Ocho años después de Burning, Lee Chang-dong regresa con Possible Love, una película que utiliza el encuentro entre dos parejas para explorar las heridas que dejan el desempleo, las diferencias de clase y el deseo de tener lo que pertenece a otros.

Lee Chang-dong regresó al cine después de ocho años con Possible Love, una película que llegó al Festival Internacional de Cine de Venecia con una historia íntima, pero atravesada por una preocupación mucho más amplia: qué ocurre con las personas cuando pierden aquello que durante años les dio identidad, estabilidad y un lugar dentro de la sociedad.

El director surcoreano, responsable de películas como Secret Sunshine, Poetry y Burning, presentó su nueva obra en la competencia oficial de Venecia. La película, de 164 minutos, reúne a Jeon Do-yeon, Sul Kyung-gu, Cho Yeo-jeong y Zo In-sung en una historia construida alrededor de dos matrimonios pertenecientes a mundos económicos muy distintos.

Por un lado están Mi-ok y Ho-seok, una pareja cuya vida queda marcada por el despido de él. Por otro aparecen Ye-ji, una documentalista, y Sang-woo, su esposo, quienes llevan una existencia económicamente mucho más cómoda. El encuentro entre ambos matrimonios comienza cuando Ye-ji decide realizar un documental sobre trabajadores que perdieron su empleo.

La premisa parece sencilla, pero Lee Chang-dong la utiliza para entrar en terrenos más incómodos. El desempleo no aparece solamente como la pérdida de un salario, sino como una fractura personal. El trabajo, plantea el cineasta, también ayuda a construir la identidad de una persona, su autoestima y la manera en que se relaciona con los demás.

La idea nació de un episodio real que marcó al director. Lee Chang-dong ha explicado que comenzó a pensar en la película después de una reestructuración masiva ocurrida en una gran empresa surcoreana, cuando trabajadores despedidos realizaron una huelga que terminó siendo reprimida violentamente. Reuters señala que aquel episodio de 2009 permaneció durante años en la memoria del cineasta y terminó convirtiéndose en el punto de partida de la nueva película.

Sin embargo, Lee decidió no realizar una reconstrucción directa de aquellos acontecimientos. En su lugar, trasladó el conflicto al terreno de la ficción y creó a una documentalista que intenta registrar la vida de quienes perdieron su empleo. Esa decisión le permitió hablar del trauma laboral sin convertir la película en una simple crónica de un enfrentamiento sindical.

El resultado es una historia donde las diferencias económicas terminan contaminando incluso las relaciones personales. La pareja de clase trabajadora observa un mundo al que ya no tiene acceso, mientras la pareja acomodada se acerca a esa realidad desde una posición de privilegio. Poco a poco, la curiosidad, la empatía y el deseo comienzan a mezclarse.

Y es precisamente ahí donde aparece uno de los conceptos centrales de Possible Love: la codicia. El título original de la película quedó relacionado con una idea que Lee Chang-dong había trabajado años atrás a partir del mandamiento bíblico “No codiciarás”, dentro de un proyecto inspirado en el Decálogo de Krzysztof Kieślowski.

El director terminó conectando aquella idea con una pregunta más contemporánea. En una sociedad capitalista donde el valor del trabajo puede desaparecer de un momento a otro, ¿es realmente posible no desear aquello que otros poseen?

La pregunta adquiere todavía más fuerza en un momento en que la tecnología y la automatización modifican rápidamente el mercado laboral. Lee Chang-dong ha señalado que el problema ya no consiste únicamente en la desaparición de determinados empleos, sino en la posibilidad de que el propio concepto de trabajo pierda centralidad en la vida de las personas.

Según declaró el director a Yonhap, la pérdida del empleo puede transformar la identidad porque las personas suelen definirse, al menos parcialmente, por aquello que hacen para ganarse la vida. Bajo esa perspectiva, un despido no representa solamente dejar de recibir un sueldo: puede significar perder una parte de la imagen que alguien tiene de sí mismo.

La película también plantea una cuestión incómoda sobre la mirada de quienes observan el sufrimiento ajeno. Ye-ji llega hasta la familia afectada por los despidos como documentalista, pero su posición como creadora también abre interrogantes sobre los límites entre documentar una tragedia, comprenderla y convertirla en material artístico.

La crítica internacional ha destacado precisamente esa ambigüedad. The Guardian describió Possible Love como una exploración de la explotación, la amistad y el trauma emocional, mientras que otros análisis publicados tras su estreno en Venecia han resaltado su aproximación a las diferencias de clase y a las tensiones que surgen entre los dos matrimonios.

El regreso de Lee Chang-dong también tiene un significado especial dentro del circuito cinematográfico internacional. Possible Love compite por el León de Oro en la edición 83 del Festival de Venecia, 24 años después de que el director presentara allí Oasis, película que le valió el León de Plata a la mejor dirección.

Además, la cinta fue seleccionada por Corea del Sur como su representante para competir por una nominación al Óscar en la categoría de mejor película internacional. Netflix confirmó que Possible Love tendrá estreno mundial en su plataforma el 6 de noviembre, después de su recorrido por salas y festivales.

La producción también refleja las dificultades que atraviesa la industria cinematográfica surcoreana. Lee Chang-dong ha contado que el proyecto tuvo problemas para encontrar financiación y que finalmente Netflix decidió respaldarlo después de conocer el guion. El cineasta ha subrayado que la plataforma respetó su independencia creativa.

Después de Burning, una película que conquistó a la crítica internacional con su atmósfera inquietante y sus preguntas sobre clase, juventud y frustración, Lee Chang-dong vuelve a mirar las heridas de la sociedad surcoreana. Esta vez lo hace desde la intimidad de dos parejas, pero el problema que coloca frente al espectador es mucho mayor.

Possible Love habla del desempleo, sí, pero también de algo más profundo: qué queda de una persona cuando pierde el lugar que ocupaba en el mundo. Y, en una época marcada por la desigualdad económica y los cambios tecnológicos, esa pregunta difícilmente puede considerarse exclusiva de Corea del Sur.