Isaías paraliza casi el 63 % de la producción petrolera del Golfo de México

El huracán Isaías obligó a suspender el 62.89 % de la producción diaria de petróleo y el 57.35 % del gas natural en el Golfo de México estadounidense, mientras la amenaza de nuevos ataques contra Irán presiona al alza los precios internacionales del crudo.

Washington, 8 de octubre de 2026.- El huracán Isaías ha provocado la suspensión de casi dos terceras partes de la producción petrolera diaria en las aguas estadounidenses del Golfo de México, después de que las principales compañías energéticas comenzaran a evacuar personal y detener operaciones ante la llegada del ciclón a la costa sur de Estados Unidos.

La Administración de Minerales Marinos (MMA, por sus siglas en inglés) informó que las interrupciones alcanzaron el 62.89 % de la producción diaria de petróleo y el 57.35 % de la extracción de gas natural. Las cifras corresponden a estimaciones elaboradas a partir de los reportes de las empresas que operan en la región.

El organismo calculó que permanecían fuera de operación alrededor de 1.28 millones de barriles diarios de petróleo y 1,127 millones de pies cúbicos de gas natural. Además, se habían evacuado 121 plataformas y cinco equipos de perforación para reducir los riesgos para los trabajadores.

Entre las compañías que adoptaron medidas preventivas se encuentran Chevron, Shell y BP, que redujeron o suspendieron actividades en instalaciones marinas ante el avance del huracán.

El ciclón amenaza instalaciones energéticas estratégicas

El Centro Nacional de Huracanes de Estados Unidos informó este jueves que Isaías se desplazaba hacia el noreste sobre el Golfo de México y que se esperaba un fortalecimiento adicional antes de alcanzar la costa norte del golfo. Los pronósticos apuntaban a un posible impacto entre Alabama y el noroeste de Florida durante el viernes.

La trayectoria del fenómeno amenaza una de las principales zonas de producción energética de Estados Unidos. La mayor parte de la extracción petrolera marina del país se concentra en esta región, por lo que la suspensión temporal de operaciones puede afectar el suministro mientras las instalaciones permanecen cerradas.

Las compañías energéticas suelen detener la producción y retirar al personal cuando las condiciones meteorológicas ponen en riesgo las plataformas. Una vez que el huracán se aleje, los equipos deberán inspeccionar las instalaciones antes de reanudar las actividades. Las plataformas que no presenten daños podrán volver a operar después de completar las revisiones de seguridad, mientras que aquellas con afectaciones podrían permanecer fuera de servicio durante más tiempo.

Las refinerías también están bajo presión

El impacto potencial no se limita a la extracción de petróleo y gas. La costa estadounidense del Golfo de México concentra más de la mitad de la capacidad de refinación del país, una infraestructura fundamental para producir gasolina, diésel y combustible de aviación.

El analista Andrew Lipow, presidente de la consultora Lipow Oil, estimó que las instalaciones amenazadas por Isaías representan aproximadamente el 14 % de la capacidad de refinación estadounidense, equivalente a unos 2.7 millones de barriles diarios.

Una interrupción prolongada podría reducir la disponibilidad de combustibles y complicar la recuperación de las reservas comerciales. El efecto final dependerá de la trayectoria del huracán, los daños que provoque y el tiempo necesario para restablecer las operaciones en las instalaciones afectadas.

La coincidencia entre el cierre preventivo de plataformas y las posibles interrupciones en las refinerías añade presión a un mercado energético que ya enfrenta incertidumbre geopolítica.

La tensión con Irán impulsa los precios

El mercado internacional del petróleo también reaccionó a las informaciones sobre la posibilidad de nuevos ataques estadounidenses contra Irán. El precio del crudo Brent, referencia internacional, subió cerca de un 5 % durante las primeras operaciones del jueves, según el reporte de la Agencia EFE.

La preocupación por una escalada militar en Oriente Medio se suma al riesgo de interrupciones en el suministro estadounidense. Cuando ambos factores coinciden, los operadores suelen anticipar una menor disponibilidad de crudo y un aumento de los costos energéticos.

Reuters informó que el Brent cerró la jornada en 104.28 dólares por barril, con un incremento de 4.08 dólares, mientras que el crudo estadounidense West Texas Intermediate terminó en 91.49 dólares.

En el mercado minorista, el precio promedio de la gasolina en Estados Unidos se situó en 4.36 dólares por galón. Aunque el nivel era ligeramente inferior al de una semana antes, superaba en 21 centavos el registrado un mes atrás.

La evolución de los precios dependerá de la duración de las interrupciones en el Golfo, la recuperación de la producción y los acontecimientos relacionados con Irán. Si las instalaciones energéticas reanudan pronto sus operaciones y el ciclón no causa daños importantes, parte de la presión podría moderarse. Sin embargo, una interrupción prolongada mantendría la incertidumbre sobre el abastecimiento.

Isaías representa así una doble amenaza para el sector energético estadounidense: pone en riesgo instalaciones esenciales para la producción y refinación de combustibles, al mismo tiempo que coincide con un periodo de tensión geopolítica que ya está repercutiendo en las cotizaciones internacionales.