El secretario general de las Naciones Unidas, António Guterres, propuso un presupuesto de 3 mil 300 millones de dólares para 2027, una reducción del 1.2% respecto al presupuesto aprobado para 2026. La propuesta contempla recortes de personal, la reorganización de puestos directivos y el traslado de funciones a distintas sedes internacionales, mientras el organismo advierte que la falta de pagos oportunos de los Estados miembros amenaza su capacidad para cumplir sus responsabilidades.

Un presupuesto menor ante desafíos globales crecientes

António Guterres presentó el 13 de octubre ante la Quinta Comisión de la Asamblea General de las Naciones Unidas su propuesta presupuestaria para 2027, en un contexto marcado por conflictos armados, crisis humanitarias, cambio climático y transformaciones económicas asociadas con la inteligencia artificial.

El plan establece un presupuesto de aproximadamente 3 mil 300 millones de dólares, lo que representa una reducción de 40.8 millones de dólares frente al monto aprobado para 2026. La propuesta forma parte de los esfuerzos de reorganización administrativa impulsados por la iniciativa UN80, cuyo propósito es revisar las estructuras y operaciones de la Organización.

Durante su intervención, Guterres sostuvo que las necesidades internacionales continúan aumentando, pese a las restricciones financieras que enfrenta el organismo. El secretario general advirtió que los conflictos persisten en distintas regiones, las necesidades humanitarias crecen y las divisiones geopolíticas dificultan la cooperación entre países.

También señaló que los avances hacia los Objetivos de Desarrollo Sostenible siguen siendo insuficientes y que las alteraciones climáticas afectan a comunidades de todo el mundo. En este escenario, la ONU enfrenta el reto de mantener sus operaciones y responder a las prioridades establecidas por sus Estados miembros con recursos más limitados.

La iniciativa UN80 impulsa cambios administrativos

La propuesta presupuestaria se inscribe en la iniciativa UN80, un proceso de reforma que busca mejorar la eficiencia institucional y reorganizar la forma en que se administran los recursos humanos y financieros de las Naciones Unidas.

Como parte de los ajustes realizados, la Secretaría ha eliminado 3 mil 116 puestos, de acuerdo con el balance presentado por Guterres. La reforma también contempla la revisión de cargos directivos, la consolidación de servicios administrativos y la redistribución de funciones entre distintas oficinas de la Organización.

El secretario general informó que se propone suprimir algunos puestos de alto nivel y degradar 14 cargos directivos. Estas medidas buscan ajustar la estructura jerárquica y reducir costos, aunque su aplicación deberá mantener la capacidad operativa necesaria para cumplir los mandatos aprobados por los Estados miembros.

La reorganización representa una de las principales líneas de trabajo de UN80, que pretende adaptar las estructuras internas a las restricciones presupuestarias y a las nuevas necesidades institucionales.

Nairobi, Ginebra, Viena y Adís Abeba asumirán nuevas funciones

Entre las medidas previstas para 2027 se encuentran nuevas reubicaciones de puestos en 12 entidades de las Naciones Unidas. Una parte importante de estas funciones se trasladaría a Nairobi, capital de Kenia, mientras que otras actividades administrativas se distribuirían entre Ginebra, Viena y Adís Abeba.

La propuesta también contempla ampliar el uso de plataformas administrativas compartidas en estas ciudades para concentrar determinadas tareas y evitar duplicaciones operativas.

La redistribución geográfica de funciones forma parte de los esfuerzos por racionalizar los gastos y aprovechar las capacidades existentes en las distintas sedes. Su impacto dependerá de los costos de transición, la continuidad de los servicios y la capacidad de las oficinas receptoras para asumir las responsabilidades adicionales.

Otro cambio consiste en incorporar desde el inicio del proceso presupuestario los ajustes de costos estándar. Según Guterres, este mecanismo evitará realizar una recalculación separada más adelante durante el año y permitirá una planificación financiera más clara.

La ONU reporta avances en representación y administración

Al presentar los resultados de la iniciativa UN80, Guterres señaló que se redujo de 28 a 26 el número de Estados miembros considerados subrepresentados en la composición del personal de la Organización.

También destacó que se alcanzó la paridad de género entre el personal contratado internacionalmente y que se consolidaron las operaciones relacionadas con el procesamiento de nóminas.

Estos cambios forman parte de los objetivos de reorganización institucional. Sin embargo, la reducción de gastos y la modificación de las estructuras administrativas deben evaluarse junto con la capacidad de la ONU para mantener sus programas, prestar servicios y ejecutar las tareas que le encomiendan los países miembros.

Guterres advierte que los recortes no resolverán la crisis financiera

A pesar de las medidas de eficiencia, el secretario general advirtió que la reorganización administrativa no será suficiente para resolver los problemas de liquidez de la Organización. La ONU depende de las contribuciones financieras de sus Estados miembros para sostener buena parte de sus operaciones y ejecutar los mandatos aprobados por sus órganos.

Guterres pidió a los países que cumplan sus obligaciones financieras y paguen sus cuotas íntegramente y dentro de los plazos establecidos. Según explicó, disponer de recursos previsibles es indispensable para planificar las actividades y evitar interrupciones en los programas institucionales.

La falta de liquidez puede dificultar la ejecución de actividades incluso cuando estas cuentan con autorización presupuestaria, ya que los recursos aprobados deben estar disponibles para cubrir los gastos correspondientes.

El jefe de la ONU insistió en que una administración más eficiente no puede sustituir una base financiera estable. Por ello, el ajuste del presupuesto debe acompañarse de un compromiso efectivo de los Estados miembros con el financiamiento de la Organización.

La Asamblea General deberá examinar la propuesta

La propuesta de presupuesto para 2027 será examinada en el marco del proceso presupuestario de las Naciones Unidas, en el que participa la Quinta Comisión de la Asamblea General, integrada por representantes de los 193 Estados miembros.

Esta comisión se ocupa de los asuntos administrativos y presupuestarios, por lo que sus deliberaciones son fundamentales para determinar los recursos que se asignarán a las actividades de la Organización.

El proceso deberá conciliar las necesidades operativas de la ONU con las restricciones financieras y las prioridades definidas por los países. También tendrá que considerar los efectos de los cambios de personal, la redistribución de funciones y la reorganización de las estructuras administrativas.

El desafío será mantener la capacidad de respuesta internacional

La reducción presupuestaria propuesta refleja la presión financiera que enfrenta Naciones Unidas en un momento de crecientes necesidades internacionales. Los recortes de puestos y la reorganización de oficinas buscan contener los gastos, pero también plantean el desafío de preservar las capacidades técnicas y operativas del organismo.

La efectividad de las reformas dependerá tanto de la aplicación de los ajustes administrativos como del cumplimiento de las obligaciones financieras de los Estados miembros. Sin recursos suficientes y previsibles, la Organización puede encontrar dificultades para ejecutar los programas y las actividades que los propios gobiernos le han encomendado.

La discusión del presupuesto de 2027 pondrá sobre la mesa una cuestión central para el futuro de Naciones Unidas: cómo mantener su capacidad de actuación frente a conflictos, crisis humanitarias y desafíos globales mientras reorganiza sus operaciones y busca una mayor estabilidad financiera.