La Iglesia católica mexicana llamó a las autoridades y a la sociedad a reforzar la protección de niñas, niños y adolescentes frente al reclutamiento por parte del crimen organizado. La Arquidiócesis de México advirtió que la prevención debe comenzar antes de que los menores sean captados por grupos delictivos y destacó la necesidad de ofrecerles seguridad, atención y oportunidades para construir un futuro.
En un editorial publicado en el semanario católico Desde la Fe, la institución señaló que las comunidades deben responder a las necesidades de pertenencia, reconocimiento y desarrollo de la infancia, para evitar que las organizaciones criminales aprovechen esas aspiraciones.
La Arquidiócesis sostuvo que actuar de manera anticipada implica garantizar que niñas, niños y adolescentes encuentren entornos seguros y alternativas que les permitan desarrollarse sin quedar expuestos a las presiones de la delincuencia.
Cifras evidencian la violencia contra menores
Para dimensionar el problema, la Iglesia citó datos del Programa de Seguridad Ciudadana de la Universidad Iberoamericana (UIA). Según las cifras mencionadas, 1,338 niñas, niños y adolescentes murieron por agresiones en México durante 2024.
Asimismo, 7,941 menores que habían sido reportados como desaparecidos entre 2019 y 2024 continuaban sin ser localizados al 5 de septiembre de 2025.
Los datos fueron recopilados a partir de fuentes oficiales y organizaciones ciudadanas para elaborar un cuadernillo sobre el reclutamiento infantil, publicado recientemente por la institución académica.
El documento advierte que México carece de un registro específico que permita conocer con precisión cuántas niñas, niños y adolescentes son captados por organizaciones criminales. Esta ausencia de información dificulta dimensionar el fenómeno y diseñar respuestas públicas adecuadas.
El reclutamiento puede comenzar con engaños o amenazas
La Iglesia destacó que la captación de menores puede producirse mediante distintos mecanismos, entre ellos falsas ofertas de empleo, amenazas o relaciones de confianza utilizadas para acercarlos a grupos delictivos.
De acuerdo con el cuadernillo de la Universidad Iberoamericana, las organizaciones criminales pueden aprovechar las necesidades económicas, el deseo de pertenecer a un grupo y la búsqueda de reconocimiento personal para establecer vínculos con niñas, niños y adolescentes.
La publicación también advierte que el riesgo no se limita a menores que viven en condiciones de abandono o que han dejado la escuela. Incluso quienes estudian y cuentan con la presencia de sus padres pueden ser víctimas de procesos de captación.
La prevención requiere una respuesta social coordinada
La Arquidiócesis de México consideró que conocer los mecanismos de reclutamiento es un paso indispensable para prevenirlos. En ese sentido, reconoció la importancia de investigaciones que permitan comprender cómo operan las redes de captación y qué circunstancias pueden aumentar la vulnerabilidad de los menores.
El llamado plantea la necesidad de una respuesta conjunta de autoridades, familias, escuelas, comunidades y organizaciones sociales para identificar riesgos, fortalecer las redes de apoyo y ofrecer alternativas de desarrollo.
La Iglesia insistió en que la protección de la infancia debe comenzar antes de que intervengan los grupos criminales. La prioridad, sostuvo, es impedir que la necesidad de seguridad, pertenencia o mejores oportunidades sea aprovechada para incorporar a menores a actividades delictivas.


