Incorporar inteligencia artificial no garantiza transformar la enseñanza

Notipress.- La incorporación de inteligencia artificial (IA) en las escuelas no garantiza una transformación de la enseñanza. Las políticas educativas, las reglas institucionales y la organización escolar pueden limitar el alcance de estas herramientas, incluso cuando ofrecen nuevas posibilidades para estudiantes y docentes. Experiencias de aprendizaje personalizado y propuestas para modificar la evaluación académica muestran distintas formas de abordar este desafío.

En entrevista con NotiPress durante la cumbre EduPraxis Global, celebrada el 10 de octubre de 2026 en Ciudad de México, el especialista en educación Azael Rabi Zausa Borja sostuvo que el paradigma educativo depende principalmente de las políticas públicas y las estructuras bajo las cuales funcionan las instituciones, más que de la disponibilidad de nuevas tecnologías.

El entrevistado consideró que la inteligencia artificial contribuye a socializar y democratizar el acceso a herramientas digitales. Sin embargo, cuestionó que esta expansión represente necesariamente una mejora o un deterioro del modelo educativo, pues las condiciones que organizan la enseñanza pueden permanecer intactas.

“Mientras no se rompa la estructura puede haber miles de herramientas, incluso hologramas o lo que sea, pero va a ser parte de lo mismo”, expresó al explicar por qué la innovación tecnológica en la educación no implica automáticamente un cambio de paradigma.

Las políticas educativas condicionan la transformación de las aulas

Para Zausa Borja, el funcionamiento de las escuelas responde a decisiones institucionales que determinan cómo se desarrollan las actividades educativas. Entre los elementos mencionados se encuentran las políticas públicas, las reglas escolares y las condiciones organizativas que forman parte del modelo de enseñanza.

Desde esta perspectiva, incorporar inteligencia artificial no modifica por sí mismo las estructuras que determinan su utilización. Una institución puede disponer de herramientas avanzadas y continuar desarrollando sus actividades conforme a las mismas prácticas y obligaciones.

El especialista distinguió entre las posibilidades que ofrece una tecnología y la capacidad del sistema educativo para transformar sus métodos. Aunque reconoció los beneficios de la IA, consideró que el cambio de paradigma educativo debe involucrar aspectos estructurales y no limitarse a la digitalización.

Esta discusión también alcanza a las habilidades que las instituciones enseñan y evalúan. Fernando Leibowich Beker, fundador y CEO de Lidd AI, planteó que el avance de la inteligencia artificial está desplazando el valor profesional desde la ejecución de tareas hacia el pensamiento estratégico, la auditoría crítica y la supervisión de procesos tecnológicos. En declaraciones para NotiPress, sostuvo que las distintas profesiones incorporarán capacidades de IA de manera transversal y que las especializaciones adquirirán mayor importancia.

La perspectiva también tiene implicaciones educativas. Leibowich Beker advirtió que numerosos ejercicios académicos continúan evaluando procedimientos repetitivos que herramientas básicas de IA ya pueden realizar. Su planteamiento apunta a diseñar actividades donde los estudiantes deban definir problemas, verificar resultados y ejercer pensamiento crítico, en lugar de limitarse a entregar respuestas producidas mediante automatización.

Escuelas incorporan inteligencia artificial para personalizar el aprendizaje

Mientras continúa el debate sobre las políticas educativas, algunas instituciones han desarrollado aplicaciones concretas de inteligencia artificial dentro de sus modelos de enseñanza.

En México, American Institute of Monterrey (AIM), perteneciente a Inspired Education Group, incorporó desde 2024 herramientas de tecnología educativa orientadas a personalizar el aprendizaje. Estos sistemas permiten analizar el progreso de los estudiantes, recomendar ejercicios adaptados a su nivel de comprensión y proporcionar a los profesores reportes detallados sobre su desempeño.

Entre las soluciones utilizadas se encuentra Inspired AI, una plataforma que ofrece recorridos personalizados en materias como matemáticas, inglés y ciencias. Su implementación permite ilustrar una modalidad de integración tecnológica donde la información sobre el desempeño académico sirve para orientar las actividades de aprendizaje.

El caso muestra una aplicación distinta de la simple automatización de tareas: utilizar información generada por sistemas digitales para adaptar ejercicios y apoyar el seguimiento docente.

La automatización puede mantener las mismas cargas administrativas

Como ejemplo de las limitaciones institucionales, el especialista describió la presencia de plataformas digitales, registros en la nube y formularios que los profesores deben completar durante sus actividades. Planteó el caso de una clase de 50 minutos para cuestionar cuánto tiempo puede destinarse a procedimientos automatizados y cuánto permanece disponible para la enseñanza y la interacción con los estudiantes.

En su valoración, estas obligaciones pueden contribuir al cansancio docente y a la desconexión de los alumnos cuando desplazan la atención de las actividades educativas.

El problema, según su planteamiento, no reside necesariamente en la tecnología utilizada, sino en las prácticas institucionales dentro de las cuales se incorpora. Digitalizar un procedimiento administrativo no significa revisar su necesidad ni transformar la organización escolar que lo exige.

Al abordar la burocracia educativa, reconoció la existencia de cargas administrativas excesivas. También vinculó estas prácticas con su visión crítica sobre las políticas públicas, aunque señaló que no se consideraba competente para explicar el origen de ese fenómeno.

Transformar la educación también implica revisar qué se enseña

La discusión sobre el cambio educativo no se limita a incorporar plataformas, sino que también comprende las capacidades que las escuelas buscan desarrollar.

En esa línea, The Wingate School, institución de Inspired Education Group en Ciudad de México, ha planteado la necesidad de preparar a los estudiantes para trayectorias profesionales cambiantes. Juliet Wingate, directora de Operaciones y Admisiones del colegio, señaló a NotiPress que la formación debe ir más allá del ingreso a la universidad y fortalecer habilidades para tomar decisiones, resolver problemas y adaptarse a nuevas circunstancias.

La institución identifica la comunicación, el liderazgo, la resolución de problemas y la adaptación como competencias relevantes para enfrentar escenarios profesionales inciertos. Este planteamiento amplía la discusión sobre innovación educativa hacia los objetivos de formación, independientemente de las herramientas tecnológicas utilizadas.

Para Zausa Borja, la inteligencia artificial también abre posibilidades de aprendizaje mediante el diálogo con sistemas generativos, la formulación de preguntas, la identificación de errores y la contrastación de información. En ese contexto, defendió la función del docente como facilitador del aprendizaje, capaz de acompañar al estudiante en la utilización de estas tecnologías.

Asimismo, propuso considerar especializaciones académicas relacionadas con la inteligencia artificial en disciplinas como medicina, videojuegos y diseño gráfico, distinguiendo entre preparación técnica y formación científica.

Estas oportunidades no modifican su diagnóstico sobre el sistema educativo. La disponibilidad de herramientas más avanzadas no sustituye la necesidad de revisar las condiciones institucionales que organizan la enseñanza.

Su expectativa es que la educación experimente una transformación de paradigma que vaya más allá del entorno digital. Bajo este planteamiento, las políticas educativas y las estructuras escolares siguen siendo determinantes para definir si la inteligencia artificial contribuye a nuevas formas de enseñar o simplemente se incorpora a las prácticas existentes.