Ed Sheeran retoma su gira en medio de la controversia por Macklemore

Ed Sheeran vuelve este sábado al escenario en Filadelfia después de una semana de controversia por la salida de Macklemore de su gira y el retiro de todos los artistas que lo acompañaban, en un episodio que ha colocado a la industria musical ante un debate sobre política, libertad de expresión y responsabilidades de los promotores.

El Lincoln Financial Field de Filadelfia será este sábado el escenario del regreso de Ed Sheeran después de la crisis que sacudió su Loop Tour. El cantante británico continuará con la gira pese a que el cartel de artistas que lo acompañaban quedó prácticamente desmantelado tras la salida de Macklemore, quien fue apartado después de realizar declaraciones de apoyo a Palestina durante un concierto en Nueva Jersey.

La controversia comenzó a principios de septiembre, cuando Macklemore pronunció un mensaje de respaldo a Palestina durante una actuación en el MetLife Stadium. Posteriormente, el rapero fue retirado de la etapa estadounidense de la gira. Según informó Reuters, la promotora Messina Touring Group atribuyó la decisión a que propietarios de recintos habían manifestado que no permitirían conciertos en los que participara Macklemore.

El propio Macklemore relacionó públicamente la decisión con Robert Kraft, propietario de los New England Patriots y de la empresa que controla el Gillette Stadium, donde estaba previsto uno de los conciertos de Sheeran. Kraft ha expresado durante años su oposición al antisemitismo y ha respaldado iniciativas relacionadas con la lucha contra el odio. Su posición sobre las declaraciones de Macklemore fue uno de los elementos que alimentaron la controversia.

Sheeran sostuvo, por su parte, que él no tomó la decisión de retirar a Macklemore. En una declaración difundida esta semana afirmó que había intentado dialogar con los recintos y que la determinación correspondió al promotor de la gira. También explicó que no desea convertir sus conciertos en espacios de debate político y que su intención es ofrecer música y entretenimiento a sus seguidores.

La respuesta de otros artistas fue inmediata. Horas después de que Sheeran hiciera pública su posición, Finneas, Lukas Graham, Aaron Rowe y la banda irlandesa Beoga anunciaron que abandonarían la gira. Los músicos explicaron sus decisiones en mensajes separados y expresaron su solidaridad con Macklemore y con la posibilidad de que los artistas manifiesten públicamente sus posiciones.

La consecuencia es inusual para una gira de esta magnitud. Sheeran se presentará en Filadelfia sin los teloneros originalmente anunciados y sin Beoga, grupo que también participaba en determinadas partes de su espectáculo. La prensa local informó además de movimientos en el mercado de reventa de entradas mientras algunos seguidores reconsideraban su asistencia.

Macklemore respondió a la controversia con una decisión que llevó el conflicto hacia otro terreno. El músico anunció que destinaría un millón de dólares de sus ingresos relacionados con la gira a organizaciones de ayuda para palestinos. Después pidió a Kraft que igualara esa contribución.

La respuesta de Kraft introdujo una nueva versión de la historia. Según un comunicado difundido por su equipo, Sheeran ya le había pedido previamente que contribuyera con 2 millones de dólares a ayuda humanitaria. Kraft y Sheeran acordaron posteriormente aportar esa cantidad cada uno, aunque al cierre de esta información no se habían detallado públicamente todos los destinatarios de los fondos. La afirmación procede del equipo de Kraft y no de una confirmación independiente de los representantes de Sheeran.

El episodio ha trascendido así el ámbito de un simple cambio en el cartel de una gira. La discusión toca una cuestión cada vez más frecuente en la industria cultural: qué ocurre cuando la posición política de un artista entra en conflicto con las condiciones de un recinto, los intereses de un promotor o las expectativas de una parte del público.

El caso también muestra que la llamada neutralidad puede ser interpretada de maneras distintas. Sheeran sostiene que sus conciertos no deben convertirse en escenarios políticos. Los artistas que abandonaron la gira entendieron, en cambio, que mantenerse al margen frente a determinadas expresiones públicas también tiene consecuencias. Ninguna de esas posiciones elimina la otra; ambas forman parte de la discusión que ahora acompaña al recorrido del cantante.

Para Sheeran, el espectáculo debe continuar. La gira Loop Tour ha registrado cifras comerciales importantes y, según datos de Pollstar citados por Associated Press, había promediado más de siete millones de dólares de recaudación por ciudad. Pero el concierto de Filadelfia llega bajo una atención distinta: ya no se observa únicamente al músico sobre el escenario, sino también las decisiones que rodearon una polémica que ha involucrado a artistas, promotores, propietarios de estadios y organizaciones políticas.

El sábado marcará, por tanto, un nuevo punto de partida. Sheeran podrá volver a hacer lo que ha hecho durante buena parte de su gira: subir al escenario y actuar prácticamente en solitario. Fuera de él, sin embargo, la discusión continuará. La salida de Macklemore y el posterior retiro de sus compañeros han dejado una pregunta abierta para toda la industria: dónde termina la autonomía de un espectáculo y dónde comienza la responsabilidad de quienes deciden quién puede formar parte de él.