Estados Unidos retiró todos los bombarderos que mantenía desplegados en la base aérea británica RAF Fairford y los trasladó de regreso a territorio estadounidense, después de un incidente de seguridad que derivó en una investigación por un presunto complot terrorista contra la instalación.

El Pentágono confirmó este domingo 4 de octubre que los bombarderos estadounidenses desplegados en Fairford, en Gloucestershire, fueron enviados a sus bases de origen en Estados Unidos. La dependencia no explicó las razones específicas de la decisión, aunque el movimiento ocurre una semana después de que varias personas fueran detenidas cerca de la instalación bajo sospecha de preparar un acto terrorista.

La salida de los aviones se produjo mientras las autoridades británicas mantienen abierta una investigación sobre el supuesto complot. Durante la jornada fueron observados bombarderos estadounidenses abandonando RAF Fairford, una instalación que en los últimos meses se había convertido en un punto relevante para las operaciones aéreas estadounidenses relacionadas con el conflicto con Irán.

La investigación comenzó el 27 de septiembre, cuando cinco hombres británicos fueron detenidos cerca de la base. Los sospechosos, todos jóvenes y procedentes de Londres, fueron investigados por posibles delitos relacionados con terrorismo y explosivos. Posteriormente quedaron en libertad bajo fianza mientras continúa la investigación.

El caso adquirió una nueva dimensión el 1 de octubre, cuando las autoridades británicas detuvieron en Londres a un hombre de 25 años con doble nacionalidad británica e iraní. Fue interrogado bajo sospecha de preparación de actos terroristas y posteriormente también quedó en libertad bajo fianza.

Las autoridades británicas investigan si detrás del supuesto complot pudo existir la intervención de un Estado extranjero. El primer ministro británico, Andy Burnham, afirmó la semana pasada que existían indicios sólidos de una posible participación iraní, aunque también señaló que la investigación continúa.

Estados Unidos había utilizado un lenguaje similar. El secretario de Estado, Marco Rubio, había señalado previamente que las autoridades consideraban la posibilidad de que un actor extranjero estuviera relacionado con el incidente.

Sin embargo, la hipótesis iraní todavía no ha sido establecida como un hecho. Irán ha rechazado las acusaciones y su embajada en el Reino Unido negó cualquier participación en el supuesto complot. Las autoridades británicas continúan analizando las evidencias para determinar el origen y el alcance de la amenaza.

RAF Fairford tiene una importancia estratégica para las operaciones estadounidenses. La base, ubicada aproximadamente a 160 kilómetros al oeste de Londres, ha sido utilizada durante décadas por la Fuerza Aérea de Estados Unidos para desplegar bombarderos de largo alcance destinados a operaciones en diferentes regiones.

En el contexto del actual conflicto con Irán, la instalación había servido como punto de partida para bombarderos estadounidenses que participaron en ataques contra objetivos iraníes. El Reino Unido había autorizado previamente el uso de determinadas instalaciones militares británicas para operaciones estadounidenses consideradas defensivas.

La retirada afecta principalmente a los bombarderos B-1 que permanecían desplegados en Fairford. Fuentes estadounidenses han señalado que, aunque los aviones regresaron a Estados Unidos, la capacidad de ataque de largo alcance no queda desactivada.

El Pentágono indicó que las tripulaciones que operan los bombarderos estadounidenses, incluidos los B-1, B-2 y B-52, permanecen preparadas para ejecutar operaciones de ataque global de precisión. Estas misiones pueden realizarse mediante aeronaves que despeguen y regresen a bases situadas en territorio continental estadounidense.

El repliegue de los bombarderos se produce además en un momento de creciente tensión entre Washington, Londres y Teherán. Irán había advertido previamente que las instalaciones militares utilizadas para atacar su territorio podrían ser consideradas objetivos legítimos, mientras que Estados Unidos mantiene una presencia militar significativa en Oriente Medio.

La decisión estadounidense no implica, por sí misma, el abandono de la cooperación militar con el Reino Unido ni la retirada de todas las fuerzas estadounidenses del país. La medida afecta específicamente a los bombarderos que estaban desplegados en RAF Fairford, mientras continúan otras actividades militares y de seguridad estadounidenses en territorio británico.

Para Londres, la investigación representa también un desafío de seguridad. El caso debe determinar si los detenidos actuaban por iniciativa propia, como parte de una organización, o bajo instrucciones de un actor extranjero. Hasta ahora, las autoridades no han anunciado cargos definitivos que permitan establecer públicamente una responsabilidad estatal.

El regreso de los bombarderos a Estados Unidos constituye, por tanto, una medida relevante dentro de la respuesta de Washington al incidente, pero sus consecuencias operativas dependerán de la evolución de la investigación británica y de la situación militar en Oriente Medio.