La presidenta costarricense separó de su cargo a Manuel Tovar después de que participara en una reunión con Donald Trump sin informarle previamente, según la versión de la Presidencia, mientras el excanciller evitó cuestionar públicamente la decisión.

La presidenta de Costa Rica, Laura Fernández, destituyó este jueves al ministro de Relaciones Exteriores y Culto, Manuel Tovar, después de cuestionar la forma en que fue gestionada la participación del país en una reunión del denominado Escudo de las Américas, celebrada el 22 de septiembre en Nueva York con la participación del presidente de Estados Unidos, Donald Trump.

La Presidencia costarricense sostuvo que Tovar asistió a la sesión sin informar previamente a Fernández y calificó la gestión de la participación del país como inadecuada. Según el comunicado oficial, la omisión impidió que la mandataria participara personalmente en un encuentro que el Gobierno considera estratégico para la cooperación regional en materia de seguridad.

La reunión fue convocada por el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, y congregó a representantes de varios gobiernos del continente. La iniciativa busca fortalecer la cooperación frente al narcotráfico, el crimen organizado y otras amenazas de seguridad regional.

Mientras se desarrollaba el encuentro, Fernández se encontraba en Colombia, donde sostuvo actividades oficiales con el presidente Abelardo de la Espriella. La mandataria había decidido previamente no asistir a la Asamblea General de Naciones Unidas en Nueva York y optó por desarrollar una agenda bilateral en Colombia.

Tovar, por su parte, encabezaba la delegación costarricense ante la Asamblea General de la ONU. La destitución se produjo el mismo día en que estaba previsto que pronunciara el discurso de Costa Rica ante ese organismo en representación del Gobierno.

La explicación oficial sobre la falta de comunicación no ha quedado exenta de cuestionamientos. El diario La Nación informó que Tovar conocía al menos desde el 17 de septiembre la invitación para participar en la reunión del Escudo de las Américas y que había hecho referencia a ese encuentro antes de que se celebrara. Ese antecedente no modifica el hecho de que la Presidencia atribuyó su destitución a que la mandataria no fue informada oportunamente.

Después de conocer su salida, Tovar evitó entrar en una confrontación pública con Fernández. En un mensaje difundido en redes sociales agradeció a la presidenta la oportunidad de servir en el Gobierno y destacó la importancia de la semana de alto nivel de Naciones Unidas.

El excanciller también subrayó la campaña diplomática que Costa Rica desarrolla para impulsar la candidatura de Rebeca Grynspan a la Secretaría General de Naciones Unidas, un proceso que continuará durante los próximos meses.

Fernández se refirió públicamente a la destitución durante una actividad en la que Costa Rica recibió cooperación estadounidense para fortalecer sus capacidades de seguridad marítima. Ante la embajadora de Estados Unidos, Melinda Hildebrand, la presidenta lamentó no haber participado en la reunión con Trump y señaló que la falta de comunicación sobre la invitación había tenido consecuencias.

La mandataria reiteró además el compromiso de Costa Rica con la cooperación dentro del Escudo de las Américas, una iniciativa que el Gobierno considera parte de su estrategia para enfrentar el narcotráfico y el crimen organizado.

La salida de Tovar representa el primer cambio de relevancia en el gabinete de Fernández desde el inicio de su administración en mayo. Antes de asumir la Cancillería, el funcionario había ocupado el Ministerio de Comercio Exterior durante el Gobierno de Rodrigo Chaves, entre 2022 y 2026.

La Presidencia designó de manera interina a Indiana Trejos Gallo, actual ministra de Comercio Exterior, para asumir la conducción de Relaciones Exteriores y Culto. Trejos tomará formalmente el cargo al concluir su misión relacionada con la Asamblea General de Naciones Unidas.

La designación coloca temporalmente en manos de una funcionaria con experiencia en comercio exterior la conducción de la política diplomática costarricense, mientras el Gobierno determina quién ocupará de manera permanente la Cancillería.

La decisión también generó reacciones en la Asamblea Legislativa. El oficialismo defendió la facultad constitucional de la presidenta para nombrar y remover ministros, mientras representantes de la oposición expresaron preocupación por la conducción de la política exterior y por la estabilidad del gabinete.

El episodio ocurre en un momento de intensa actividad diplomática para Costa Rica. Además de su participación en la agenda de seguridad regional promovida por Estados Unidos, el país mantiene como prioridad la candidatura de Grynspan a la Secretaría General de Naciones Unidas y una agenda bilateral con Washington que incluye cooperación en seguridad, migración y comercio.

La destitución de Tovar deja pendiente la definición del nuevo titular de la Cancillería y abre una nueva etapa en la conducción de las relaciones exteriores durante el Gobierno de Fernández.