Consumir suficientes calorías no siempre significa estar bien nutrido, especialmente durante los primeros años de crecimiento
Notipress.- Un niño puede comer abundantemente todos los días y, sin embargo, no recibir los nutrientes necesarios para desarrollarse adecuadamente durante sus primeros años. Esta contradicción quedó reflejada en una investigación de la Universidad ISALUD, realizada con 496 niños argentinos de hasta tres años.
Los resultados revelaron que más de la mitad de los participantes de entre 13 y 36 meses superaba las recomendaciones de proteínas. En algunos casos, el consumo alcanzaba hasta cinco veces la cantidad aconsejada según el peso corporal, mientras persistían ingestas insuficientes de nutrientes esenciales.
Durante cuatro días, los investigadores analizaron la alimentación de niños de Buenos Aires y su área metropolitana, Córdoba, Mendoza y Rosario. El relevamiento identificó que entre el 10% y el 35% de los participantes no alcanzaba las recomendaciones de determinados micronutrientes, especialmente vitamina D, hierro y calcio.
Por qué los niños consumen demasiadas proteínas y pocas vitaminas
Una de las principales explicaciones aparece en la composición de las comidas y en la escasa variedad de alimentos incorporados durante la infancia. Los lácteos, cereales y carnes predominaban en los registros alimentarios, mientras frutas, verduras y huevos aparecían con menor frecuencia.
Las legumbres y los frutos secos, que pueden contribuir a una alimentación variada, tuvieron una presencia mínima entre los participantes evaluados. Además, menos de la mitad de los bebés de 7 a 12 meses consumía alimentos de al menos cinco grupos diferentes.
El tipo de leche también marcó diferencias importantes, especialmente entre quienes consumían leche de vaca y aquellos que recibían fórmulas infantiles fortificadas. Estas últimas mostraron mayores aportes promedio de hierro, zinc y vitamina D, aunque este último nutriente permaneció por debajo de las recomendaciones en ambos grupos.
Otro factor relevante fue la situación económica familiar, relacionada con una menor ingesta de micronutrientes entre los niños de hogares con menos recursos. Las diferencias fueron especialmente significativas para el hierro y la vitamina D, dos componentes fundamentales de una alimentación adecuada durante el crecimiento.
Qué consecuencias puede tener este desequilibrio nutricional
Las proteínas son necesarias para formar y mantener tejidos, pero consumir cantidades elevadas no compensa automáticamente la falta de otros nutrientes esenciales. El hierro interviene en el transporte de oxígeno y el desarrollo neurológico, por lo que una ingesta insuficiente sostenida puede favorecer la anemia.
Por su parte, el calcio y la vitamina D participan en la formación y el mantenimiento de los huesos durante el crecimiento infantil. Una ingesta insuficiente prolongada puede comprometer la salud ósea, aunque los registros alimentarios del estudio no permiten establecer consecuencias clínicas individuales.
La investigación también encontró una mayor diversidad alimentaria entre los niños que continuaban recibiendo lactancia materna, seguida por quienes consumían fórmulas infantiles. Este resultado describe diferencias entre los grupos evaluados, sin demostrar que el tipo de leche determine por sí solo la calidad nutricional.


