La líder socialdemócrata Magdalena Andersson reconoció que no consiguió reunir los apoyos necesarios para formar un nuevo gobierno, después de que su bloque obtuviera una mayoría parlamentaria muy estrecha en las elecciones del 13 de septiembre.

La dirigente del Partido Socialdemócrata de Suecia, Magdalena Andersson, anunció este lunes 28 de septiembre que abandonará el intento de formar gobierno tras varias jornadas de negociaciones entre las fuerzas que integran el bloque de centroizquierda.

“En las circunstancias actuales, no me es posible formar un Gobierno”, declaró Andersson durante una conferencia de prensa, poniendo fin por ahora a la primera iniciativa para configurar el nuevo Ejecutivo surgido de las elecciones legislativas.

El resultado electoral dejó un Parlamento de 349 escaños con una diferencia reducida entre los dos principales bloques. Los socialdemócratas obtuvieron 99 escaños, mientras que el Partido Moderado consiguió 70. El Partido de los Demócratas de Suecia obtuvo 62, el Partido de Izquierda 30, el Partido de Centro 25, los Demócrata Cristianos 22, los Verdes 22 y los Liberales 19.

En conjunto, las fuerzas de centroizquierda alcanzaron 176 escaños frente a 173 de los partidos que respaldaban al gobierno saliente. La diferencia de votos entre ambos bloques fue cercana a 50 mil sufragios, de acuerdo con los resultados electorales difundidos tras el recuento.

Sin embargo, contar con una mayoría parlamentaria no resolvió las diferencias entre los partidos que deberían sostener al nuevo Ejecutivo. El Partido de Centro y el Partido de Izquierda mantienen posiciones distintas sobre la composición del gobierno, mientras que los centristas han rechazado participar en un gabinete que incluya directamente a la izquierda.

La dificultad refleja una característica del sistema parlamentario sueco: no es suficiente con que un bloque electoral obtenga más escaños que otro. El candidato a primer ministro debe conseguir que el Parlamento tolere su gobierno. Una propuesta queda rechazada si al menos 175 de los 349 diputados votan expresamente en contra.

El proceso corresponde ahora al presidente del Parlamento, quien debe continuar las consultas con los partidos y presentar una nueva propuesta para primer ministro. El procedimiento puede repetirse hasta cuatro veces; si ninguna candidatura consigue superar la votación parlamentaria, la legislación sueca contempla la celebración de elecciones extraordinarias.

El siguiente nombre que puede entrar en la negociación es el del conservador Ulf Kristersson, primer ministro saliente y dirigente del Partido Moderado. Tras la derrota electoral de su bloque, Kristersson presentó su renuncia para facilitar el inicio del proceso de formación de gobierno y quedó al frente de un Ejecutivo en funciones.

La nueva composición del Parlamento comenzó formalmente su periodo de trabajo este 28 de septiembre. El 29 de septiembre está prevista la apertura de la nueva legislatura, mientras continúan las conversaciones para determinar quién podrá reunir los apoyos necesarios para dirigir el Ejecutivo.

La situación muestra que el resultado de las urnas no necesariamente se traduce de manera inmediata en la formación de un gobierno. Suecia ya ha atravesado procesos prolongados de negociación: después de las elecciones de 2018 fueron necesarios 134 días para constituir un Ejecutivo, mientras que en 2022 el proceso tomó 37 días.