Alex Saab se declara culpable y entregará 195 millones de dólares a Estados Unidos

El empresario colombiano y exministro venezolano Alex Saab cambió su declaración de inocencia por una de culpabilidad ante una corte federal de Miami y aceptó entregar 195 millones de dólares, además de cooperar con investigaciones estadounidenses.

Alex Saab, uno de los empresarios más cercanos al entorno del Gobierno de Nicolás Maduro, se declaró culpable este martes de conspiración para lavado de dinero y transacciones financieras ilícitas ante una corte federal de Miami. El acuerdo alcanzado con la Fiscalía estadounidense marca un giro decisivo en un caso que comenzó hace más de una década y que ha estado estrechamente relacionado con las estructuras comerciales y financieras del poder venezolano.

Durante la audiencia ante la jueza Kathleen Williams, Saab cambió la declaración de «no culpable» que había presentado en julio y aceptó su responsabilidad. De acuerdo con documentos judiciales y reportes de Associated Press y Reuters, el empresario también se comprometió a cooperar con las investigaciones federales y a entregar 195 millones de dólares considerados ganancias ilícitas derivadas del esquema de corrupción.

La Fiscalía no ha hecho públicos todos los términos del acuerdo. Sin embargo, Associated Press informó que los fiscales recomendarán una condena en el extremo inferior del rango aplicable y podrían solicitar reducciones adicionales si la cooperación de Saab resulta útil, incluso en investigaciones relacionadas con otros cuatro acusados cuyos nombres no han sido divulgados.

El cargo por el que se declaró culpable contempla una pena máxima de 20 años de prisión. La sentencia definitiva está prevista para enero, por lo que todavía no se conoce cuánto tiempo permanecerá Saab en prisión.

EFE informó que durante la audiencia Saab aseguró que no recibió amenazas ni un trato distinto al establecido en el acuerdo para aceptar su culpabilidad. El empresario compareció vestido con el uniforme de la cárcel y permaneció bajo custodia de las autoridades estadounidenses.

El caso se concentra en una presunta trama de corrupción relacionada con contratos del Gobierno venezolano, particularmente con el programa CLAP, creado para importar y distribuir alimentos entre sectores de bajos ingresos. Según el Departamento de Justicia de Estados Unidos, Saab y sus asociados utilizaron empresas ficticias, documentos falsos y cuentas bancarias para ocultar y transferir fondos derivados de esos contratos.

Associated Press señaló que Saab se declaró culpable de un cargo relacionado con una conspiración de sobornos para obtener contratos gubernamentales. La investigación estadounidense sostiene que el esquema permitió desviar recursos mientras Venezuela atravesaba una grave crisis económica y de abastecimiento.

Las acusaciones contra Saab no son nuevas. En 2019, el Departamento de Justicia estadounidense lo acusó, junto con el empresario colombiano Álvaro Pulido Vargas, de lavar hasta 350 millones de dólares mediante un esquema relacionado con el sistema cambiario venezolano.

Saab fue detenido en Cabo Verde en junio de 2020, cuando el avión en el que viajaba hizo una escala para repostar. El Gobierno venezolano sostuvo entonces que realizaba una misión humanitaria y denunció su detención como una operación política. Después de más de un año de litigios, fue extraditado a Estados Unidos en octubre de 2021.

Su permanencia en prisión terminó en diciembre de 2023, cuando el Gobierno de Joe Biden acordó incluirlo en un intercambio de detenidos con Venezuela. Saab regresó a Caracas y posteriormente fue designado ministro de Industrias y Producción Nacional por Maduro.

Su nueva llegada a Estados Unidos ocurrió en mayo de 2026, después de que las autoridades venezolanas encabezadas por Delcy Rodríguez lo entregaran a funcionarios estadounidenses. Dos días después compareció ante un tribunal federal de Miami para responder por los nuevos cargos relacionados con lavado de dinero y transacciones financieras ilícitas.

La nueva acusación estadounidense se diferencia de la causa que llevó a su detención original. Según Associated Press, la investigación actual está relacionada con contratos para importar alimentos y con una supuesta red de empresas ficticias utilizada para desviar recursos y ocultar el origen del dinero.

El acuerdo de culpabilidad podría convertir ahora a Saab en una pieza relevante para otras investigaciones. EFE reportó que el empresario proporcionará información sobre altos funcionarios venezolanos. Las autoridades estadounidenses no han revelado públicamente qué funcionarios podrían estar incluidos ni qué información específica entregará.

Ese aspecto será especialmente observado durante los próximos meses. Una cooperación considerada sustancial por los fiscales podría traducirse en una recomendación de reducción de la pena, pero cualquier beneficio dependerá de la utilidad y alcance de la información proporcionada y de las decisiones que adopte el tribunal.

Saab también tuvo un papel importante en la economía venezolana durante los años de mayor presión internacional sobre el Gobierno de Maduro. Sus empresas participaron en negocios relacionados con viviendas, alimentos y posteriormente operaciones vinculadas con el sector petrolero.

Investigaciones del portal venezolano Armando.info revelaron desde 2017 contratos millonarios relacionados con la importación de materiales para viviendas. Los reportajes cuestionaron la diferencia entre los recursos recibidos y los bienes efectivamente entregados. Saab negó las acusaciones y durante años rechazó que hubiera cometido delitos.

En el caso del programa CLAP, investigaciones periodísticas también señalaron a Saab y Pulido como beneficiarios de contratos para importar alimentos destinados a la población venezolana. Esas operaciones forman parte del contexto de la causa que ahora terminó con la declaración de culpabilidad.

La historia de Saab explica por qué su caso ha adquirido una dimensión que supera el ámbito financiero. Durante años fue considerado por autoridades estadounidenses y distintos medios como un intermediario importante del Gobierno venezolano, mientras Caracas lo defendía como un empresario perseguido políticamente y posteriormente le otorgó cargos oficiales.

Su declaración de culpabilidad modifica ese escenario. Aunque el acuerdo no significa que todas las acusaciones formuladas durante años hayan quedado judicialmente demostradas, Saab sí ha admitido responsabilidad en el delito incluido en el acuerdo alcanzado con la Fiscalía estadounidense.

El desenlace también puede tener repercusiones en otras investigaciones relacionadas con la corrupción venezolana. Reuters informó que las autoridades estadounidenses continúan examinando diferentes operaciones financieras y que el acuerdo contempla la posibilidad de que Saab colabore en esos procesos.

Por ahora, el empresario permanece bajo custodia en Estados Unidos y espera la audiencia de sentencia. La entrega de los 195 millones de dólares y la información que proporcione a los investigadores serán dos de los elementos centrales para determinar el alcance real del acuerdo.

Después de años de acusaciones, detenciones, extradiciones, negociaciones diplomáticas y un intercambio de prisioneros, el caso Saab entra así en una nueva etapa. La declaración de culpabilidad no cierra las investigaciones; por el contrario, podría abrir una vía para que las autoridades estadounidenses profundicen en las redes financieras y políticas que durante años rodearon los negocios del Gobierno venezolano.