Un estudio paleogenómico amplía 20 grados hacia el norte su distribución conocida y muestra una adaptación extrema al Ártico

Notipress.- El llamado “guepardo americano” no era un verdadero guepardo y algunas de sus poblaciones del Ártico se alimentaban casi exclusivamente de peces, de acuerdo con una investigación paleogenómica publicada en Current Biology. El análisis de ADN antiguo e isótopos estables modificó la interpretación de Miracinonyx trumani, un felino extinto que habitó Norteamérica durante el Pleistoceno.

El estudio fue publicado el 4 de septiembre de 2026 y estuvo encabezado por investigadores de la Universidad de California, Santa Cruz. El equipo secuenció ADN de cuatro especímenes, uno procedente de Wyoming y tres del territorio del Yukón, en Canadá. Las muestras septentrionales habían sido atribuidas previamente a otra especie, pero el análisis genético confirmó que correspondían a M. trumani.

El resultado extendió la distribución conocida del felino más de 20 grados de latitud hacia el norte. Los investigadores también compararon su ADN con el de nueve especies de felinos y determinaron que M. trumani estaba más estrechamente relacionado con el puma moderno. Ambos linajes se separaron de un ancestro común hace aproximadamente 2.6 millones de años, mientras el ancestro compartido con los guepardos modernos se remonta a unos 4.7 millones de años.

Poblaciones del Yukón se alimentaban principalmente de peces

El equipo analizó isótopos de carbono y nitrógeno en fósiles del Yukón para reconstruir la dieta de estos animales. Los resultados mostraron señales compatibles con una alimentación casi exclusivamente basada en peces, pese a que los ejemplares provenían de lugares diferentes y habían vivido con cientos de años de separación.

Los perfiles isotópicos se asemejaron a los encontrados en depredadores especializados en recursos marinos, como determinadas orcas y lobos costeros de Columbia Británica. En contraste, el espécimen de Wyoming presentó señales propias de un depredador terrestre que consumía principalmente herbívoros.

“Estos felinos eran extraordinariamente adaptables, al igual que los pumas en toda su área de distribución actual”, señaló Molly Cassatt-Johnstone, autora principal del trabajo, en el material proporcionado. La investigadora añadió que algunas mutaciones detectadas en genes asociados con los ritmos circadianos podrían estar relacionadas con la adaptación a los ciclos extremos de luz y oscuridad de las latitudes septentrionales.

Apariencia similar al guepardo surgió por convergencia evolutiva

Durante décadas, la anatomía esbelta, las largas extremidades y otras características de M. trumani llevaron a compararlo con el guepardo africano. El nuevo análisis respalda, sin embargo, que esas similitudes representan un caso de convergencia evolutiva, donde especies no estrechamente emparentadas desarrollan rasgos semejantes frente a condiciones ambientales parecidas.

Esta interpretación también modifica una hipótesis clásica sobre el berrendo norteamericano. Durante años se propuso que su elevada velocidad había evolucionado como respuesta a la persecución de un depredador semejante al guepardo. Los nuevos datos muestran que M. trumani tenía una dieta y comportamiento más flexibles de lo que sugería esa comparación.

La investigación también encontró baja diversidad genética en individuos de Wyoming y el Yukón, aunque sin señales claras de endogamia o colapsos demográficos abruptos. Los autores describieron un descenso lento a lo largo del Pleistoceno, condición que pudo reducir su capacidad de responder a cambios ambientales posteriores.

El estudio concluye que el sobrenombre “guepardo americano” puede resultar engañoso porque sugiere tanto un parentesco cercano como un estilo de caza especializado que los datos genómicos y alimentarios no respaldan. Miracinonyx trumani aparece ahora como un pariente del puma con una amplia distribución y capacidad para explotar recursos muy distintos, desde herbívoros terrestres hasta peces en ambientes árticos.