León XIV llega a una Francia entre la fe y las heridas abiertas

El papa León XIV iniciará el 25 de septiembre una visita de cuatro días a Francia, donde encontrará grandes concentraciones de fieles, una Iglesia que busca recuperar presencia social y una sociedad marcada por el laicismo y por las heridas de los abusos sexuales.

Francia se prepara para recibir al papa León XIV con una mezcla poco habitual de expectación, fervor religioso y preguntas incómodas. El pontífice llegará el viernes 25 de septiembre para una visita que se prolongará hasta el lunes 28 y que lo llevará de París a Lourdes y, finalmente, a Metz. Será el primer viaje apostólico de León XIV a Francia y, según la agenda oficial de la Santa Sede, incluirá encuentros con autoridades, jóvenes, migrantes, víctimas, religiosos y representantes de la sociedad civil.

La dimensión pública del viaje será difícil de ignorar. El programa del Vaticano contempla una vigilia con jóvenes en el Estadio de Francia y una misa en la plaza de la Concordia, además de actos en Notre Dame, Lourdes y Metz. Las autoridades francesas esperan concentraciones multitudinarias, mientras que medios como AFP y Reuters han señalado que cientos de miles de personas podrían acudir a los principales actos.

Pero el interés de esta visita no está únicamente en las multitudes. Francia constituye uno de los escenarios europeos donde más claramente se observa la transformación de la relación entre sociedad y religión. La Iglesia católica mantiene una presencia histórica profunda, aunque se enfrenta a una práctica religiosa mucho más reducida que en décadas anteriores. Al mismo tiempo, algunos indicadores recientes muestran un movimiento distinto: el número de adultos que solicitan el bautismo ha aumentado.

La Iglesia católica francesa informó que más de 13.000 adultos serán bautizados en 2026, un aumento del 28 % respecto al año anterior. Si se suman los adolescentes, la cifra supera los 21.000 catecúmenos. El dato no permite hablar de una recuperación general de la práctica religiosa, pero sí revela que existe un grupo de personas que se aproxima nuevamente al catolicismo por decisión propia, en lugar de recibir la religión exclusivamente por tradición familiar.

Ese fenómeno será uno de los puntos de interés durante el encuentro de León XIV con catecúmenos y recién bautizados. El desafío consiste en saber si ese nuevo interés puede consolidarse en una sociedad donde la identidad religiosa ya no ocupa el mismo lugar que tuvo para generaciones anteriores.

La visita tendrá también una dimensión social y cultural. León XIV acudirá a la Casa Bakhita, dedicada al acompañamiento e integración de migrantes, y visitará la sede de la UNESCO en París. La Santa Sede ha confirmado que el programa contempla intervenciones relacionadas con asuntos internacionales y que la visita a la organización permitirá abordar cuestiones vinculadas con la educación, la cultura, la ciencia y los desafíos contemporáneos, entre ellos la inteligencia artificial.

Sin embargo, habrá un momento especialmente delicado en Lourdes. El pontífice se reunirá con siete personas que sufrieron abusos sexuales en contextos vinculados con la Iglesia. Reuters y AFP han informado que los sobrevivientes esperan que el encuentro sirva para profundizar las reformas y fortalecer los mecanismos de reconocimiento y reparación.

La dimensión de esa crisis quedó establecida por la Comisión Independiente sobre los Abusos Sexuales en la Iglesia, conocida como CIASE. Su informe de 2021 estimó que alrededor de 216.000 personas fueron víctimas de abusos sexuales cometidos por miembros del clero o de órdenes religiosas cuando eran menores desde 1950. Al incluir a laicos vinculados con instituciones de la Iglesia, la estimación ascendió a unos 330.000.

Esas cifras siguen proyectando una sombra difícil de separar de cualquier visita papal a Francia. Para las víctimas y sus organizaciones, una reunión no equivale a una reparación completa. El encuentro adquiere valor, sobre todo, en función de las decisiones y compromisos que puedan acompañarlo.

El último tramo del viaje llevará a León XIV a Metz, donde participará en encuentros dedicados a Europa, la paz y la unidad. En un continente atravesado por la guerra en Ucrania, las tensiones geopolíticas y debates sobre su futuro, el mensaje papal tendrá inevitablemente una dimensión internacional.

La verdad es que León XIV encontrará en Francia una Iglesia que no ha desaparecido, pero que tampoco ocupa el lugar de antaño. Encontrará jóvenes reunidos en grandes espacios, nuevos catecúmenos que buscan una respuesta espiritual y, al mismo tiempo, víctimas que todavía esperan respuestas institucionales. Entre esas realidades se moverá su primer viaje francés: una oportunidad para hablar de fe, pero también para demostrar que escuchar las heridas forma parte de cualquier intento de recuperar la confianza.