El canciller Roberto Velasco presentó ante más de 500 empresarios e inversionistas las ventajas de México como destino de capital y defendió una diplomacia económica enfocada en convertir los vínculos internacionales en proyectos concretos.
La estrategia económica de México busca ganar terreno entre los grandes inversionistas internacionales. En Nueva York, el secretario de Relaciones Exteriores, Roberto Velasco Álvarez, encabezó el arranque de la “Semana de inversión en México”, un encuentro que reunió a más de 500 empresarios e inversionistas interesados en conocer las condiciones y oportunidades que ofrece el país.
El encuentro, coorganizado por la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE), forma parte de la estrategia del Gobierno de Claudia Sheinbaum para colocar la diplomacia económica en un papel más activo. Ya no se trata únicamente de mantener relaciones políticas con otros países, sino de utilizar la red diplomática mexicana para abrir puertas a nuevas inversiones, comercio y proyectos productivos.
De acuerdo con información de la SRE, Velasco sostuvo ante la comunidad financiera internacional que México cuenta con un mercado interno de más de 130 millones de consumidores, estabilidad macroeconómica, acceso preferencial a más de 50 países, una ubicación estratégica entre dos océanos, una base industrial consolidada y una fuerza laboral joven y cada vez más capacitada.
El canciller resumió esa apuesta con una frase que busca convertirse en carta de presentación ante los capitales internacionales: “México es un país que entrega resultados”. A su juicio, el objetivo del trabajo diplomático es transformar los intereses compartidos entre México y sus socios en acuerdos y proyectos que produzcan beneficios concretos.
La dimensión de la estrategia también se refleja en la red de representación mexicana en el exterior. Según explicó Velasco, el Gobierno pretende convertir sus más de 160 embajadas y consulados en plataformas para promover el comercio y la inversión.
La idea tiene especial importancia en un escenario internacional donde los países compiten de manera cada vez más intensa por atraer capital productivo. Para México, además, la disputa ocurre en medio de cambios en las cadenas de suministro, nuevas oportunidades de relocalización industrial y una relación económica especialmente estrecha con Estados Unidos.
La agenda de la Semana de inversión en México contempla precisamente algunos de los sectores donde el Gobierno busca captar recursos. Entre ellos aparecen energía, infraestructura y capital privado, además de asuntos que pueden resultar determinantes para los inversionistas, como la seguridad, la estabilidad económica y la simplificación de trámites.
También se contempla un espacio dedicado a las oportunidades que ofrecen las distintas entidades federativas. Esto permite llevar la discusión más allá de los grandes centros industriales y mostrar proyectos regionales que buscan aprovechar la llegada de nuevas cadenas productivas.
La delegación mexicana está encabezada por Velasco y cuenta con la participación del embajador de México en Estados Unidos, Roberto Lazzeri; Altagracia Gómez Sierra, coordinadora del Consejo Asesor de Desarrollo Económico Regional y Relocalización; Efraín Guadarrama Pérez, Marcos Bucio, cónsul general en Nueva York, y Farid Hannan, responsable de la Unidad de Diplomacia Económica de la SRE.
Uno de los encuentros de mayor relevancia durante la visita fue el sostenido con Larry Fink, presidente y director ejecutivo de BlackRock, uno de los mayores administradores de activos del mundo. Según reportó El Economista, ambos conversaron sobre el potencial de la economía mexicana, la resiliencia de sus mercados y las oportunidades vinculadas con el desarrollo de la inteligencia artificial y otras tecnologías.
Este último punto adquiere una importancia creciente. La expansión de la inteligencia artificial está modificando las necesidades de infraestructura, energía, centros de datos y manufactura avanzada, al tiempo que está provocando una nueva competencia internacional por atraer inversiones relacionadas con la economía digital.
Información difundida por Infobae señala que la Semana de inversión en México también busca acercar a fondos nacionales con inversionistas internacionales y presentar oportunidades en infraestructura, bienes raíces, plantas industriales y tecnología. Es decir, la apuesta no se limita a un solo sector, sino que intenta ampliar la base de capital interesado en el mercado mexicano.
La industria mexicana de capital privado también representa un componente relevante de esta estrategia. Según datos de la Asociación Mexicana de Capital Privado citados por Infobae, entre 2003 y junio de 2026 el sector había canalizado más de 95 mil millones de dólares a empresas mexicanas. Dentro de ese acumulado, infraestructura y energía concentraban más de 25 mil millones de dólares.
El dato ayuda a dimensionar el tamaño de la oportunidad, pero también pone sobre la mesa el desafío. Convencer a los inversionistas de mirar hacia México es apenas el primer paso. Después viene la parte más difícil: transformar el interés en capital efectivamente invertido, empleos, infraestructura, tecnología y mayor capacidad productiva.
En julio, la propia Cancillería había presentado los ejes de su plan de diplomacia económica ante el Consejo de Prospectiva de Política Exterior. En aquella reunión, Velasco planteó que atraer inversiones y fortalecer las relaciones comerciales con socios estratégicos forman parte de las prioridades de la política exterior mexicana.
La apuesta que ahora se lleva a Nueva York, por tanto, no es un esfuerzo aislado. Forma parte de una estrategia que pretende hacer de la política exterior una herramienta más directamente vinculada con el desarrollo económico.
La verdad es que el mensaje dirigido a los inversionistas también implica una prueba para el propio Gobierno mexicano. La estabilidad, la seguridad, la infraestructura, la certeza jurídica y la rapidez para concretar proyectos pesan tanto como la ubicación geográfica o el tamaño del mercado. Un país puede resultar atractivo sobre el papel, pero los capitales terminan llegando cuando encuentran condiciones capaces de sostener una inversión durante años.
Por ahora, México busca posicionarse en esa conversación desde Nueva York. Con más de 500 empresarios e inversionistas reunidos y con reuniones entre funcionarios mexicanos y grandes fondos internacionales, la Cancillería intenta que la diplomacia deje de ser únicamente un puente político y se convierta también en una herramienta para atraer oportunidades económicas.


