La Organización Meteorológica Mundial prevé que El Niño se intensifique hacia finales de 2026 y advierte que sus efectos pueden prolongarse hasta 2027, con riesgos de sequías, lluvias extremas e impactos sobre los medios de vida.
Las agencias de Naciones Unidas elevaron la alerta ante la posible intensificación de El Niño durante los próximos meses. La Organización Meteorológica Mundial señaló que el fenómeno podría alcanzar una fuerza excepcional y alterar los patrones de lluvia y temperatura en distintas regiones del planeta.
La actualización climática estacional de la OMM proyecta que la anomalía media de la temperatura superficial del mar en la región Niño 3.4 del Pacífico tropical alcance aproximadamente 3.8 °C por encima del promedio entre noviembre de 2026 y enero de 2027. El organismo prevé que el calentamiento llegue a su punto máximo alrededor de diciembre.
Celeste Saulo, secretaria general de la OMM, advirtió que la intensidad prevista podría situarse fuera de los parámetros habituales de seguimiento de las últimas cuatro décadas. Sin embargo, recalcó que una proyección climática no anticipa de forma automática un desastre concreto en cada país: modifica probabilidades y debe interpretarse con pronósticos regionales y nacionales.
El Niño altera los patrones normales de temperatura y precipitaciones. En algunas zonas puede favorecer sequías prolongadas; en otras, lluvias intensas, inundaciones y olas de calor. La OMM identificó riesgos de condiciones más húmedas en partes de África oriental, de sequedad en el sur de África y de una mayor amenaza de sequía en regiones de Centroamérica, el Caribe meridional y la Amazonía.
Tom Fletcher, responsable de ayuda de emergencia de la ONU, llamó a acelerar la preparación humanitaria. El énfasis está en actuar antes de que las amenazas se conviertan en emergencias: reforzar la protección de medios de subsistencia, asegurar semillas adaptadas, proteger el ganado, mejorar las defensas ante inundaciones y facilitar apoyo a las comunidades más expuestas.
En Centroamérica, donde el Corredor Seco ya enfrenta una alta vulnerabilidad climática, la prevención resulta especialmente relevante. La OMM recuerda que las alertas tempranas permiten anticipar decisiones sobre agua, agricultura y protección social, aunque su eficacia depende de que la información llegue a las comunidades y se traduzca en recursos concretos.
La organización también advierte que El Niño puede agravar necesidades existentes entre personas desplazadas, refugiadas y comunidades afectadas por conflictos, donde el acceso al agua, la salud, el saneamiento y la alimentación ya se encuentra bajo presión. Los impactos no terminan cuando disminuye el calentamiento oceánico; pueden prolongarse durante meses por sus efectos sobre cultivos, energía, precios y disponibilidad de agua.
El llamado central de Naciones Unidas es claro: El Niño no puede evitarse, pero sus peores consecuencias humanas sí pueden reducirse mediante preparación, financiamiento oportuno y coordinación entre gobiernos, agencias humanitarias y comunidades locales.


