La repetición de estilos y el llamado “valle inquietante” ayudan a explicar por qué algunos alimentos creados con inteligencia artificial

Notipress.- Los menús de restaurantes generados con inteligencia artificial comienzan a enfrentar un problema de uniformidad visual: alimentos demasiado simétricos, superficies excesivamente suaves y composiciones que parecen correctas a primera vista, pero generan incomodidad cuando se observan con detalle. El fenómeno combina limitaciones de los modelos generativos con una reacción documentada ante imágenes de comida que parecen casi reales, aunque contienen pequeñas desviaciones.

TechCrunch, por ejemplo, documentó el 3 de septiembre de 2026 distintos casos de menús y anuncios creados con IA en los que hamburguesas, camarones, helados y otros alimentos adoptan una estética semejante. Alex Lisle, director de tecnología de Reality Defender, explicó que la manera en que los modelos procesan grandes cantidades de imágenes puede favorecer resultados cada vez más parecidos entre sí.

“Es casi como si un extraterrestre intentara hacer una pizza sin comprender sus principios básicos”, declaró Lisle a TechCrunch al describir algunas de las inconsistencias que aparecen en estas representaciones.

Modelos pueden repetir los mismos patrones visuales

Los generadores de imágenes identifican patrones presentes en grandes conjuntos de datos para producir contenidos a partir de instrucciones. Cuando una persona pide un menú de comida rápida, el sistema puede apoyarse en referencias visuales similares a las de grandes cadenas, que ya comparten determinadas convenciones gráficas.

Ese proceso puede favorecer una convergencia estética, donde los resultados pierden variedad y se aproximan a un estilo común. Lisle distinguió este fenómeno del llamado colapso del modelo, que ocurre cuando un sistema se entrena excesivamente con contenidos generados por otros modelos o por sí mismo y empieza a degradar su desempeño.

“Lo que vemos aquí es convergencia, que no implica necesariamente el colapso del modelo”, señaló el especialista.

La reiteración también puede aparecer durante la edición. TechCrunch reprodujo un experimento en el que un menú creado con ChatGPT fue modificado repetidamente. Con sucesivas ediciones, los alimentos adquirieron formas más redondeadas, texturas más suaves y una apariencia progresivamente alejada de objetos reales.

Un estudio identifica un “valle inquietante” en comida generada por IA

La incomodidad frente a estas imágenes tiene además respaldo experimental. Investigadores vinculados con la Universidad de Duisburg-Essen publicaron en 2025 un estudio en la revista Appetite sobre el denominado “valle inquietante” en imágenes de alimentos generadas por IA.

El trabajo encontró que las imágenes imperfectas creadas con inteligencia artificial fueron calificadas como más inquietantes y menos agradables que aquellas claramente irreales o las que alcanzaban un mayor grado de realismo. Los autores concluyeron que pequeñas desviaciones respecto de lo esperado pueden generar incomodidad, especialmente entre personas con mayor neofobia alimentaria.

Lee Rainie, director del Imagining the Digital Future Center de Elon University, señaló a TechCrunch que la optimización de los conjuntos de datos hacia resultados visualmente agradables puede terminar produciendo homogeneización.

“La IA, tanto en imágenes como en lenguaje, tiende a suavizar los bordes”, explicó Rainie. También sostuvo que las personas pueden detectar intuitivamente cuando una imagen fue generada artificialmente, aun cuando les resulte difícil explicar qué elemento provoca esa percepción.

El problema trasciende los restaurantes

Para los establecimientos, utilizar IA puede reducir tiempo y costos en la creación o actualización de menús, pero la repetición visual y las anomalías pueden afectar la percepción del producto mostrado. El problema adquiere mayor relevancia cuando las imágenes pretenden representar con precisión lo que recibirá el cliente.

Lisle planteó además una consecuencia más amplia para el contenido sintético. “Ver y oír siempre ha sido sinónimo de creer”, afirmó al referirse al papel tradicional de imágenes y grabaciones como evidencia. Según el especialista, la expansión del contenido generado artificialmente modifica esa relación entre material visual y autenticidad.

Los menús generados con IA muestran así dos fenómenos documentados: una tendencia hacia resultados visualmente homogéneos y una reacción de incomodidad ante alimentos que parecen reales, pero presentan detalles inesperados. Para restaurantes y diseñadores, el reto se concentra en distinguir entre automatizar la producción gráfica y representar los alimentos de manera suficientemente fiel para no generar rechazo.