Niños de Líbano, Palestina y Siria se sumaron a la campaña internacional “Un millón de niños rezando el Rosario”, convocada del 1 al 7 de octubre por la fundación pontificia Ayuda a la Iglesia Necesitada (ACN). En medio de los conflictos armados y sus consecuencias sobre las familias, estudiantes y comunidades religiosas respondieron al llamado del papa León XIV para pedir por la paz mediante la oración, junto con más de un millón de menores de distintas partes del mundo.
La iniciativa de este año estuvo inspirada especialmente en el mensaje de Nuestra Señora de Fátima: “Al final, mi Inmaculado Corazón triunfará”. En distintos puntos de Medio Oriente, los participantes se reunieron en iglesias, catedrales y patios escolares para rezar por las víctimas de la guerra, las personas desplazadas y quienes viven en condiciones de inseguridad.
Las actividades reflejaron la participación de comunidades católicas que, pese a las dificultades de la región, mantienen espacios de encuentro y oración para promover la esperanza y la reconciliación.
Líbano: más de 1,300 estudiantes rezan por los niños afectados por la guerra
En Líbano, la campaña se desarrolló en un contexto de graves consecuencias humanitarias derivadas de los ataques y los desplazamientos. Según cifras de UNICEF citadas en el reporte, al menos 261 niños habían muerto y 1,056 resultado heridos en ataques israelíes contra el país desde el 2 de marzo. El organismo también había informado en marzo que un promedio de al menos 19,000 niños eran desplazados cada día.
En la Diócesis Maronita de Antelias, más de 1,300 estudiantes participaron en una jornada de oración acompañados por el obispo Antoine Bou Najem.
Durante el encuentro, el prelado invitó a rezar por los menores que viven con miedo, quienes han perdido sus hogares y aquellos que sufren las consecuencias de la guerra, el hambre y el dolor.
La actividad buscó expresar solidaridad con los niños afectados por la violencia y recordar la importancia de proteger a la población infantil en los conflictos armados.
Palestina: estudiantes de Jerusalén piden por la paz
En Palestina, las oraciones se realizaron en medio de las consecuencias de la guerra en Gaza, que ha provocado destrucción, desplazamientos y dificultades para numerosas familias.
En Jerusalén, estudiantes de Our Lady of Pilar College, conocido también como Colegio Español, se reunieron en el patio de su escuela para rezar el Rosario. El centro educativo, situado en la Ciudad Vieja y dirigido por las Hijas Misioneras del Calvario, atiende a estudiantes de familias desfavorecidas de Jerusalén Este y zonas cercanas.
La participación de los alumnos formó parte de los esfuerzos de comunidades educativas y religiosas para ofrecer espacios de acompañamiento espiritual a los menores en un entorno marcado por la incertidumbre y las consecuencias del conflicto.
Siria: oración y esperanza desde la ciudad de Homs
En Siria, niños y familias se congregaron en la Catedral del Espíritu Santo de Homs para participar en la campaña internacional. La ciudad ha sufrido las consecuencias de años de guerra, que han dejado profundas secuelas sociales y humanitarias.
La Arquidiócesis Católica Siria de Homs, Hama y Nabk destacó el significado de la participación infantil en una comunidad que continúa buscando estabilidad y paz.
En un mensaje difundido por la arquidiócesis, los organizadores describieron las oraciones de los niños como una expresión de esperanza y pidieron la intercesión de María para que el mundo avance hacia el amor y la unidad.
Una campaña mundial de oración por la infancia y la reconciliación
“Un millón de niños rezando el Rosario” es una iniciativa impulsada por Ayuda a la Iglesia Necesitada que busca promover la oración por la paz y la unidad entre los pueblos. Cada año, la campaña invita a niños, familias, escuelas y comunidades religiosas a participar en encuentros de oración.
La edición de octubre de 2026 tuvo una relevancia particular en Medio Oriente, donde las comunidades participantes pidieron por quienes han perdido familiares, hogares o acceso a servicios esenciales debido a los conflictos.
Las jornadas realizadas en Líbano, Palestina y Siria mostraron cómo la iniciativa reunió a menores de distintas comunidades en torno a una intención común: pedir el fin de la violencia y condiciones que permitan a los niños crecer con seguridad y dignidad.


