Robert Pattinson llegó a la Mostra de Venecia con “Primetime”, una película inspirada en el controvertido programa “To Catch a Predator” que pone bajo la lupa la frontera entre periodismo, entretenimiento y espectáculo.
Robert Pattinson fue uno de los protagonistas de la jornada del sábado en la Mostra de Venecia, donde presentó “Primetime”, una película dirigida por Lance Oppenheim que reconstruye, desde la ficción, uno de los episodios más polémicos de la televisión estadounidense de comienzos de siglo.
La cinta, que compite por el León de Oro, está inspirada en “To Catch a Predator”, el programa de NBC que convirtió en espectáculo las investigaciones contra hombres sospechosos de buscar encuentros sexuales con menores. En la película, Pattinson interpreta a Chris Hansen, el periodista que alcanzó notoriedad al frente de aquel formato.
La propia organización de la Bienal de Venecia describe “Primetime” como una historia ambientada en 2006, cuando Hansen se dispone a hacer historia en televisión. La producción está dirigida por Oppenheim, quien debuta en el cine de ficción después de desarrollar una trayectoria vinculada al documental.
Y es precisamente esa frontera entre realidad y espectáculo la que convierte a la película en algo más que una recreación de un programa televisivo. Reuters señaló desde Venecia que la cinta examina la compleja relación entre periodismo, entretenimiento y ética mediática, mientras que otros análisis han puesto el acento en el riesgo de convertir problemas sociales graves en productos de consumo masivo.
Pattinson, además de protagonizar la película, participa como productor. El actor explicó durante la presentación que el papel representó un reto particular, sobre todo por la necesidad de reproducir la forma de hablar y los gestos de Hansen. La dificultad aumentó porque el rodaje de “Primetime” precedió a su participación en “La Odisea”, de Christopher Nolan.
El propio Hansen ha reaccionado públicamente a la película. Según reportes publicados por medios estadounidenses, reconoció que Pattinson había trabajado para imitarlo, aunque consideró que la interpretación era demasiado dramática. Al mismo tiempo, ha cuestionado la manera en que la producción lo representa y no ha descartado emprender acciones legales.
Ese conflicto añade una capa especialmente incómoda a la película. No se trata únicamente de contar cómo un periodista convirtió la persecución de presuntos depredadores sexuales en televisión, sino de preguntarse qué ocurre cuando una historia real vuelve a convertirse en entretenimiento, esta vez en manos de Hollywood.
Pattinson ha defendido que “Primetime” no pretende ser un retrato literal de Hansen, sino una obra inspirada en aquel fenómeno televisivo. La diferencia no es menor: la película utiliza hechos reconocibles como punto de partida, pero construye alrededor de ellos una historia de ficción.
El reparto también incorpora a Phoebe Bridgers, quien debuta en el cine de ficción con un papel junto a Pattinson. La cantante interpreta a la esposa del personaje inspirado en Hansen, en una participación que ha despertado atención adicional alrededor de la producción.
La película llega a Venecia en un momento en que la relación entre medios de comunicación y espectáculo vuelve a generar preguntas difíciles. La televisión, las redes sociales y ahora las plataformas digitales han reducido todavía más la distancia entre informar, exhibir y entretener. “Primetime” parece interesada justamente en ese terreno gris.
La crítica, sin embargo, no ha sido completamente unánime. La Cadena SER consideró que la película aborda asuntos sociales complejos de una manera superficial y cuestionó que su propia puesta en escena pueda terminar reproduciendo parte del sensacionalismo que pretende examinar.
La producción de A24 tiene previsto su estreno comercial el 25 de septiembre de 2026. Mientras tanto, su paso por Venecia coloca a Pattinson en el centro de una conversación que va más allá de su transformación en Chris Hansen: hasta dónde puede llegar el espectáculo cuando la realidad que lo alimenta involucra delitos, víctimas y consecuencias que no desaparecen cuando se apagan las cámaras.


