FDA cierra investigación sobre brote de Cyclospora sin determinar cómo se contaminó la lechuga

La FDA concluyó su investigación sobre el brote de Cyclospora asociado con lechuga iceberg de Taylor Farms de México, pero no logró establecer de manera concluyente cómo ocurrió la contaminación, mientras Cofepris mantiene que sus análisis de productos y agua fueron negativos.

La investigación estadounidense sobre uno de los mayores brotes de ciclosporiasis registrados durante 2026 llegó a una conclusión sin resolver una de las principales interrogantes: cuál fue exactamente el mecanismo que permitió que el parásito Cyclospora llegara al alimento que posteriormente fue distribuido en Estados Unidos.

La Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA) informó el 2 de octubre que había cerrado su investigación sobre el brote vinculado con lechuga iceberg procesada por Taylor Farms de México. La agencia sostuvo que los datos epidemiológicos y el rastreo de la cadena de suministro convergieron de manera sólida en la lechuga retirada del mercado, pero señaló que la evidencia disponible no permite determinar de forma concluyente cómo se produjo la contaminación.

La distinción es relevante. La FDA no identificó una muestra positiva de la lechuga que permita establecer directamente el punto de contaminación. Durante sus inspecciones en México, realizadas en coordinación con autoridades mexicanas, la agencia tomó muestras de agua, suelo, sedimentos y lechuga en distintos puntos de la cadena de producción.

Dos muestras ambientales resultaron positivas para Cyclospora. Una procedía de un tanque que contenía aguas residuales de salida de la planta procesadora de Taylor Farms de México y otra fue obtenida de una zanja de drenaje localizada en un cultivo de lechuga iceberg identificado durante el rastreo de la FDA.

La agencia indicó que realizó el genotipado de ambas muestras ambientales y que continúa analizando la relación de esos resultados con las muestras clínicas obtenidas de personas enfermas. Sin embargo, advirtió que la presencia del parásito en esos ambientes no permite, por sí sola, reconstruir de manera definitiva la ruta que llevó a la contaminación del producto.

La posición de las autoridades mexicanas había sido expresada desde julio. Cofepris informó entonces que analizó diez muestras de lechuga —cinco de materia prima y cinco de producto terminado— además de cuatro muestras de agua. Todas resultaron negativas para Cyclospora cayetanensis mediante pruebas de reacción en cadena de la polimerasa en tiempo real.

El Gobierno de México también señaló que una muestra inicialmente reportada como positiva por la FDA había correspondido a un lote retenido en la aduana de Laredo, Texas, que nunca ingresó al territorio estadounidense. La propia FDA posteriormente clasificó aquel resultado como un falso positivo.

La investigación estadounidense, no obstante, mantuvo la asociación entre el brote y la lechuga retirada. El rastreo permitió identificar a Taylor Farms de México como proveedor de productos de lechuga iceberg procesada relacionados con establecimientos donde habían estado algunas de las personas enfermas. La empresa inició el retiro voluntario de los productos el 17 de julio.

La magnitud del brote explica la relevancia de la investigación. Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) dieron por terminado el brote el 11 de septiembre después de registrar 12,883 infecciones en 21 estados, 570 hospitalizaciones y dos fallecimientos. Las autoridades sanitarias advirtieron que la cifra real de personas afectadas probablemente fue mayor debido a que algunas infecciones no son diagnosticadas.

La lechuga vinculada con el brote ya no debería encontrarse en tiendas o restaurantes. La FDA señaló que las fechas de consumo preferente de los productos retirados ya habían pasado y que mantiene la confianza en que el alimento relacionado específicamente con este brote fue retirado del mercado.

El cierre de la investigación no significa, sin embargo, el final de las acciones preventivas. La FDA anunció una serie de medidas que desarrollará antes de la temporada agrícola de 2027, entre ellas mayor vigilancia, actividades de divulgación para productores y nuevas acciones destinadas a reducir el riesgo de contaminación por Cyclospora en productos frescos.

La agencia también anunció que elaborará un informe de investigación del brote con sus principales hallazgos y recomendaciones. De esta manera, aunque la investigación no logró determinar el punto exacto o el mecanismo de contaminación, los resultados ambientales y epidemiológicos serán utilizados para reforzar las medidas de prevención en futuras temporadas.

El caso deja así una conclusión doble. Por un lado, las autoridades estadounidenses mantienen una asociación epidemiológica y de trazabilidad suficientemente sólida para vincular el brote con la lechuga retirada de Taylor Farms de México. Por otro, ni la investigación estadounidense ni los análisis mexicanos permitieron demostrar mediante una muestra positiva de lechuga cuál fue el momento y la vía exacta por la que Cyclospora llegó al producto.