistad no significa renunciar a nuestros principios”, expresó.
El mensaje adquiere especial relevancia en un momento de incertidumbre comercial con Estados Unidos. La administración estadounidense ha mantenido presiones arancelarias y dudas sobre el futuro del acuerdo comercial norteamericano, factores que han obligado a México a defender su posición mientras busca conservar el atractivo para la inversión.
En materia económica, Sheinbaum aseguró que el país mantiene estabilidad y destacó una Inversión Extranjera Directa cercana a 35 mil millones de dólares. De acuerdo con reportes de Reuters, sin embargo, el dato merece una lectura más cuidadosa: una proporción relativamente pequeña de esa inversión corresponde a nuevos proyectos, mientras la incertidumbre alrededor del tratado comercial norteamericano ha llevado a algunas empresas a reconsiderar sus planes de expansión.
La presidenta también destacó un crecimiento del Producto Interno Bruto de 1.4 por ciento en el segundo trimestre frente al periodo inmediato anterior y de 1.9 por ciento en comparación con el mismo trimestre de 2025. La cifra interanual ha sido retomada por diversos medios como uno de los principales datos económicos presentados durante el informe.
El contraste es importante. El País señaló que, aunque el gobierno presentó la economía como estable, el crecimiento acumulado continúa siendo un desafío y la incertidumbre comercial representa uno de los principales riesgos para las empresas instaladas en México. Es decir, el escenario no es de crisis, pero tampoco puede interpretarse como una economía libre de presiones.
En el terreno fiscal, Sheinbaum afirmó que su gobierno redujo el gasto corriente en 200 mil millones de pesos respecto de 2024 y que los ingresos federales alcanzaron en 2025 los seis billones 46 mil millones de pesos. También señaló que al cierre de agosto la recaudación registraba 149 mil millones de pesos más que en el mismo periodo del año anterior.
El discurso económico estuvo acompañado por uno de los principales ejes de la administración: los programas sociales. El gobierno calcula que al cierre de 2026 alrededor de 42.8 millones de personas serán beneficiarias de los Programas para el Bienestar, con una inversión anual cercana a un billón de pesos.
La educación ocupó igualmente un espacio destacado. Sheinbaum aseguró que los estudiantes de primaria y preparatoria cuentan con becas y anunció avances en infraestructura educativa, ampliación de espacios universitarios y basificación de trabajadores de la educación.
En materia laboral, la presidenta presentó lo que definió como una “primavera laboral”. Destacó que el salario mínimo pasó de 2 mil 800 pesos mensuales en 2018 a 9 mil 582 pesos en 2026, un aumento nominal de 154 por ciento, mientras que el salario medio de la economía formal alcanzó los 20 mil 212 pesos mensuales.
También destacó la reducción de la pobreza laboral, la incorporación de trabajadores de plataformas digitales al sistema de seguridad social y la aprobación de la reducción gradual de la jornada laboral hasta alcanzar 40 horas semanales en 2030.
La seguridad fue otro de los pilares del informe. Sheinbaum aseguró que el promedio diario de homicidios dolosos disminuyó 51 por ciento durante su administración, al pasar de 86 casos diarios en septiembre de 2024 a 42 en julio de 2026.
La cifra coincide con datos divulgados previamente por la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana, que reportó una reducción de 51 por ciento y 44 homicidios diarios menos en ese periodo. De acuerdo con el gobierno, además, entre octubre de 2024 y julio de 2026 fueron detenidas 63 mil personas, decomisadas más de 32 mil armas de fuego y 519 toneladas de drogas, y desmantelados 2 mil 725 laboratorios clandestinos.
Pero la seguridad sigue siendo uno de los terrenos donde las cifras oficiales deben contrastarse con la realidad cotidiana. La reducción del homicidio representa un dato relevante, aunque no elimina problemas como la presencia territorial del crimen organizado, las desapariciones y la violencia que persiste en distintas regiones del país.
En salud, la mandataria informó que durante los primeros dos años de gobierno concluyeron 33 hospitales y 11 unidades de medicina familiar, además de nuevos centros de salud y consultorios. También anunció la construcción de 152 unidades adicionales durante el sexenio.
