México liberó 73.9 millones de moscas estériles en Chihuahua y Sonora para contener el gusano barrenador del ganado, mientras autoridades intensifican la vigilancia sanitaria ante la reapertura del comercio de ganado en pie con Estados Unidos.
México reforzó su estrategia para contener el avance del gusano barrenador del ganado en el norte del país con la liberación de 73.9 millones de moscas estériles en Chihuahua y Sonora, una medida de control biológico que busca reducir la reproducción de la plaga y proteger a la actividad ganadera.
La Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural informó que los insectos fueron dispersados por vía terrestre en 157 sitios estratégicos ubicados en 14 municipios de Chihuahua y en Álamos y Yécora, Sonora. Las moscas fueron producidas en la planta especializada de Metapa de Domínguez, Chiapas, que comenzó operaciones este año como parte de la estrategia binacional entre México y Estados Unidos.
La medida no consiste simplemente en “soltar moscas” al azar. Se trata de la Técnica del Insecto Estéril, un método de control biológico que utiliza machos esterilizados para reducir progresivamente la reproducción de la población silvestre.
De acuerdo con la Secretaría de Agricultura, los machos son esterilizados mediante radiación controlada y posteriormente liberados en zonas donde existe presencia de la plaga. Cuando se aparean con hembras silvestres, no producen descendencia viable. Con suficientes liberaciones, la población del insecto puede disminuir de manera gradual.
El Instituto Nacional de Investigaciones Nucleares explica que esta tecnología ha sido utilizada durante décadas contra diferentes plagas y que, en el caso del gusano barrenador, permite atacar directamente el ciclo reproductivo sin depender exclusivamente de productos químicos.
La estrategia adquiere especial importancia porque el gusano barrenador no es una plaga que afecte únicamente al ganado bovino. La Secretaría de Agricultura señala que las larvas de la mosca Cochliomyia hominivorax se alimentan de tejido vivo de mamíferos y pueden afectar también a animales de compañía y otras especies.
La infestación comienza cuando una mosca deposita sus huevos en una herida. Las larvas eclosionan y posteriormente penetran en el tejido, provocando lesiones que pueden agravarse si no reciben tratamiento oportuno.
Además de la liberación de insectos estériles, el Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria inspeccionó 3 mil 832 Unidades de Producción Pecuaria en Chihuahua y otras 108 en Sonora entre el 26 de julio y el 31 de agosto.
Durante ese mismo periodo se aplicaron tratamientos preventivos a más de 100 mil animales de distintas especies, entre bovinos, caninos, caprinos, equinos, ovinos, porcinos y aves, como parte de las acciones de vigilancia y contención.
Los primeros resultados muestran una reducción importante en Chihuahua. Según los datos correspondientes a la semana epidemiológica 34, los casos activos pasaron de 227 a 64, una disminución de 71 por ciento. En Sonora se contabilizan 25 casos activos.
A nivel nacional, La Jornada reportó, con base en información de las autoridades sanitarias, 2 mil 155 casos activos en 30 entidades y 41 mil 289 registros acumulados. Entre los estados fronterizos también aparecen Nuevo León, Coahuila y Tamaulipas, lo que mantiene el problema como un asunto de especial importancia para el comercio ganadero con Estados Unidos.
La preocupación sanitaria está estrechamente relacionada con la actividad comercial. El pasado 24 de agosto se reabrió el cruce de Agua Prieta, Sonora, hacia Douglas, Arizona, después de más de un año de restricciones relacionadas con el gusano barrenador.
La reapertura comenzó con un primer envío de ganado y contemplaba incrementar gradualmente la operación hasta mil 500 animales diarios. Sin embargo, el flujo sufrió posteriormente una pausa debido a problemas técnicos en la estación cuarentenaria de Agua Prieta, donde fue necesario sustituir equipo para manejar animales de mayor peso.
La Unión Ganadera Regional de Sonora informó que algunos ejemplares superaban los 500 kilogramos, lo que generó dificultades con una de las estructuras utilizadas para revisar y movilizar el ganado. La interrupción, por tanto, fue atribuida a una cuestión operativa y no a un nuevo cierre sanitario de la frontera.
La exportación tiene un peso considerable para los productores mexicanos. El Economista señaló que la reapertura representó un respiro para el sector después de las pérdidas ocasionadas por las restricciones comerciales, aunque el regreso a los niveles anteriores no sería inmediato y estaría acompañado por controles sanitarios reforzados.
La relación entre el combate a la plaga y la exportación es directa. Para México, mantener bajo control el gusano barrenador resulta indispensable no sólo para proteger a los animales, sino también para conservar las condiciones sanitarias que permiten colocar ganado en uno de sus principales mercados.
La nueva planta de Metapa de Domínguez representa una pieza central en esta estrategia. El Senasica informó que la instalación, inaugurada en junio de 2026, fue construida mediante cooperación entre los gobiernos de México y Estados Unidos y tiene capacidad para producir moscas estériles destinadas a reforzar las labores de control.
El Gobierno de México ha señalado que su objetivo no es aprender a convivir permanentemente con la plaga, sino recuperar el estatus sanitario que el país logró mantener durante décadas. La propia Secretaría de Agricultura recordó que México consiguió erradicar oficialmente el gusano barrenador en 1991 mediante vigilancia y la Técnica del Insecto Estéril.
La batalla, sin embargo, está lejos de resolverse con una sola herramienta. La liberación de moscas estériles forma parte de un sistema más amplio que incluye inspección de unidades productivas, vigilancia epidemiológica, tratamiento de animales, colocación de trampas y coordinación con las autoridades estadounidenses.
Y es que detrás de cada cifra hay una actividad económica que depende de que el ganado pueda moverse sin restricciones y de que los productores tengan condiciones para mantener sus hatos sanos. La reducción de casos en Chihuahua es una señal alentadora, pero la presencia de la plaga en otras entidades demuestra que la vigilancia tendrá que mantenerse durante un periodo prolongado.
Por ahora, México apuesta por una herramienta biológica que puede parecer inusual a primera vista, pero que tiene una lógica sencilla: utilizar la propia reproducción de la especie para frenar su expansión. En un problema que ya tuvo consecuencias comerciales entre México y Estados Unidos, cada reducción de casos representa también un paso hacia la recuperación de la confianza sanitaria y la estabilidad del sector ganadero.


