El amistoso entre España y México del 30 de septiembre dejará Ceuta por recomendación de la Policía Nacional, en medio de un contexto de tensión social y presión migratoria que ha complicado la organización del encuentro.

El partido amistoso entre las selecciones sub-20 de España y México ya no se disputará en Ceuta. La Real Federación Española de Fútbol decidió cambiar la sede del encuentro previsto para el 30 de septiembre después de que la Policía Nacional desaconsejara su celebración en la ciudad autónoma debido a las condiciones de seguridad existentes.

El presidente de la RFEF, Rafael Louzán, confirmó la decisión el domingo 20 de septiembre durante un acto en Málaga. Según explicó, la Federación intentó mantener el compromiso con Ceuta, pero finalmente atendió la recomendación de las autoridades policiales. La nueva sede todavía no estaba confirmada, aunque el dirigente señaló que probablemente sería un estadio de Madrid.

La decisión no significa que el España-México haya sido cancelado. El encuentro continúa previsto para el 30 de septiembre, pero tendrá que trasladarse a otra ciudad. La propia Federación Mexicana de Fútbol mantiene el partido dentro de su agenda internacional de la categoría sub-20.

El cambio de sede se produjo después de que la Comisaría General de Seguridad Ciudadana remitiera a la RFEF un informe en el que desaconsejaba organizar el encuentro en el estadio Alfonso Murube. El documento, según informó El País, señaló como factores de riesgo la situación excepcional de Ceuta, la presión migratoria, el clima de tensión social, las necesidades extraordinarias de vigilancia y las condiciones de la instalación deportiva.

El informe policial también mencionó que el Alfonso Murube no contaba en ese momento con una Unidad de Control Organizativo y un sistema de videovigilancia suficientes para las necesidades de un evento de estas características. Además, quedaban pocos días para preparar un dispositivo de seguridad que podría requerir un despliegue superior al habitual para un partido de selecciones juveniles.

Y es que el contexto de Ceuta es particularmente delicado. La ciudad autónoma vivió a finales de julio una entrada masiva de personas procedentes de Marruecos. La situación posterior provocó tensiones y protestas de sectores de la población local, mientras las autoridades han tenido que mantener un importante despliegue policial.

La situación volvió a generar episodios de tensión durante septiembre. El 20 de septiembre, por ejemplo, se registraron incidentes durante una protesta en la ciudad, un contexto que coincide con la preocupación expresada por las autoridades de seguridad respecto de la celebración de un evento deportivo con una afluencia de público potencialmente superior a la habitual.

La decisión provocó malestar en Ceuta. La Federación de Fútbol de Ceuta expresó su “profunda tristeza, decepción y rechazo” y consideró que el encuentro podía haber representado una oportunidad para recuperar parte de la actividad y proyectar una imagen de normalidad para la ciudad.

Desde la RFEF, Louzán sostuvo que la Federación mantiene su compromiso con Ceuta pese al cambio de sede. El dirigente lamentó que no pudiera celebrarse allí el partido que se había preparado junto con la selección mexicana, pero señaló que el organismo seguirá respaldando a la ciudad.

El encuentro tenía además un significado especial para la ciudad autónoma. A comienzos de septiembre, Louzán y el seleccionador español, Luis de la Fuente, visitaron Ceuta y se reunieron con el presidente Juan Jesús Vivas. En aquel momento, la RFEF había expresado su intención de llevar un partido de una selección española a la ciudad como muestra de respaldo después de la crisis migratoria de julio.

La elección de la sub-20 respondió también a cuestiones prácticas. El estadio Alfonso Murube tiene una capacidad limitada para determinados eventos, por lo que la selección absoluta o la sub-21 no eran opciones sencillas para ese recinto. El amistoso frente a México aparecía así como una oportunidad para acercar nuevamente una selección nacional al público ceutí.

Ahora el partido deberá trasladarse. Louzán señaló que la Federación ya analizaba dos o tres estadios y que Madrid aparecía como la alternativa más probable, aunque al momento de su declaración todavía no había una sede definitiva.

El episodio también ha abierto un debate político en España. El portavoz del Partido Popular, Borja Sémper, cuestionó públicamente la decisión y sostuvo que la seguridad estaba siendo utilizada como argumento para impedir el encuentro en Ceuta. Esa valoración corresponde a una posición política y contrasta con el informe policial que fundamentó la recomendación de buscar otra sede.

Por ahora, el dato confirmado es más concreto: España y México mantienen su amistoso sub-20 del 30 de septiembre, pero Ceuta queda fuera de la organización por razones de seguridad señaladas por la Policía Nacional.

El caso refleja, además, cómo una situación social que rebasa el ámbito deportivo puede terminar modificando incluso la agenda de una selección nacional. Para Ceuta, la pérdida del partido supone la cancelación de un acontecimiento que esperaba como una señal de normalidad. Para España y México, en cambio, el objetivo deportivo permanece, aunque con un nuevo escenario todavía por definir.