La moneda mexicana cerró en 16.8912 pesos por dólar y alcanzó su nivel más fuerte desde mayo de 2024, pese a un sólido reporte laboral en Estados Unidos que elevó las expectativas sobre las decisiones de la Reserva Federal.
El peso mexicano volvió a mostrar fortaleza frente al dólar y cerró este viernes con una nueva señal de recuperación. El tipo de cambio terminó la jornada en 16.8912 unidades por dólar, una apreciación de 0.22 por ciento frente al cierre de 16.9278 del jueves, de acuerdo con los registros del Banco de México.
El dato no es menor. El nivel alcanzado este viernes representa el cierre más fuerte de la moneda mexicana desde mayo de 2024. El Banco de México también registra que el peso pasó de 17.0427 unidades por dólar al cierre de la semana previa a 16.8912 este viernes, lo que implica una apreciación de alrededor de 0.89 por ciento en ese periodo.
La jornada, sin embargo, estuvo lejos de ser sencilla. El mercado comenzó a reaccionar al reporte de empleo de Estados Unidos, que mostró una economía laboral más resistente de lo esperado y provocó inicialmente un fortalecimiento del dólar.
Según el Buró de Estadísticas Laborales de Estados Unidos, las nóminas no agrícolas aumentaron en 162 mil puestos durante agosto, muy por encima del promedio mensual de 31 mil empleos registrado durante los 12 meses anteriores. La tasa de desempleo, por su parte, permaneció en 4.1 por ciento.
El informe también reveló que los salarios promedio por hora aumentaron 0.3 por ciento durante agosto y acumularon un crecimiento anual de 3.1 por ciento. Las revisiones de los datos anteriores, además, elevaron en 55 mil la creación combinada de empleos de junio y julio respecto de las estimaciones previamente publicadas.
La reacción inicial fue lógica: un mercado laboral estadounidense más sólido puede darle margen a la Reserva Federal para mantener una política monetaria restrictiva o incluso retrasar una eventual reducción de tasas. Reuters reportó que los rendimientos de los bonos del Tesoro y el dólar subieron después de conocerse las cifras, mientras los operadores aumentaron temporalmente sus apuestas sobre una posible modificación de la tasa de referencia en septiembre.
Pero el movimiento del peso terminó tomando otra dirección. El dólar moderó posteriormente sus ganancias y la moneda mexicana recuperó terreno hasta cerrar por debajo de las 17 unidades.
La explicación se encuentra también en las expectativas sobre la inflación estadounidense. Los inversionistas tendrán la próxima semana nuevos datos de precios, incluido el índice de precios al consumidor, que podrían resultar determinantes para conocer el rumbo de la Reserva Federal en su próxima reunión.
El contexto es particularmente delicado porque dentro de la propia Fed existen señales que apuntan en direcciones distintas. El gobernador Christopher Waller señaló esta semana que, aunque la inflación continúa por encima del objetivo de 2 por ciento, los datos recientes muestran señales de desinflación. También indicó que estaría dispuesto a respaldar una tasa sin cambios si los próximos indicadores confirman esa tendencia.
En otras palabras, el mercado no solamente está mirando cuántos empleos se crean en Estados Unidos. También está tratando de anticipar qué combinación de crecimiento, inflación y política monetaria terminará imponiéndose.
Para México, esa incertidumbre resulta especialmente relevante. El diferencial de tasas entre ambos países, los flujos de inversión y el comportamiento internacional del dólar son algunos de los factores que pueden influir en la cotización del peso.
Por ahora, la moneda mexicana mantiene una trayectoria favorable. Los registros del Banco de México muestran que el dólar pasó de 17.2717 pesos el 4 de agosto a 16.8748 en el tipo de cambio FIX del 4 de septiembre, una disminución cercana a 2.3 por ciento en un mes. En el mercado de cierre de jornada, el dólar terminó este viernes en 16.8912 pesos.
La fortaleza del peso ocurre, además, en un momento en que los mercados internacionales siguen atentos a las decisiones de política comercial y monetaria de Estados Unidos. Cualquier cambio en las expectativas sobre las tasas de la Fed puede provocar movimientos rápidos en las divisas, por lo que el buen desempeño observado esta semana no debe interpretarse como una tendencia garantizada para las próximas jornadas.
La verdad es que el peso ha llegado a una zona que no se veía desde hace más de dos años, pero el escenario continúa siendo sensible. La próxima semana, con nuevos datos de inflación en Estados Unidos, los inversionistas tendrán otra pieza clave para decidir si el dólar recupera fuerza o si la moneda mexicana consigue prolongar su racha.