Uno de los programas que recibió mayor énfasis fue Salud Casa por Casa, mediante el cual, según el gobierno, 20 mil profesionales de la salud han realizado 23 millones de visitas. El objetivo es acercar atención médica preventiva a personas que enfrentan mayores dificultades para desplazarse a hospitales y centros de salud.
La vivienda apareció como otro de los grandes compromisos. La administración prevé construir un millón 800 mil viviendas durante el sexenio y reportó que 278 mil ya se encuentran en construcción. El gobierno también aseguró que millones de familias han recibido créditos, apoyos para mejoramiento o soluciones para regularizar sus viviendas.
En infraestructura, Sheinbaum destacó la repavimentación de carreteras, nuevos caminos y el avance de proyectos ferroviarios de pasajeros y carga. Entre ellos mencionó las rutas México-Querétaro, Querétaro-Nuevo Laredo y Querétaro-Guadalajara, además de proyectos asociados al Tren Maya.
El agua también ocupó un lugar relevante. La presidenta aseguró que la reforma a la Ley de Aguas Nacionales permitió recuperar más de 5 mil millones de metros cúbicos y que se trabaja en el saneamiento de ríos, la modernización de distritos de riego y la construcción de infraestructura para tratamiento y conducción.
En energía, el gobierno volvió a colocar a Pemex y a la Comisión Federal de Electricidad en el centro de su estrategia. Sheinbaum informó que la deuda de Pemex se redujo en 20 mil millones de dólares y que el sistema nacional de refinación procesa más de 1.5 millones de barriles diarios.
Sin embargo, este es uno de los puntos donde el balance oficial enfrenta mayores cuestionamientos. El País reportó que Pemex continúa representando una presión financiera importante para el Estado y que la producción petrolera permanece estancada alrededor de 1.7 millones de barriles diarios. La empresa también continúa dependiendo de respaldo gubernamental para enfrentar sus compromisos financieros.
La administración defendió, al mismo tiempo, su estrategia de soberanía energética y las inversiones destinadas a ampliar las redes eléctricas y fortalecer la generación. Sheinbaum informó sobre nuevas plantas de ciclo combinado, la repotenciación de centrales hidroeléctricas y un programa de inversión de la CFE superior a 244 mil millones de pesos.
En el plano político, el discurso tuvo un componente que trascendió las cifras. Sheinbaum insistió en que no existe una ruptura dentro de la Cuarta Transformación y pidió no confundirse ante las diferencias internas. “Lo único que hay es la defensa del pueblo de México y su dignidad”, afirmó.
El País interpretó este énfasis como una reafirmación de la continuidad política del proyecto iniciado por Andrés Manuel López Obrador, en un momento en que dentro de Morena comienzan a tomar fuerza las disputas relacionadas con las candidaturas de 2027.
Así, el Segundo Informe combinó rendición de cuentas y definición política. La presidenta presentó una larga lista de indicadores favorables para sostener que su administración avanza en bienestar, seguridad, infraestructura y empleo, pero también utilizó el escenario para fijar una posición frente a Estados Unidos y reafirmar que la soberanía será uno de los principios centrales de su gobierno.
La lectura completa, sin embargo, requiere mirar tanto los avances como los pendientes. La economía mantiene crecimiento, pero enfrenta incertidumbre comercial; la inversión extranjera alcanza niveles elevados, aunque la llegada de nuevos capitales genera dudas; los homicidios han disminuido, pero la violencia criminal continúa siendo un problema; y Pemex ha reducido parte de su deuda, aunque sigue dependiendo del respaldo financiero del Gobierno.
En ese equilibrio entre logros y desafíos se encuentra el verdadero significado del informe. Sheinbaum quiso mostrar a un México estable, con mayor gasto social y un Estado más activo en la economía. La oposición y diversos analistas tendrán ahora la tarea de contrastar esas cifras con los resultados medibles y los problemas que todavía no encuentran una solución definitiva.
El mensaje presidencial dejó, sobre todo, una definición política clara: el Gobierno considera que el proyecto de la Cuarta Transformación mantiene el respaldo popular y que México debe relacionarse con el exterior desde una posición de cooperación, pero sin subordinación. “Vamos mejor y tenemos rumbo”, afirmó Sheinbaum. El resto del sexenio tendrá que demostrar hasta dónde ese rumbo puede traducirse en resultados sostenibles.


