En México, 23.6 millones de mujeres de 40 años o más viven o han vivido el climaterio y la menopausia. Sin embargo, el acceso a una atención adecuada sigue siendo un desafío: el 57% de las mujeres encuestadas cubre de su bolsillo los gastos relacionados con esta etapa, mientras que el 67% afirma que los síntomas afectan su desempeño laboral o sus actividades cotidianas, según un estudio de UNFPA México y el movimiento SinReglas.

El 18 de octubre, fecha que se conmemora internacionalmente para visibilizar la menopausia, representa una oportunidad para hablar de sus implicaciones médicas, sociales y económicas. Aunque se trata de una transición natural, la falta de información, las dificultades para obtener un diagnóstico preciso y las limitaciones de cobertura de algunos seguros pueden aumentar la carga que enfrentan las mujeres.

La menopausia no solo implica cambios físicos y emocionales. También puede generar gastos recurrentes en consultas especializadas, medicamentos, estudios clínicos y tratamientos para atender síntomas que afectan la calidad de vida.

Diagnósticos complejos y síntomas que pueden confundirse

El caso de una mujer de 43 años que presentó fatiga, cambios de peso y malestar pese a obtener resultados de laboratorio aparentemente normales ilustra las dificultades que pueden surgir durante el proceso de diagnóstico. Después de varios meses de consultas, recibió un diagnóstico de síndrome metabólico y fue canalizada con un especialista en nutrición.

De acuerdo con el caso publicado por El Economista, la paciente contaba con un seguro de gastos médicos mayores que cubrió principalmente los estudios de laboratorio. Las consultas y el medicamento indicado representaron un desembolso mensual de al menos 4,500 pesos.

Los síntomas de la perimenopausia pueden coincidir con los de otras condiciones, como el hipotiroidismo y las alteraciones metabólicas. La fatiga, los cambios de peso, las dificultades para dormir y las modificaciones en el estado de ánimo no son exclusivos de la transición menopáusica, por lo que requieren una valoración médica individualizada.

La endocrinóloga Lourdes Basurto advirtió que atribuir automáticamente estas manifestaciones a la edad puede retrasar la identificación de otros problemas de salud. Por ello, los síntomas persistentes deben evaluarse considerando los antecedentes clínicos y los estudios que el personal médico considere pertinentes.

Qué es el climaterio y cuáles son sus manifestaciones

El climaterio es la etapa de transición entre el periodo reproductivo y la posmenopausia. Durante este proceso pueden presentarse bochornos, sudoraciones nocturnas, insomnio, cambios de ánimo, ansiedad, disminución del deseo sexual y modificaciones en la salud ósea y cardiovascular.

La menopausia se confirma retrospectivamente cuando han transcurrido 12 meses consecutivos sin menstruación y no existe otra causa que explique la ausencia del periodo. La edad de aparición y la intensidad de los síntomas varían entre mujeres.

El Instituto Mexicano del Seguro Social cuenta con una guía de práctica clínica para el diagnóstico y tratamiento de la perimenopausia y la posmenopausia. La evaluación puede incluir la revisión de los síntomas, los antecedentes médicos y pruebas específicas cuando están indicadas.

Un resultado normal en un análisis aislado no necesariamente explica todos los síntomas. Si las molestias persisten, es conveniente solicitar una nueva valoración y preguntar al profesional de salud si se requiere investigar otras causas.

Los gastos médicos y las limitaciones de los seguros

La atención relacionada con la menopausia puede incluir consultas ginecológicas o endocrinológicas, análisis clínicos, medicamentos y tratamientos para controlar síntomas específicos. Cuando estos servicios no están disponibles oportunamente en el sistema público, algunas mujeres recurren a la atención privada y asumen una parte importante de los costos.

Los seguros de gastos médicos mayores no cubren necesariamente todas las consultas, medicamentos ambulatorios o servicios preventivos. Las condiciones dependen de cada póliza, sus exclusiones, deducibles, coaseguros, periodos de espera y tabuladores de honorarios.

Por ello, antes de iniciar un tratamiento prolongado, conviene solicitar a la aseguradora una explicación por escrito de los conceptos cubiertos y de los gastos que deberá pagar la persona asegurada. Esta revisión puede ayudar a anticipar desembolsos y evitar comprometer el presupuesto familiar sin conocer las condiciones del contrato.

El impacto también alcanza el entorno laboral

Los efectos de la menopausia no se limitan a la consulta médica. El estudio de UNFPA México y SinReglas citado por El Economista señala que el 67% de las mujeres encuestadas considera que los síntomas afectan su desempeño laboral o sus actividades cotidianas.

Además, siete de cada diez mujeres no hablan de esta etapa en sus espacios de trabajo, de acuerdo con las cifras difundidas por Mamen Díaz, representante del movimiento SinReglas. El silencio puede dificultar que las trabajadoras soliciten ajustes razonables o reciban apoyo ante síntomas que afectan el sueño, la concentración y el bienestar.

Díaz planteó la necesidad de contar con profesionales de la salud capacitados, entornos laborales informados y políticas que reconozcan las necesidades de las mujeres durante esta transición.

Por su parte, Marcela Vázquez Coronado, fundadora de Mujer, Hormona y Salud, señaló que aún es necesario ampliar la formación médica especializada en menopausia y mejorar la información disponible para las pacientes.

Cómo prepararse para esta etapa

Especialistas y organizaciones recomiendan llevar un registro de los síntomas, su frecuencia y su impacto en las actividades cotidianas. También resulta útil anotar las consultas, los estudios y los medicamentos para identificar los gastos recurrentes y planear el presupuesto.

Ante molestias persistentes, las mujeres pueden solicitar una evaluación médica integral y preguntar qué otras condiciones podrían explicar sus síntomas. También conviene revisar periódicamente las coberturas del seguro, confirmar los costos antes de aceptar procedimientos y conocer las alternativas de atención disponibles en el sistema público de salud.

La menopausia no debe tratarse como un problema menor ni como una explicación automática para cualquier malestar. Reconocer sus manifestaciones, mejorar la preparación de los servicios médicos y reducir las barreras económicas son pasos necesarios para que las mujeres reciban atención oportuna y mantengan su calidad de vida.