El Gobierno de México anunció que Estados Unidos levantó, con efecto inmediato, las restricciones que impedían a las aerolíneas mexicanas proponer nuevas rutas y frecuencias hacia ese país desde el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (AICM) y el Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles (AIFA). La decisión, anunciada el viernes 16 de octubre, se produce después de meses de negociaciones y avances en los compromisos bilaterales sobre transporte aéreo.

Se reabre la posibilidad de ampliar las rutas

En un comunicado conjunto, las secretarías de Relaciones Exteriores (SRE) y de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes (SICT) informaron que el Departamento de Transporte de Estados Unidos (DOT, por sus siglas en inglés) revocó la Orden 213-2, mediante la cual había impuesto restricciones a operaciones de aerolíneas mexicanas desde los dos aeropuertos de la zona metropolitana de la Ciudad de México.

La medida permitirá que las compañías mexicanas vuelvan a presentar propuestas para desarrollar nuevas rutas y aumentar frecuencias hacia el mercado estadounidense. Sin embargo, el levantamiento de las restricciones no significa que todos los vuelos puedan comenzar a operar de inmediato: las aerolíneas deberán cumplir los procedimientos de autorización y los requisitos regulatorios correspondientes.

De acuerdo con información difundida por Reuters, las compañías mexicanas también deberán continuar presentando sus itinerarios ante las autoridades estadounidenses y obtener las aprobaciones exigidas para operar servicios con aeronaves de gran tamaño.

El conflicto comenzó en 2025

Las restricciones fueron anunciadas a finales de octubre de 2025, en medio de un desacuerdo entre ambos países sobre la aplicación del acuerdo bilateral de transporte aéreo firmado en 2015.

En ese momento, Washington cuestionó las decisiones mexicanas relacionadas con la reducción de operaciones en el AICM, la asignación de franjas horarias o slots y el traslado de vuelos de carga al AIFA. Según las autoridades estadounidenses, esas medidas afectaban las condiciones de competencia y el acceso de las aerolíneas a la infraestructura aeroportuaria.

Las disposiciones estadounidenses contemplaron la suspensión de dos rutas que operaban desde el AIFA y la cancelación de once rutas propuestas, además de restricciones para futuras operaciones de transportistas mexicanos desde los aeropuertos afectados.

Por su parte, el Gobierno de México defendió sus decisiones como parte de una estrategia para mejorar la seguridad, la eficiencia y la distribución de las operaciones dentro del sistema aeroportuario metropolitano, particularmente ante la saturación del aeropuerto capitalino.

Un acuerdo bilateral abrió el camino al levantamiento

El 5 de mayo de 2026, México y Estados Unidos anunciaron medidas para fortalecer el transporte aéreo bilateral y establecieron un mecanismo de diálogo técnico para supervisar los compromisos acordados.

Entre los puntos abordados estuvieron el reconocimiento del AIFA como parte integral de la oferta aeroportuaria de la Ciudad de México, el acceso equitativo y transparente a la infraestructura para operaciones de carga y el seguimiento de las condiciones regulatorias aplicables a las aerolíneas de ambos países.

El Gobierno mexicano atribuyó el levantamiento de las restricciones a los avances alcanzados mediante ese proceso de negociación. La decisión representa un paso para normalizar la relación bilateral en materia de aviación, aunque las autoridades estadounidenses mantendrán la supervisión sobre el cumplimiento de los compromisos pendientes.

Posibles efectos en la conectividad aérea

La eliminación de las restricciones abre oportunidades para que las aerolíneas mexicanas propongan nuevas conexiones con ciudades estadounidenses o incrementen las frecuencias de rutas existentes desde el AICM y el AIFA.

La ampliación efectiva de la oferta dependerá de las propuestas comerciales de las compañías, la demanda de pasajeros, la disponibilidad de aeronaves y las autorizaciones necesarias. Por ello, el anuncio no implica que las nuevas rutas estén definidas ni que sus fechas de inicio hayan sido confirmadas.

El resultado también refleja la importancia de los acuerdos regulatorios para la conectividad entre México y Estados Unidos, dos mercados estrechamente vinculados por los viajes de negocios, el turismo y el transporte de mercancías.